Estados Unidos frena retiro de aviones militares de Israel ante escalada con Irán
Estados Unidos suspendió el retiro de sus aviones cisterna y otras aeronaves militares estacionadas en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, en Israel, como consecuencia de la nueva escalada de hostilidades con Irán. La decisión mantiene una importante capacidad operativa estadounidense en la región, pero también amenaza con provocar cancelaciones durante una de las temporadas de mayor actividad para la aviación comercial israelí.
La Autoridad Aeroportuaria de Israel advirtió que la permanencia de los aviones estadounidenses podría poner en riesgo alrededor de 50 mil boletos durante julio. Las aeronaves militares ocupan espacios que normalmente serían utilizados por las compañías comerciales, lo que limita las operaciones del principal aeropuerto internacional del país.
Washington había comenzado a retirar parte de su flota a principios de julio, cuando las tensiones parecían disminuir después de la firma de un memorando de entendimiento destinado a poner fin de manera permanente al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Sin embargo, el deterioro de las condiciones de seguridad llevó a las autoridades estadounidenses a detener ese proceso.
Cerca de 75 aviones cisterna y de carga de Estados Unidos han permanecido durante varios meses en Ben Gurión como parte del despliegue militar realizado antes y durante la guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero. Estas aeronaves son fundamentales para ampliar el alcance de los aviones de combate, pues permiten abastecerlos de combustible durante el vuelo y sostener operaciones a largas distancias.
Durante junio se informó que Estados Unidos preparaba el traslado de aproximadamente 20% de las 72 aeronaves que se encontraban en el aeropuerto. La medida pretendía aliviar la falta de posiciones de estacionamiento y facilitar la programación de vuelos comerciales durante las vacaciones de verano. Las autoridades israelíes también solicitaron que unas 30 aeronaves fueran trasladadas fuera del país o reubicadas en bases de la Fuerza Aérea de Israel.
La presencia militar estadounidense ha generado desde hace varios meses preocupación entre las autoridades aeronáuticas israelíes. En mayo, el director general de la Autoridad Aeroportuaria de Israel, Sharon Kedmi, señaló que Ben Gurión estaba operando aproximadamente a un tercio de su capacidad debido al espacio y los recursos destinados a las actividades militares.
“Estamos utilizando solamente un tercio de la capacidad operativa del aeropuerto”, declaró Kedmi al explicar que la terminal se encontraba al límite de sus posibilidades. También advirtió que algunas cancelaciones tendrían que anunciarse si la situación no cambiaba.
En ese momento, las autoridades estimaron que hasta 70% de la actividad aeroportuaria se encontraba limitada por las operaciones estadounidenses. La situación también retrasó el regreso de aerolíneas extranjeras, incrementó los costos de las compañías locales y obligó a varias empresas israelíes a estacionar sus aviones fuera del país.
Las afectaciones económicas también han sido considerables. La Autoridad Aeroportuaria informó que había perdido alrededor de 700 millones de séqueles, equivalentes en ese momento a unos 248 millones de dólares, durante dos meses de restricciones. Las proyecciones de pasajeros tuvieron que reducirse de 18 millones a aproximadamente 15 millones ante la incertidumbre sobre la duración del despliegue.
El director de la Autoridad de Aviación Civil de Israel, Shmuel Zakay, llegó a señalar que Ben Gurión se había convertido en “un aeródromo militar con actividad civil limitada”. La concentración de aeronaves estadounidenses no solamente afecta el estacionamiento, sino que obliga a coordinar los movimientos comerciales con las necesidades operativas de las fuerzas armadas.
La decisión de suspender el retiro refleja el aumento de la preocupación en Washington ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos con Irán. Los aviones cisterna representan un recurso estratégico porque permiten que cazas y bombarderos permanezcan más tiempo en el aire, recorran mayores distancias y participen en operaciones sin depender de bases cercanas a sus objetivos.
Para Israel, la permanencia de la flota estadounidense refuerza su capacidad de respuesta y evidencia el respaldo militar de Washington. Sin embargo, también profundiza la presión sobre su principal conexión aérea con el exterior, justo cuando miles de pasajeros intentan viajar durante las vacaciones de verano.
La evolución del conflicto determinará si Estados Unidos reanuda el traslado de sus aeronaves o decide conservarlas en territorio israelí. Mientras tanto, las autoridades aeroportuarias deberán equilibrar las necesidades de seguridad con la operación comercial de Ben Gurión, en un contexto marcado por la incertidumbre militar y el riesgo de nuevas cancelaciones.