De vacilada en vacilada
Con el dedo en la llaga
De vacilada en vacilada, por Yazmín Rodríguez Galaz
La consulta nacional sobre el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), arrancó diferentes posturas y especulaciones en el plano nacional acerca de qué tanto beneficiará o no al país el que se imponga el modelo de Santa Lucia y se cancele el de Texcoco en donde se han invertido miles de millones de pesos.
Aquí en Yucatán esa consulta propició –según los mismos organizadores- que participaran aproximadamente 17 mil yucatecos –quienes dicen- que apoyaron el proyecto del presidente electo Andrés Manuel López Obrador de que se construyan nuevas pistas en Santa Lucia.
Los mercados internacionales reaccionaron ante esa situación y sin embargo el mismo López Obrador salió al quite al decir que son “otros factores” y no la consulta que hizo Morena, lo que puso en inestabilidad los mercados financieros del país y con repercusiones a nivel internacional.
De hecho hasta resultó jocoso que casi al mismo tiempo que quien gobernará el país a partir del próximo uno de diciembre, dijera que la consulta es lo que el pueblo quiere, el gobierno saliente de Enrique Peña Nieto, anunciara que al menos en los 30 días que le restan de mandato, la obra del NAIM en Texcoco no se detendrá.
Verdad o mentira sobre la reacción de los mercados extranjeros es una realidad que el sector empresarial del país está irritado y disgustado con lo que se está haciendo en relación a esa obra y particularmente con el proceder de quien ganó la elección el pasado uno de julio pero que creyeron no manejaría –siendo electo- el mismo discurso de campaña.
Si bien es cierto el modelo de consulta es algo innovador que podría ser benéfico (la participación ciudadana), también lo es que para la sociedad en su conjunto hay temas mucho más preocupantes que en todo caso, también deberían someterse a consulta tales como el precio de las gasolinas, los impuestos hacendarios, entre otros.
Aterrizando los hechos en Yucatán, la consulta no trajo mayores problemas, participaron 17 mil personas en 24 mesas receptoras en todo el Estado y 10 de ellas en Mérida.
Obvio no fue una participación masiva sino más bien representativa y para cubrir las formas y requerimientos que se habían establecido sobre esta consulta.
Partidos políticos como el PAN y el PRI fijaron incluso posturas tibias en relación a la misma consulta al decir que no tuvo mayor peso legal y fue producto de la obstinación, una puntada más.
El PAN prefirió simplemente desautorizar el ejercicio porque no tuvo mayor impacto. Empero los que no se quedaron callados fueron los empresarios que desde Mérida dijeron que esa consulta fue una “vacilada” y que no tiene ningún peso legal para ser tomada en cuenta.
Pues con gusto o disgusto la realidad es que López Obrador gobernará este país en un mes más y obviamente sus decisiones repercutirán en millones de mexicanos y lo deseable es que sea para bien.