Cowboys, el equipo de 17 mil millones de dólares que no quiere gastar para ganar
Los Dallas Cowboys atraviesan una nueva etapa de cuestionamientos, pero esta vez las críticas no se concentran únicamente en el desempeño de sus jugadores. Jerry Jones, propietario y gerente general de la franquicia, se encuentra en el centro de la polémica después de asegurar que no existe una relación directa entre los salarios de los entrenadores y las victorias obtenidas en la NFL.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con la emisora 105.3 The Fan de Dallas, donde Jones defendió su postura frente a quienes consideran que los Cowboys deberían destinar mayores recursos a la contratación de entrenadores experimentados.
"En la NFL —y esto tras años de observar a todos los equipos y a todos los entrenadores—, no existe ninguna correlación entre cuánto le pagas a un entrenador, o cuántos entrenadores tienes, y el hecho de ganar", afirmó el empresario, quien insistió en que su conclusión se basa en años de observación de los 32 equipos de la liga.
Sus palabras han generado controversia debido a la enorme capacidad económica de Dallas y a su prolongada ausencia de los escenarios más importantes del fútbol americano estadounidense. Los Cowboys no disputan un partido por el campeonato de la Conferencia Nacional desde la temporada de 1995, cuando conquistaron su último Super Bowl.
De acuerdo con las estimaciones de Forbes citadas por ESPN, la organización tiene un valor de 17 mil millones de dólares, lo que la convierte en la franquicia deportiva más valiosa del planeta. Su valoración supera considerablemente a la de Los Angeles Rams, ubicados en segundo lugar dentro de la NFL con 13 mil 500 millones de dólares.
La fortaleza financiera del equipo también se refleja en sus operaciones. Durante 2025, Dallas registró ingresos brutos por mil 280 millones de dólares, de los cuales 677 millones correspondieron a ingresos operativos, cifras que evidencian la rentabilidad de la organización incluso en medio de sus dificultades deportivas.
Sin embargo, esa capacidad económica no parece traducirse en una disposición para contratar a los entrenadores mejor remunerados de la liga.
Uno de los principales ejemplos es Brian Schottenheimer, actual entrenador en jefe de los Cowboys, quien percibiría entre cinco y ocho millones de dólares anuales, según los reportes citados por ESPN. Esta cantidad lo coloca entre los estrategas con salarios más bajos de la NFL.
Schottenheimer llegó al cargo después de desempeñarse como coordinador ofensivo de Dallas y, de acuerdo con la información difundida, los Cowboys fueron la única franquicia que lo entrevistó para ocupar el puesto.
Su desempeño tampoco ha logrado disipar las dudas. Tras registrar siete victorias, nueve derrotas y un empate en su primera temporada, el entrenador acumula una marca de 10 triunfos, 14 derrotas y un empate. En la presente campaña, Dallas mantiene un balance de tres victorias y cinco derrotas, situación que incrementa la presión sobre el cuerpo técnico.
La reciente derrota frente a los Arizona Cardinals, después de desperdiciar una ventaja de 14 puntos y caer en tiempo extra, profundizó los cuestionamientos sobre la capacidad del equipo para competir de manera consistente.
El debate sobre las decisiones de Jones también involucra su resistencia a contratar entrenadores de mayor trayectoria. Según un agente consultado por Jane Slater, de NFL Network, el propietario no estaría dispuesto a desembolsar salarios de 13 millones de dólares anuales o superiores para incorporar a un entrenador experimentado.
Esta postura contrasta con las inversiones realizadas por otras organizaciones. Los New York Giants, rivales divisionales de Dallas, contrataron a John Harbaugh mediante un acuerdo que, según el periodista Adam Schefter, de ESPN, alcanzaría los 20 millones de dólares por temporada. La apuesta ha coincidido con un desempeño que los mantiene en la parte alta de la NFC Este.
Aunque los elevados salarios no garantizan campeonatos, diversos entrenadores que han conquistado el Super Bowl durante los últimos años, como Andy Reid, Sean McVay y Bill Belichick, han figurado entre los profesionales mejor remunerados de la liga.
La controversia adquiere mayor relevancia si se considera que la NFL establece mecanismos para mantener el equilibrio competitivo entre sus franquicias. El tope salarial para los jugadores, el sistema de selección universitaria y la distribución del calendario buscan impedir que las organizaciones más poderosas dominen exclusivamente gracias a sus recursos económicos.
No obstante, las inversiones destinadas a los cuerpos técnicos, departamentos de análisis y personal especializado no están sujetas a las mismas restricciones. Esto representa una oportunidad para que los equipos con mayores ingresos desarrollen ventajas competitivas fuera del terreno de juego.
En el caso de Dallas, Jones no solamente controla las decisiones financieras, sino que también mantiene el puesto de gerente general, una responsabilidad que combina con sus funciones como propietario y que ha provocado cuestionamientos ante la falta de resultados deportivos.
La situación plantea una contradicción cada vez más evidente: mientras el valor comercial de los Cowboys continúa creciendo y la franquicia conserva su posición privilegiada dentro del deporte mundial, sus aspiraciones de campeonato siguen sin concretarse.
Para una organización con recursos prácticamente ilimitados frente a sus competidores, la discusión ya no gira únicamente en torno a cuánto dinero puede gastar, sino a qué tan dispuesta está a utilizar su riqueza para construir un proyecto ganador.
Jerry Jones ha demostrado una capacidad extraordinaria para convertir a los Cowboys en un imperio comercial. Sin embargo, después de más de tres décadas sin conquistar otro Super Bowl, permanece abierta la pregunta de si esa misma visión empresarial es suficiente para devolver a Dallas a la cima de la NFL.
La discusión sobre el futuro de los Cowboys continuará mientras los resultados no acompañen las expectativas. Con una plantilla que busca recuperar el protagonismo y una afición que exige volver a disputar un campeonato, las decisiones de Jones serán examinadas cada vez con mayor atención.
El éxito comercial de Dallas está fuera de discusión. Lo que permanece pendiente es demostrar que la franquicia deportiva más valiosa del mundo también puede recuperar su lugar entre los equipos más exitosos de la NFL.