Control Z: Una Agradable Sorpresa
En la pantalla.
En la pantalla, por: David Moreno.
Las series sobre adolescentes suelen ser un auténtico volado. Nos podemos encontrar con miradas muy superficiales sobre la problemática que suele enfrentarse con las edades que comprenden a ese período de la vida, o bien hallar productos en los cuales se aborden tales asuntos con seriedad e inteligencia. En los últimos tiempos dos series han despuntado como lo mejor que se ha filmado para la televisión en torno a los adolescentes: Euphoria, la brutal serie de HBO que explora el durísimo mundo de una chica adicta a las drogas, y Sex Education, la grandiosa serie británica sobre la sexualidad en esa etapa de la existencia humana. En ambas se retrata a los adolescentes con todo el realismo posible y con las más absoluta honestidad, reflejando que actualmente existe una enorme brecha entre ellos y el mundo adulto. En días recientes se ha estrenado un programa que sin llegar a la profundidad y emotividad de los ejemplos anteriores, trata los problemas entre adolescentes con esa misma honestidad y con una buena dosis de inteligencia. Se trata de Control Z.
El microcosmos de la serie se estable en un Colegio Particular en la Ciudad de México, al mismo asisten alumnos que provienen de la clase media alta y otros que pertenecen a sectores de alto poder adquisitivo. Eso provoca un distanciamiento casi natural entre quienes están ahí con el objetivo de adquirir una educación que les permita en un futuro al menos mantener su estatus social y entre quienes sabedores de que tienen su vida asegurada simplemente cumplen con el requisito de asistir a la escuela. Al primer grupo pertenece Sofía (Ana Valeria Becerril), una chica que vive en su mundo, siempre con los audífonos puestos, sumamente inteligente – hace el mínimo esfuerzo para tener calificaciones aprobatorias – y sobre todo en extremo perspicaz lo que le ha llevado a que, a través de la observación, pueda identificar cuales son las situaciones de vida por las que atraviesan sus compañeros de escuela.
El aura de aparente perfección con la que suelen vestir a la educación privada en México – principalmente la de las escuelas de las élites – se va a venir abajo cuando un hacker tenga acceso a los teléfonos de los estudiantes y comparta información sobre ellos al resto de sus compañeros. Ello desencadenará una serie de situaciones que trastocarán a la escuela quedando al descubierto situaciones muy lejanas a la excelencia con la que, según, se deben comportar quienes están recibiendo la mejor educación del país. El Hacker expondrá – en un principio – a todos menos a Sofía quien, aprovechando el conocimiento que tiene de su entorno va a intentar encontrar al personaje que ha puesto de cabeza al Colegio generando el caos y la tragedia.
Lo mejor de Control Z es que expone la dependencia que han desarrollado los adolescentes a la tecnología móvil y como ésta puede llegar a convertirse en un instrumento de auténtica tortura. La vida de las y los jóvenes está almacenada en los dispositivos que transportan en sus bolsillos, una brecha en la seguridad de los mismos puede generar una violación a la privacidad con serias y terribles consecuencias provocadas por jóvenes inestables que tienen a su reputación como el tesoro más grande al que deben cuidar y por el cual están dispuestos a hacer casi cualquier cosa. Es muy interesante como se introduce el uso de los teléfonos celulares a través de pequeñas pantallas insertas en el cuadro principal, recordando la omnipresencia que tienen hoy en el acontecer cotidiano y por ende en la vida de quienes los poseen y de quienes les rodean. Hay otros subtextos muy interesantes en la trama como lo son las diferencias sociales, el acoso sexual, el acceso a las drogas, la infidelidad y la incomprensión que existe aún hacía las personas homosexuales y transexuales por parte incluso de quienes les rodean en sus círculos más cercanos.
Control Z es una intensa muestra de lo que hoy sucede en una etapa de la vida que siempre ha tenido una importante carga de complejidad. Una serie que retrata con veracidad lo que sucede con un sector de la juventud mexicana. Sin embargo la industria audiovisual en nuestro país nos sigue debiendo productos sobre adolescentes que cuenten historias sobre lo que sucede con las y los jóvenes que pertenecen a otros estratos sociales quienes, seguramente, también deben tener vivencias, experiencias y problemas a los cuales la ficción debería abordar.
La serie está disponible en Netflix.