Erin Magee deja Supreme después de 22 años dentro de la marca
Supreme atraviesa un nuevo cambio en su estructura creativa. Erin Magee, directora creativa ejecutiva de la firma, anunció su salida después de más de dos décadas vinculada a la compañía, cerrando una etapa en la que participó en el desarrollo de algunas de las piezas y colaboraciones más reconocidas de la marca neoyorquina.
Magee dio a conocer su decisión este 20 de agosto a través de sus redes sociales. La creativa había formado parte de Supreme desde 2004 y, durante sus 22 años dentro de la compañía, ocupó distintos cargos hasta convertirse en una de las figuras responsables de definir y mantener la identidad de la firma.
Su salida también podría abrir una nueva etapa para MadeMe, la marca de ropa urbana femenina que fundó en 2007. El proyecto ha incrementado su presencia durante los últimos años mediante colaboraciones con firmas como Dr. Martens y Alpha Industries, además de proyectos vinculados con Hole, la banda encabezada por Courtney Love.
La marcha de Magee representa otro movimiento importante dentro de Supreme, que en los últimos años ha experimentado distintos cambios tanto en su dirección creativa como en su estructura corporativa.
En 2020, VF Corporation adquirió Supreme y, tres años después, Tremaine Emory abandonó su puesto como director creativo apenas un año después de haber asumido el cargo. En 2024 se produjo otro cambio importante cuando VF Corporation vendió la compañía a EssilorLuxottica.
Desde la salida de Emory, Supreme no ha anunciado a un nuevo director creativo para ocupar formalmente aquella posición. Ahora, con la partida de Magee, también queda vacante el puesto de directora creativa ejecutiva, mientras la firma no ha revelado quién asumirá sus responsabilidades.
El movimiento se produce pocos días después de que Supreme presentara su colección Otoño/Invierno 2026, una temporada que incluye colaboraciones y productos especiales con nombres como Jeff Hamilton y Swarovski, además de accesorios como una motocicleta cromada y una cámara Kodak Super 8.
La salida de una integrante que permaneció más de dos décadas en la compañía supone el cierre de una etapa para Supreme y deja nuevas incógnitas sobre el rumbo creativo que seguirá una de las marcas más influyentes en la historia reciente del streetwear.