COVID no termina ¡Urge control!
Sic Sac.
Sic Sac, por: M.A. Elda Clemente Reyes.
Luego de dos años de que el Covid-19 empezara a circular aún seguimos padeciendo su arremetida. La bacteria parece resistirse a ser controlada, pues alteraciones nuevas no han dejado de surgir, causando enfermedad y muerte. Ahora, la variante Ómicron es la mutación que debido a su alta capacidad infecciosa y al número de enfermos que está causando, ha puesto de cabeza el mundo.
México no es la excepción, pues los hospitales se siguen saturando y continúan falleciendo pacientes, contabilizando a la fecha más de 44 mil contagios, 30 mil en un solo día y 300 mil 764 defunciones. La estadística es el reflejo de una pandemia que no termina.
El avance imparable de la cuarta “ola” de Covid vuelve a poner en dilema las finanzas, la salud pública y pone en riesgo el sistema sanitario por la cifra de infecciones que provoca una gran demanda médica. Por ello, los expertos sugieren no tomar a la ligera la nueva cepa ni como una gripa común minimizando el problema.
El semáforo epidemiológico en Campeche permanece en color verde y tal y como se pronosticó que, con las fiestas decembrinas, clases presenciales, incremento de la movilidad y relajamiento de las medidas sanitarias, se dispararía la cifra de infectados. El 27 de diciembre de 2021 la Secretaría de Salud Campeche, informó en el RESUMEN COVID-19, 1 caso positivo y 17 activos; el 12 de enero, los números se dispararon a 186 positivos, 794 activos, 1 hospitalizado y 0 defunciones, sin contabilizar a los que son atendidos en sus hogares. Es decir, en solo 16 días, se tuvo un aumento exponencial que, a su vez, se manifiesta en la enorme afluencia de personas que asisten a hospitales y laboratorios particulares en busca de pruebas de antígenos, las cuales en su mayoría resultan positivos.
Culpar de todo al gobierno como algunos han intentado hacerlo, suena mal. Si bien es cierto que la Política Sanitaria de combate les corresponde a las autoridades, también es cierto, que el cuidado de la salud es responsabilidad de cada ciudadano.
La variante Ómicron avanza sin tregua, lo cual obliga a revisar la estrategia de contención que permita ayudar a bajar los altos índices de contagiados, ampliando el número de pruebas, volver al escalonamiento de horarios laborales, ampliar cobertura de población vacunada, retomar la sanitización de espacios públicos, escuelas y áreas de trabajo, y agilizar la dosis de refuerzo.
En conclusión, el gobierno debe abrirse al debate y a nuevas medidas que no afecten los bolsillos de la gente por la endeble reactivación económica que tenemos, pero tampoco se le debe abrir la puerta al microorganismo de forma incontrolable. Control es la palabra clave e implica un enorme desafío por las circunstancias y escenarios presentes. El Centro Histórico, restaurantes, bares y lugares de entretenimiento lucen con normal afluencia como si el virus no existiera o los campechanos parecen olvidar sus consecuencias, las secuelas que deja, la amargura, tristeza y dolor que arrastra a su paso.
Nos consuela saber que al menos Ómicron no es tan letal como Delta. Según la Organización Mundial de Salud (OMS), no es tan grave y las vacunas funcionan dejando una incidencia baja de mortalidad.
El discurso oficial suena comprensivo y empático, sin embargo, el comentario generalizado de los campechanos es preocupante, oscila entre la incertidumbre y las dudas, convirtiéndose en un caldo de cultivo para los críticos del nuevo régimen.
Presidenta de #SoyGenteDelPueblo