¿El principio del fin?
Claroscuro.
Claroscuro, por: Francisco López Vargas.
El presidente López Obrador reapareció el miércoles sólo para confirmar que sí hubo un desmayo, que lo trasladaron de emergencia a la Ciudad de México y que tuvo que suspender su gira por Yucatán y que se reincorporará a sus actividades en breve.
Así, desmintió a todos aquellos que decían que estaba en excelente estado de salud y que pretendieron minimizar lo que sucedió dando pie, ante la falta de información, a una cascada de rumores, de interpretaciones y de información falsa.
Campaña de odio en medios no hubo, campaña de odio sí en las redes donde muchos incluso querían cuestionar al reportero que dio la primicia, creyendo a pie juntitas que su líder iluminado tenía la bendición del señor para no enfermarse.
Sucedió lo que va a seguir pasando: los actos de fe son desmentidos por la realidad y por ese periodismo independiente que usó el propio presidente para ganar su elección.
Por desgracia, el que se supone debería ser el gran reformador del país, fingió ser demócrata y se ha pasado cinco años regresando al país 50 años, a los más nefasto de ese priismo que no obedecía mandando sino que imponía la voluntad presidencial a golpes de fraude, a golpes de mayoreo, a golpes de dinero para comprar a quienes sólo ven su propio beneficio y no el daño al país.
En el Congreso se apura, se olvida de los protocolos y, lo peor, de la técnica legislativa y aprueba, fast track, como en los tiempos del viejo régimen autoritario, usando su mayoría: atienden las iniciativas presidenciales con una actitud de oficialía de partes y sin negociar ni discutirlas, sin cambiarles una coma, a las propuestas presidenciales.
En medio de la polémica por la deseada comunicación sobre un padecimiento presidencial, pareciera que se vive el fin de un gobierno que, para tapar el ojo al macho, hace como que trabaja enviando lo mismo temas de minería, de espacio aéreo, que de desaparición del Insabi, el engendro de salud, y desaparece al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt.
Entre fuertes reclamos de diputados de la oposición a Morena, por no cumplir con los acuerdos para hacer consultas, foros y análisis con expertos, el pleno en San Lázaro avaló la iniciativa que expide la nueva Ley General en materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, que ordena eliminar al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y crear en su lugar el nuevo Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación (Conahcti), da cuenta El Financiero.
Lo mismo pasó con la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal que centraliza acapara no sólo los procesos de compra fiscalizándolos y ejecutándolos: juez y parte.
Antes había desaparecido al Instituto Nacional de Salud y Bienestar, Insabi, creado por el mismo Congreso para sustituir al Seguro Popular, y enviando esas responsabilidad a un órgano tripartita que está en franca crisis.
El Instituto Mexicano del Seguro Social es un órgano tripartita que se alimenta de la cuota de los trabajadores, de los empresarios y del gobierno para brindar servicios de salud a su derechohabiencia. No es una instancia del gobierno que lo administra sino de una dirección en la que hay representación de trabajadores, empresarios y el mismo gobierno.
Hoy, cuando se acabaron el fondo de protección para gastos catastróficos que sostenía al Seguro Popular y fracasó el Insabi, creado sobre las rodillas para sustituirlo, oímos que habrá servicios médicos como en Dinamarca, pero no sean ingenuos, el gobierno quiere que quienes aportan cuotas al IMSS compartan los gastos y financiamiento de quienes hasta 2019 tenían Seguro Popular, mientras las pensiones de los trabajadores están a punto de naufragar al no darse abasto para la atención de miles de derechohabientes. En parte, por lo que están costando las obras de la 4T.
El Seguro Social se va a cargar con más gente por atender mientras las cuotas de patrones y trabajadores seguirá siendo las mismas sino deciden que son insuficientes, como pasa ahora y se le inyectan recursos públicos.
¿El gobierno crecerá su parte? En los hechos pareciera forzar a que trabajadores y patrones carguen con su ineptitud en un país donde hay 45 millones de recetas que no se surten y medicinas cuyo presupuesto no sabemos dónde termina a pesar de pagar las cuotas y a pesar de ello no hay ni tratamientos y menos turnos para cirugía que tampoco tienen gazas, vendas y demás suministros indispensables. Un desastre.
¿Dónde están los $33 mil millones del fondo de protección para gastos catastróficos?, ¿dónde el de las medicinas?, ¿dónde la aportación del gobierno para aliviar la carga del IMSS y la mala atención a sus derechohabientes?
La farsa de la 4T le está saliendo cara al pueblo bueno y trabajador, a los empresarios “conservadores” que pagan sus cuotas, pero más a quienes pierden la vida porque la atención médica ya no es lo mala que era antes ni lo buena de Dinamarca, sino peor y todo lo contrario.
El Insabi ya no existe, de un plumazo acabaron con él y de otro le pasaron la carga al IMSS, y aún no llegamos a Dinamarca, pero algo ya huele a podrido.
Pero el bosquejo de lo que sucede en salud, en Conacyt o en la ley minera tiene que ver con la falta de información del estado de salud de un presidente que al desvanecerse en Mérida, el domingo, provocó una serie de especulaciones al no dar un parte médico inmediato y negarlo el vocero presidencial al que el presidente le corrigió la plana al confirmar que había suspendido la gira por tener Covid y ratificó en su vídeo de 18 minutos de este miércoles donde desmiente a quien lo sustituyó en la mañaneras, su secretario de Gobernación, Adán Augusto López.
Desde ese domingo, las especulaciones crecieron sin que hubiese una contención oficial lo que se alimentó porque el presidente tampoco había tenido apariciones públicas desde entonces.
La prisa del Legislativo pareciera que vive un final anticipado del sexenio, precisamente porque se acelera el paso, se niega información y empiezan a corregirse temas polémicos que una vez iniciado el proceso de sucesión presidencial no podrán tratarse por la falta de certeza de tener un poder absoluto. Demos tiempo, porque lo mejor de esto es lo mal que se está poniendo…