ENOJO: Las protestas por la violencia hacia las mujeres subieron de tono en este 8M
Especial / La Revista
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En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la capital yucateca fue escenario, al igual que en las principales capitales de los estados en todo el territorio nacional, de una serie de manifestaciones que rebasaron el nivel de enojo, frustración y violencia hasta ahora registrado en estas marchas.
Las nuevas generaciones han tomado la batuta y ante la creciente ola de violencia en la que vive el país y ante la cual las autoridades respectivas han quedado sencillamente rebasadas, las mujeres mexicanas han decidido levantar la voz, y esta vez más fuerte aún.
El debate a veces, erróneamente, se centra en qué tan aceptable es que los grupos feministas dañen los monumentos históricos, calles e incluso la propiedad privada. Esa es una situación que a nadie en su sano juicio, socialmente hablando, agrada. No obstante, sin que esto sea una justificación, hasta el momento ha sido la única forma en que las mujeres se han podido hacer sentir, ante los funcionarios en turno que en el afán de “cuidar” su trayectoria en el ámbito político sencillamente dejaron pasar, se hicieron de la vista gorda y hoy, la bomba, les revienta en las manos.
En opinión de Federico Berrueto, analista, politólogo y colaborador de esta casa editorial, las expresiones de enojo por parte de las mujeres, cada vez más fuertes, hay que ponerlas en varios contextos.
“Inicialmente, se trataba de la conmemoración de un acto valiente de parte de un grupo de mujeres; el origen de la fecha está estrechamente ligado a los movimientos obreros de finales del siglo XIX y principios del XX, en una Liga Sindical de Mujeres (WTUL) de Nueva York que demandaban mejor trato laboral, entre otras cosas”.
Hoy en día, hay otro contexto en donde se desarrolla un desafortunado maltrato hacia el género que es el ámbito intrafamiliar, que en México ha prevalecido por generaciones y hoy ya no puede ocultarse más. Otro ambiente, más general pero no menos impactante es la recrudecida violencia que se vive día a día en el país y en donde los feminicidios ocupan ya un alarmante sitio estadístico.
Las manifestaciones y el daño al patrimonio cultural podrán no gustar a la mayoría pero no hay que perder de vista que se trata ya de un grave problema de seguridad nacional; no las manifestaciones sino el origen que da pie a ellas.
Mérida arde el 8M
Diversas fueron las crónicas periodísticas que generó la conmemoración del 8M en la capital yucateca… una de ellas narra que cientos de mujeres se dieron cita por la tarde-noche en diversos puntos de esta ciudad para manifestarse, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer y que culminó con quemas de carteles y pintas en Palacio de Gobierno.
Dos marchas partieron desde el llamado Remate Paseo de Montejo y del parque de Santa Anna para unir fuerzas y llegar hasta la Plaza Grande de la ciudad.
El primer grupo de mujeres salió del Remate y se dirigió a Palacio de Gobierno. A su paso, varias féminas aprovecharon para vandalizar lo que a su paso encontraron, mientras otras cumplieron de manera pacífica y ordenada.
El grupo que salió del parque de Santa Anna estuvo más nutrido de mujeres. A su paso, pintarrajearon el Monumento a la Patria, símbolo de esta capital, pintaron paredes, dañaron propiedades ajenas, el monumento a Justo Sierra y prendieron fuego a las letras de Mérida, ubicadas frente a dicha estatua.
Al llegar al Palacio de Gobierno, las mujeres del segundo contingente comenzaron a rociar gasolina al inmueble, prendieron fuego a cartelones y pintaron las columnas del inmueble.
En este grupo hubo muchas mujeres que se desprendieron de la marcha al ver cómo las jóvenes, en su mayoría, se olvidaron de la conmemoración y se enfocaron en dañar propiedades públicas y privadas.