El narco latinoamericano conquista Europa: cárteles mexicanos extienden sus operaciones a nuevos países
El crimen organizado latinoamericano continúa extendiendo sus operaciones más allá de sus fronteras y ha encontrado en Europa un territorio estratégico para fortalecer sus actividades ilícitas. Una investigación del periódico británico The Guardian reveló que organizaciones criminales procedentes de México, Colombia, Brasil, Ecuador y Venezuela mantienen operaciones en al menos 12 países europeos, aunque su presencia podría extenderse hasta 16 naciones.
El informe, publicado este martes 13 de octubre, es resultado de una investigación de cuatro meses que recopiló información de agencias policiales y de inteligencia, bases de datos oficiales y entrevistas con jueces, fiscales y especialistas de ocho países. Los hallazgos muestran que las organizaciones latinoamericanas han establecido vínculos con mafias europeas para facilitar el tráfico y la distribución de sustancias ilícitas.
Entre los grupos identificados destacan el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerados dos de las principales organizaciones criminales de México. También aparecen el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), así como las organizaciones brasileñas Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho.
La investigación también señala la presencia del Tren de Aragua, originario de Venezuela, y de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13), surgidas en Estados Unidos y con una importante presencia histórica en distintos países de Centroamérica.
Uno de los hallazgos más relevantes involucra directamente a ciudadanos mexicanos. De acuerdo con Daniel Brombacher, director del Observatorio de Europa de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, recientes operaciones policiales permitieron descubrir laboratorios de metanfetamina operados por mexicanos en el sur de Francia, el noreste de Polonia y la región alemana de Brandeburgo, al sur de Berlín.
Estos descubrimientos evidencian que la expansión del narcotráfico latinoamericano ya no se concentra exclusivamente en los principales puntos de entrada de drogas al continente, sino que alcanza territorios donde anteriormente no existía una infraestructura criminal vinculada directamente con estas organizaciones.
España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia figuran entre los países con mayor presencia identificada de estas redes. Sin embargo, también se han documentado actividades en Alemania, Rumania, Croacia y Eslovaquia, mientras que Bulgaria comienza a aparecer como otro territorio de interés para los grupos delictivos.
El crecimiento del mercado europeo de drogas constituye uno de los principales factores detrás de esta expansión. Según los datos recopilados por The Guardian, entre 2014 y 2024 la cantidad de cocaína incautada en Europa aumentó un 471%, un incremento que refleja tanto el crecimiento del tráfico como la magnitud de las operaciones desarrolladas en el continente.
A ello se suma el atractivo económico del mercado europeo, donde las organizaciones criminales pueden obtener mayores márgenes de ganancia por la comercialización de cocaína en comparación con Estados Unidos. Esta situación ha impulsado nuevas alianzas entre traficantes latinoamericanos y estructuras delictivas locales.
La dimensión del fenómeno podría ser todavía mayor. Un informe de la Fiscalía de São Paulo, elaborado parcialmente con información de la inteligencia brasileña y consultado por el periódico británico, señala que el Primeiro Comando da Capital mantiene operaciones en 16 países europeos, entre ellos Reino Unido, Irlanda, Islandia, Serbia, Suecia, Suiza y Turquía.
Por su parte, el especialista mexicano en crimen organizado Víctor Manuel Sánchez Valdés, académico de la Universidad Autónoma de Coahuila, considera que el Cártel de Sinaloa y el CJNG podrían tener presencia en más de 20 países europeos. No obstante, precisó que esta expansión no implica necesariamente un dominio territorial, ya que en muchos casos se trata de representantes dedicados a establecer relaciones comerciales y coordinar operaciones ilícitas.
Aunque la presencia de organizaciones criminales latinoamericanas en Europa no es reciente, las autoridades advierten que su alcance actual representa un cambio significativo. Desde la década de 1980, grupos colombianos como los cárteles de Cali y Medellín mantenían conexiones con redes de narcotráfico en España, particularmente en Galicia. Sin embargo, la diversificación de las actividades delictivas y su expansión hacia nuevos países han transformado el panorama de seguridad del continente.
Los resultados de la investigación ponen de manifiesto que el narcotráfico latinoamericano ha evolucionado hacia un modelo cada vez más internacional, caracterizado por alianzas con organizaciones locales, nuevas rutas de distribución y operaciones que incluyen la producción de drogas sintéticas dentro del territorio europeo.
Este escenario representa un desafío creciente para las autoridades internacionales, que enfrentan estructuras criminales capaces de operar simultáneamente en distintos continentes y de adaptar sus actividades a las oportunidades de los mercados ilícitos.