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Opiniones

Dune

En la pantalla.

Por David Moreno · 04/11/2021 00:00
Dune

En la pantalla, por: David Moreno. 

david.malborn@gmail.com

Es complicado definir a la Dune de Denis Villenueve. Estamos ante un espectáculo visual de proporciones épicas, pero también ante un filme intimista que cuenta la historia de un héroe que – como en muchas ocasiones – es sorprendido por un destino que cambiará para siempre el curso no solamente de su existencia sino de miles de seres que habitan en un universo distante y fantástico. Una narrativa que construye un misticismo y una mitología que juegan un papel muy importante no solamente en el desarrollo del personaje principal, sino en general de todos los que habitan en los planetas en los que se ubica la película. Pero no solamente es eso, en sus subtramas se tocan temas tan importantes como los procesos de colonización y las nefastas consecuencias que estos traen, incluyendo el genocidio. Es también un filme que advierte sobre los estragos de alterar un ecosistema en favor de la economía. Todo lo anterior contado en una película con muchos elementos clásicos de la Ciencia Ficción: viajes espaciales, civilizaciones futuras y conflictos tecno-científicos que derivan en otros de orden moral.

Villenueve cuenta la historia de un Imperio en decadencia y las casas que lo conforman. Dos de ellas los Atriedes y los Harkonnen se disputan un planeta desértico llamado Arrakis. Un planeta cuyas Dunas de Arena producen una sustancia a la que han denominado como “Especie”, la cual permite los viajes intergalácticos y es necesaria para la vida. Los Harkonnen han explotado por centurias al planeta y a su gente los Frem, a quienes han diezmado y esclavizado. Una decisión imperial cambia la administración del planeta a la casa Atriedes, lo que provoca que el eterno conflicto entre las dos Casas se agrave y las ponga al borde la guerra. En medio de lo anterior surge la figura de Paul Atriedes, el heredero al ducado de su casa y que junto a su madre es parte de una práctica mística que le permite tener poderes de orden psíquico. La madre está convencida de que su hijo es quien cumplirá una vieja profecía y por lo tanto lo cuida con esmero mientras completa su entrenamiento. Esa profecía podría cristalizarse una vez que los Atriedes aterricen en Arrakis y se hagan cargo de la producción de Especie.

Villenueve contará esa historia utilizando para ello un espectacular diseño de producción y elementos de composición (el uso de la luz como parte importante de la narración o el aprovechamiento de los espacios para contextualizar mejor a los personajes) para generar un universo muy particular (emparentado visualmente, sin duda alguna, con Arrival y Blade Runner 2049 sus trabajos previos) en el que las disputas por el poder se resuelven – como siempre – a través de complejas y estudiadas conspiraciones, traiciones y héroes cuya calidad moral es lo que puede sacarles a flote. Paul Atriedes es hasta cierto punto un personaje arquetípico al que Villenueve va a dotar de un elemento muy importante: la empatía hacía aquellos que han sido arrasados por el imperio y por un planeta devastado en la explotación de sus recursos. De la mano de un Scout llamado Duncan Idaho, Paul comenzará a entender la posición de los Fremen y comprenderá cuál será su rol en el embrollado drama que se desarrollará en las Dunas que producen la preciada sustancia, al mismo tiempo que cuestionará la posición en la que el destino le ha puesto al ser parte de una rancia nobleza.

Timothée Chamalet encabeza a un reparto sólido – que incluye a Rebecca Ferguson, Oscar Isaac, Javier Bardem, Zendaya, Stelan Skargard y Jason Momoa – que se ponen bajo las órdenes de un realizador que sabe encauzar a sus actores para sacar lo mejor de sus personajes. El trabajo de Chamalet es notable, pero al igual lo que logran Ferguson y Momoa, cuyos papeles tendrán una relación fundamental con el del protagonista, relación no solamente sentimental sino también el desarrollo del destino de Paul Atriedes.

Con una espectacular y alucinante banda sonora de Hans Zimmer y la brillante cinematografía de Greig Fraser, Dune es una película completa que revindica a la Ciencia Ficción como un género reflexivo sobre la condición humana y sobre lo inmutable que puede ser la misma aún en un futuro sumamente lejano. Una obra maestra dentro de un género al que tendríamos que mirar con mayor detenimiento por su capacidad de reflexión, de especulación y de proyección sobre la humanidad entera.

“Dune” se exhibe actualmente en cines.

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