Entre acusados y acusones
El dedo en la llaga
El dedo en la llaga, por: Yazmin Rodriguez Galaz.
Al igual que está ocurriendo en el plano nacional, metidos en un mar de acusaciones mutuas, lamentablemente en Yucatán, ese camino parecen andar ahora los aspirantes a gobernar Yucatán, incluso en el que unos y otros se acusan de “desvíos de recursos, propiedades sospechosas, traiciones de un partido a otro... guerra sucia”, entre otros.
Independientemente de que sean verdad o no cada una de esas denuncias, es real que el panorama preelectoral con miras a la elección del próximo uno de julio no abona a la civilidad política y por el contrario, puede contribuir a acrecentar rencores, disgusto, molestia, rechazo y hasta incertidumbre para los mismos votantes.
¿Por quién votar? pudiera llegar a ser el dilema, si continúan cada uno de los aspirantes o sus mismos equipos de trabajo, desautorizándose entre sí.
La verdad de las cosas es que hasta hace dos semanas atrás, la mayoría de los candidatos, sobre todos los que buscan gobernar Yucatán en los próximos seis años habían estado a la altura de las circunstancias, dedicados a sus recorridos y propuestas, pero después cada quién buscó acelerar el paso –en la búsqueda de las simpatías- desautorizando a su contrario.
Pareciera ser que en tiempos de campaña todo se vale y no debería ser así, las denuncias, querellas, acusaciones, presuntos desvíos etcétera, deberían sustentarse y denunciarse en tiempo y forma y no precisamente en tiempos electorales, en el que se presume que el único fin es derribar al contrario y no obedece a una actitud civilizada y preocupada de transparentar la actividad de los servidores públicos o políticos en general.
Esa actitud hostil y en tiempo electoral puede ser un punto desfavorable para quienes aspiran tener cargos públicos, en el entendido de que la gente muestra agotamiento en relación a lo que dicen y hacen los políticos.
No solo se trata del desgaste y falta de credibilidad de los partidos políticos, sino de los que han estado y han ocupado diversos cargos.
Lo peor es que estamos hablando de todos, de verdes, azules, blancos, rojos, amarillos, y demás, lo cual no es lo ideal.
Sí ya de por sí, de entrada se perciben rechazos y molestias por la inconformidad de algunos sectores de la población sobre cómo se han conducido equis o determinada autoridad, aunado al lanzamiento de reclamos y quejas entre candidatos, entonces tendremos como muy probable resultado, más encono y riesgo de irritación popular. Amén del hartazgo de la sociedad hacia la mal llamada “clase política” que, dicho sea de paso, de clase tiene muy poca.
En una palabra; echarle más sal a la herida; porque si hay algo que lastima a la gente, que irrita y brota inconformidad, es precisamente el sólo hecho de sospechar que hubo malos manejos, arbitrariedad, corrupción e impunidad, o todo eso junto.
En el caso de Yucatán, las propuestas deberían estar por encima de todo y con ello darle el margen necesario a la gente para que medite y vote en consecuencia.
Aún faltan 40 días aproximadamente de campaña y un debate más por venir entre los cuatro aspirantes a gobernar Yucatán, bien valdría la pena que reencaucen el camino y dejaran las quejas o presuntas denuncias para después de que concluyan las votaciones. Sería más legítimo.
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De golpe y porrazo
Y para no variar, en el debate transmitido a nivel nacional entre los también cuatro aspirantes a gobernar México se vio el bajo nivel en el que ya se encuentra la política mexicana.
“Voy a guardar mi cartera”, chistorete de AMLO de la Coalición “Juntos Haremos Historia”, ante Ricardo Anaya candidato del PAN, Movimiento Ciudadano y PRD y de remate el Jorge Rodríguez El Bronco con su insistencia de “mochar manos” a los políticos corruptos y finalmente expropiar Banamex.
Y uno se pregunta, teniendo enfrente a un presidente de los Estados Unidos, Donald Trump irracional y peligrosamente anti mexicano y todavía no pensamos bien qué hay que hacer.
Imagínense ustedes a esos aspirantes ya de presidentes y ante Trump, por ejemplo. Realmente digno de preocupar, pues no hay para dónde.
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El candidato del PRI-PANAL-PVEM por la Alcaldía de Mérida, Víctor Caballero Durán, se anda concentrando más en la operación territorial y en las zonas en donde podría obtener los votos suficientes “para aspirar ganar”, que recorriendo colonias y colonias de la ciudad.
Sus operadores y estrategas le han hecho ver que la elección se gana territorialmente y no con los mítines o reuniones en parques y avenidas, porque “ eso ya cae mal a la gente”.
Contrario a esto, el candidato del PAN y Movimiento Ciudadano, Renán Barrera Concha, ya se encuentra “hasta en la sopa” de los meridanos, ante su apuro por mostrarse y avanzar.
Barrera Concha tiene más cuestionamientos hacia el interior del PAN que afuera y no pocos le han dicho que está “requeté obligado” a ganar, pues es su segunda oportunidad en Mérida.
Así las cosas, las campañas avanzan y cada quien con lo suyo.