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Dak Prescott estalla tras derrota de Cowboys: “Si me lo dices, dímelo a la cara”

Por Panorama Deportivo · 9/10/2026 10:57
Dak Prescott estalla tras derrota de Cowboys: “Si me lo dices, dímelo a la cara”

La frustración comienza a hacerse evidente en los Dallas Cowboys. Lo que debía ser una oportunidad para recuperar confianza terminó convirtiéndose en una noche de errores, cuestionamientos y tensión dentro del AT&T Stadium. Dallas cayó 24-16 ante los Tampa Bay Buccaneers, un equipo que llegó al encuentro sin conocer la victoria en la temporada, provocando una reacción de molestia por parte del quarterback Dak Prescott.

Sin embargo, la polémica no terminó con el silbatazo final. Mientras Prescott caminaba hacia los vestidores, un contratista externo ubicado en uno de los pasillos del estadio lanzó un comentario que encendió los ánimos del mariscal de campo: “Vergonzoso”.

El quarterback explicó que inicialmente volteó hacia la persona que había hecho el comentario, pero esta desvió la mirada. Posteriormente, cuando Prescott continuó su camino, escuchó una segunda expresión que terminó por aumentar su molestia.

“Si dices que es vergonzoso, di que es vergonzoso. Si me lo dices a mí, dímelo a la cara. No te eches atrás”, declaró Prescott, quien aseguró que cualquier persona tiene derecho a expresar su opinión, pero también debe estar dispuesta a sostenerla frente a quien está criticando.

El incidente rápidamente se convirtió en otro reflejo del complicado momento que atraviesa una de las franquicias más populares de la NFL. Más allá del intercambio verbal, la derrota representó un golpe importante para las aspiraciones de Dallas, que ahora tiene un registro de dos victorias y tres derrotas.

El resultado también quedó marcado en los libros de historia del equipo. Fue apenas la sexta ocasión en que los Cowboys perdieron contra un rival que llegaba con una marca de 0-4 o peor. Además, únicamente había ocurrido una vez antes en su propio estadio, en 1975, cuando fueron superados por los Green Bay Packers.

Prescott evitó describir la derrota como vergonzosa, pues consideró que utilizar ese término significaría restarle mérito al trabajo realizado por Tampa Bay. No obstante, reconoció que Dallas tenía la obligación de imponerse ante un adversario que todavía no había conseguido ganar.

“En esta liga, hay que ganar los partidos que se supone debes ganar”, afirmó el quarterback, retomando el mensaje que el entrenador Brian Schottenheimer transmitió al equipo después del encuentro.

Dentro del campo, los problemas fueron evidentes. La ofensiva de Dallas apenas consiguió 16 puntos, su producción más baja de la temporada. Prescott sufrió dos intercepciones en pases desviados, mientras que KaVontae Turpin perdió el balón durante un regreso de patada inicial. A esto se sumó un ataque terrestre prácticamente inexistente, que apenas generó 50 yardas.

La defensiva tampoco encontró respuestas. Los Cowboys permitieron 241 yardas por tierra, incluida una espectacular escapada de 72 yardas de Bucky Irving durante el tercer cuarto. Además, el equipo acumuló su quinto partido consecutivo de la temporada permitiendo más de 20 puntos, una tendencia que ha encendido las alarmas dentro de la organización.

Los problemas defensivos no son nuevos. Durante la campaña anterior, Dallas permitió 511 puntos, la peor cifra en la historia de la franquicia. Aunque la llegada del coordinador Christian Parker y los ajustes en la plantilla buscaban corregir esas deficiencias, los resultados siguen sin reflejar una mejoría significativa.

El propietario y gerente general del equipo, Jerry Jones, reconoció que el funcionamiento defensivo continúa siendo una de sus principales preocupaciones. Particularmente, lamentó la facilidad con la que Tampa Bay logró establecer su juego terrestre, incluso en sectores donde Dallas cuenta con jugadores de experiencia como Quinnen Williams y Kenny Clark.

Pese al complicado panorama, Jones respaldó el trabajo de Parker y consideró prematuro pensar en modificaciones profundas al planteamiento defensivo.

El encuentro también dejó oportunidades desperdiciadas que pudieron cambiar el desenlace. DaRon Bland dejó escapar una posible intercepción que habría abierto la puerta a una anotación defensiva, mientras que un pase dirigido a Jake Ferguson terminó en manos del linebacker Alex Anzalone, después de que el ala cerrada no lograra asegurar el balón.

Con cinco partidos disputados, Dallas enfrenta una realidad preocupante. La última vez que los Cowboys comenzaron una temporada con marca de 2-3 y consiguieron avanzar a los playoffs fue en 2018, por lo que deberán mejorar considerablemente si pretenden mantenerse en la pelea por la postemporada.

El entrenador Brian Schottenheimer reconoció la decepción dentro del vestuario, aunque insistió en que todavía queda suficiente temporada para corregir el rumbo.

“Llevamos cinco partidos y no planeábamos tener un récord de 2-3. Sin duda estamos decepcionados por ello, pero esto apenas comienza. Queda mucho fútbol por delante y tenemos que jugar mejor”, señaló.

Dallas tendrá ahora diez días para analizar sus errores y preparar su próximo compromiso, programado para el 18 de octubre frente a los Green Bay Packers en Lambeau Field. Posteriormente, los Cowboys regresarán al AT&T Stadium el 1 de noviembre para enfrentarse a los Arizona Cardinals.

Mientras tanto, las críticas comienzan a intensificarse alrededor de una franquicia acostumbrada a generar enormes expectativas, pero que sigue encontrando dificultades para responder dentro del terreno de juego.

La molestia de Prescott ante el comentario de un trabajador del estadio puede parecer un episodio menor, pero refleja la presión que enfrenta un equipo que no está cumpliendo con lo esperado. En Dallas, las explicaciones comienzan a perder fuerza y los resultados se vuelven cada vez más urgentes.

Porque, más allá de los gritos desde las tribunas o los pasillos del estadio, los Cowboys tienen un problema mucho más importante: demostrar sobre el campo que todavía pueden competir por algo grande esta temporada.

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