Espiral de sesgos y políticas públicas
En un artículo anterior me referí a la economía conductual y su aportación en el marco de las políticas públicas...
Por: Alonso Ronald Ortiz García.
@RonaldOrtizG / ronald.ortizg@gmail.com
En un artículo anterior me referí a la economía conductual y su aportación en el marco de las políticas públicas: el concepto de “Nudge”. Quiero retomar algo que señalé al principio de ese artículo y que bien sirve de introducción para este.
Comentaba: “Kahneman, psicólogo estadounidense, señala que el ser humano divide su forma de pensar en dos sistemas. El Sistema 1 es automático, intuitivo, rápido y no demanda esfuerzo. El Sistema 2 es lento, razona, requiere concentración y esfuerzo. Se cree que el 80 por ciento de nuestras decisiones las tomamos desde el Sistema 1, somos flojos y no nos gusta razonar”.
Más aún: el Sistema 1 se encuentra repleto de sesgos y atajos cognitivos. Cometo dos: el sesgo de disponibilidad y el de representatividad.
Sesgo de disponibilidad: tomamos decisiones a partir de imágenes que nos llegan a la mente. Kahneman denomina a este fenómeno como “What You See Is All There Is” (WYSIATI), por ejemplo: usted se encuentra en una playa qué es lo que encuentra más peligroso, ¿un coco o un tiburón? Automatizamos una respuesta a partir de nuestras imágenes: el tiburón...aunque la información disponible nos indica que por cada 40 incidentes con tiburones se registran 150 cocazos que terminan por caer en la cabeza de alguien.
Analicemos otro sesgo, el de representatividad, en el cual las personas toman decisiones a partir de estereotipos y generalizaciones más allá de consideraciones objetivas. Por ejemplo, mi último desempeño ha sido en el Congreso del Estado, un ambiente dónde se presupone que los secretarios técnicos- quienes le ayudamos a los diputados a investigar o redactar leyes- sean licenciados en derecho. Este prejuicio ha originado que a lo largo de los últimos tres años reciba felicitaciones en el día del abogado, e incluso que me llamen colega, cuando en realidad no se trata de mi profesión.
Los gobiernos diseñan políticas, planifican y evalúan desde el supuesto de que existe coherencia analítica, pues han partido de un razonamiento preciso de toma de decisiones. Sin embargo, muchas políticas públicas contienen una teoría causal poco lógica, ¿cómo saberlo?
Se puede diseccionar una política pública con unos simples pasos:
1. Describir el problema central que intenta resolver;
2. Identificar los efectos de la política pública;
3. Analizar las interrelaciones durante la implementación y si estás responden al razonamiento inicial;
4. Identificar las causas del problema y sus interrelaciones y
5. Determinar y redactar fundamentadamente los sesgos cognitivos encontrados.
A pesar de esto, cuando un político lee una valoración de consistencia lógica concluye de dos formas distintas:
Ya lo sabía: cuando se confirma lo que piensa o
No lo creo: cuando el estudio choca con sus ideas, en cuyo caso, el sesgo permanecerá, más allá de los intentos por erradicarlo. Será un espiral sin fin.