El pleito por ser amigui de Elon Musk
Bitácora.
Bitácora, por: Pascal Beltrán del Río.
El gobierno federal ha decidido entrar en una disputa con el de Nuevo León para ofrecer un lugar que aloje un proyecto de inversión de Tesla, el fabricante de autos eléctricos propiedad de Elon Musk.
En la conferencia de Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador prácticamente descartó que la fábrica vaya a instalarse en el estado fronterizo, alegando que no tiene agua suficiente y que la disponibilidad de ésta se destinará al consumo humano.
Y agregó que la mayor parte del agua se encuentra en el sur del país, por lo que sería mejor llevar la inversión propuesta a otro sitio. Entre otros, se han mencionado los alrededores del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), una de las obras emblemáticas del actual gobierno.
Siendo cierto que Nuevo León acaba de vivir una crisis hídrica –que obligó a cerrar la llave a los habitantes del área metropolitana de Monterrey–, las razones presidenciales para que se busque un lugar distinto para el proyecto de Musk no incluyen un análisis sobre cuánta agua consumiría Tesla en ese proceso industrial ni si ésta podría provenir del reciclaje.
El gobierno neoleonés, que hizo el primer contacto con Musk, ha guardado un silencio casi completo ante las afirmaciones de López Obrador, limitándose a decir, en términos generales, que sus planes para atraer inversiones no se frenarán por falta del líquido.
La disputa ventilada por el Presidente crea un mal precedente en momentos en que México parece ser el principal beneficiario de la intención de centenares de empresas de salir de China –ante el enfrentamiento comercial de ese país con Estados Unidos– y reubicar sus operaciones cerca del mayor mercado mundial, un fenómeno conocido popularmente como nearshoring.
Si bien López Obrador podría vetar la inversión multimillonaria de Tesla en Nuevo León –impidiendo que obtenga permisos de la CFE y Conagua–, parece desconocer que quien tomará la decisión de poner su dinero será Tesla, no él. Es sencillo: a Musk no le interesa el desarrollo del sur de México, sino hacer negocio.
Si a Musk le parecen más convenientes las condiciones que le ofrece Nuevo León, pero no cuenta con la venia del gobierno federal, podría posponer su decisión en espera de que pasen las elecciones de 2024.
Es verdad que México tiene la ventaja de que hay pocos países tan atractivos como éste para acoger la actual recolocación de empresas, pero posponer tres o cuatro años esta inversión podría significar perderla si en ese lapso cambiaran las condiciones que han dado lugar al nearshoring.