Opiniones

El paquete económico, un grave espejismo

Opinión.

Por Especial La Revista · 28/12/2018 00:00

Por: Arturo Zamora*.

El paquete económico presentado por el presidente Andrés Manuel López Obrador refleja fielmente su filosofía política, su concepción de la economía y los límites y riesgos de su estrategia de desarrollo.

El equilibrio presupuestal logrado a fuerza de recortes y reasignaciones arbitrarias y el superávit primario forjado a golpe de proyecciones financieras a modo no son más que espejismos que acabarán por desvanecerse dejándonos con una economía en declive, en un contexto internacional adverso.

Entre los ajustes y reasignaciones, tenemos la reducción presupuestal a las universidades públicas, a la cultura, a la formación de posgrado, a la investigación y la ciencia. Además, el recorte brutal a los programas de protección de los recursos naturales y a las obras de infraestructura, comunicaciones y transportes, de gran interés para los gobiernos estatales y el desarrollo regional.

A cambio de ello, habrá recursos para las obsesiones del presidente: el Tren Maya, la nueva refinería en Tabasco y el ferrocarril transístmico y, contra toda lógica, el proyecto de Santa Lucía.

En el campo encontramos un claro ejemplo del credo estatista del nuevo gobierno: la reducción de los programas de fomento productivo a la agricultura y pesca en 28.5%, para garantizar precios a cultivos no competitivos y subsidios al nuevo sistema Diconsa-Liconsa, que pinta para reconstruir, como habíamos anticipado, el fallido Sistema CONASUPO.    

Se recortan 43 mil mdp (casi 28 %) al Ramo 23, que significa menos aportaciones y participaciones para las entidades federativas, recursos que muy probablemente pasarán a la órbita de los superdelegados por la vía de programas federales, mientras desaparecen los programas dirigidos a construir la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres y contra la violencia de género. Lamentablemente, las mujeres están borradas del presupuesto de AMLO.

Igualmente endeble resulta el lado de los ingresos. El optimismo de Hacienda en materia de ingresos se basa en una mayor recaudación del IVA y el ISR y, pese a la promesa de campaña, está por verse el decreto que reduzca los impuestos en la frontera norte y cómo se absorbería esta merma fiscal.

Los analistas y órganos empresariales coinciden en que el paquete económico del presidente López Obrador es optimista, lo que en la economía de estos tiempos quiere decir que está equivocado. Mientras Francia y Alemania reducen sus proyecciones de crecimiento a 1.5 y 1.6%, y algo similar sucede en China, el nuevo gobierno cree que creceremos por arriba de 2%, lejos del “mínimo 4%” prometido en campaña.

La visión económica que subyace en el paquete económico 2019 es muestra de una rara fe en que la economía camina por sí sola y que al Estado corresponden sólo la política asistencialista y la seguridad pública.

Un caso grave es la política de vivienda, donde desaparece el Programa de Apoyos que manejaban SEDATU y CONAVI, dejando a esa industria, al INFONAVIT y al FONHAPO, sin la palanca que mueve el 6 % del PIB y crea 7 millones de empleos directos.

Finalmente, hay un grueso capítulo escondido en el paquete económico 2019: el de los costos financieros que ya estamos pagando como resultado de la cancelación del NAIM en Texcoco y del consecuente incremento en las tasas de interés y primas de riesgo. Es un costo sombra que elevó el servicio a la deuda y de cualquier crédito que se contrate, para Pemex, por ejemplo.

En suma, el proyecto de presupuesto 2019 es centralista, estatista y profundamente conservador, pues ni promueve el desarrollo ni fomenta la estructura productiva, sino una economía subsidiaria insostenible. Es un ejercicio ortodoxo que busca complacer a los mercados, pero ni resuelve la incertidumbre que padece el país ni ofrece un cambio convincente.

*Secretario general del CEN del PRI

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