Dos adultos mayores de Tizimín recuperan tarjetas del Bienestar tras ser víctimas de fraude
Enriqueta Morales y Candelario May Dzib ya cobran su pensión de 6,400 pesos, pero no lograron recuperar el dinero robado en mayo
Enriqueta Morales, de 76 años, y Candelario May Dzib, de 82, vecinos de Tizimín, recuperaron el acceso a su Pensión del Bienestar luego de que una mujer los despojara de sus tarjetas bancarias en mayo pasado mediante engaños.
El caso expone la vulnerabilidad de los adultos mayores ante fraudes relacionados con programas sociales federales y evidencia que, aunque las autoridades bancarias repongan los plásticos robados, el dinero sustraído en el momento del engaño no se recupera.
De acuerdo con el relato de Morales, quien junto con su esposo Severiano Hau se dedica a la venta de naranjas dulces y otras frutas en las calles de la ciudad, el mes pasado logró cobrar nuevamente su apoyo de 6,400 pesos tras tramitar una nueva tarjeta. Mientras esperaba la reposición del plástico, tuvo que acudir a una ventanilla bancaria y presentar copia de su identificación oficial para recibir el pago.
May Dzib, vecino de la colonia Santa Rosa de Lima, también cuenta ya con una tarjeta nueva y destinará su pensión a costear un tratamiento con un quiropráctico en Mérida.
Según se informó en mayo pasado, una mujer se presentó ante los beneficiarios como promotora de un programa federal de apoyo alimentario y médico, portaba un distintivo guinda con la leyenda Morena y, con el argumento de verificar su inscripción, solicitó las tarjetas de la Pensión del Bienestar. La presunta responsable aprovechó ese momento para fotografiar los números de identificación personal y cambiar los plásticos originales sin que las víctimas lo notaran.
Tanto Morales como May Dzib señalan que ahora extreman precauciones con sus tarjetas y que sus familiares se mantienen al pendiente para evitar que vuelvan a ser víctimas de un fraude similar.
El dinero correspondiente al pago robado en mayo no fue recuperado por ninguno de los dos adultos mayores, pese a las gestiones realizadas ante la institución bancaria.