Estatua y pintura de Peña Nieto y el último vuelo del Avión Presidencial
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A un par de días de terminar su mandato, el presidente Enrique Peña Nieto ya cuenta con una estatua en Los Pinos y retrato al óleo en Palacio Nacional. La estatua se encuentra en la Calzada de los Presidentes de la Residencia Oficial de Los Pinos, junto a las de sus antecesores.
La figura de bronce mide 2.20 metros y pesa cerca de 200 kilos. Representa a Peña Nieto portando una bandera de México y fue realizada por el escultor Antonio Castellanos Basich.
En tanto, en la Galería de los Presidentes del Palacio Nacional se ubica la pintura al óleo, de 1.50 metros, junto a la de los anteriores mandatarios mexicanos. Además de estas dos piezas una pintura más de Peña Nieto fue colocada en el Salón Presidentes de Los Pinos.
El Avión Presidencial
Por otra parte, y luego de 2 años 9 meses y más de 130 vuelos dentro y fuera de México, el avión presidencial José María Morelos y Pavón, emprendió el viernes 30 de noviembre su último viaje como aeronave oficial al traer de vuelta al presidente Enrique Peña Nieto luego de su participación en la Cumbre del G20 en Buenos Aires, Argentina. El martes 27 de noviembre el TP-01 realizó su último viaje en territorio nacional para una gira del presidente por los estados de Sonora y Sinaloa.
El TP-01 es un Boeing 787-8 de la serie Dreamliner, fue adquirido en 2012 por el presidente Felipe Calderón a un costo total de 2 mil 952 millones de pesos (218 millones de dólares), que se pagaron a 13.5 pesos por dólar, dado que también se adquirió una cobertura del tipo de cambio.
La SEDENA aun lo paga a través de un crédito de Banobras hasta el año 2027. Tiene una vida útil estimada de 25 años, por lo que pudiera estar en servicio hasta el año 2040.
“Es un avión que está para el uso de los presidentes y que transporta a comitiva y medios de comunicación”, comentó el mandatario durante el primer vuelo oficial.
Desde su diseño como avión presidencial, fue adaptado para transportar solo a 80 pasajeros: 24 de comitiva, 42 de seguridad y medios de comunicación, así como 12 de tripulación y 2 pilotos.
Inició operaciones oficiales con la matrícula XC-MEX el 10 de febrero de 2016, cuando trasladó al mandatario mexicano a Sonora donde conmemoró el Día de la Fuerza Aérea Mexicana.
De los poco más de 130 vuelos realizados, al menos dos decenas de ellos fueron para atender la emergencia por los sismos del 7 y 19 de septiembre del año pasado en entidades como Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Guerrero.
Fue Justo a bordo del avión que el mandatario fue enterado del sismo de 7.1 grados que azoto a la capital.
En el caso de giras internacionales y gracias a la autonomía mayor de vuelo que tiene el TP-01, en noviembre del año pasado concretó el viaje más largo de una aeronave mexicana cuando regresó al Jefe del Ejecutivo de la ciudad de Da Nang, Vietnam donde acudió a la reunión del G20 a la CDMX, en un recorrido de más de 15 mil kilómetros y 16 horas en el aire sin reportar combustible.
Durante estos más de dos años y medio de operaciones, el TP-01 ha aterrizado en la mayoría de los estados del país y en al menos una decena de naciones del mundo: Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú, Argentina, Cuba, Guatemala, Colombia en el continente americano.
Del otro lado del mundo, Alemania, España, Dinamarca, Países Bajos, Japón, Israel, China, Francia, Vietnam.
Flota Presidencial
La Flota Aérea Presidencial, que habrá de venderse según el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, se compone por 21 aeronaves, nueve de ellas aviones y los restantes 12 helicópteros.
Al servicio del mandatario se utilizó además el TP-02, “Presidente Juárez”, un Boeing 757-225 fabricado en 1985 el cual durante este último trienio sirvió como respaldo al nuevo avión presidencial.
En el caso de los helicópteros, la Flota Aérea Presidencial se compone de ocho de la marca Eurocopter, cuatro Superpuma y cuatro de la marca Augusta.
Un estudio de viabilidad de la empresa Ascend Flightglobal Consultancy determinó en 2016 que "de venderse la aeronave a una aerolínea comercial, se tendría una pérdida muy significativa respecto del valor de compra. Esto se debe a los costos y tiempos de reconversión interna, así como a la pérdida del equipamiento actual".
El consultor estima que, si se vendiera a alguna aerolínea comercial, su venta podría representar una pérdida de más del 58 por ciento de su costo (128.2 millones de dólares).