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Estudio revela que al menos el 25% de los jugadores de la NFL podría desarrollar CTE

La investigación, publicada por el British Medical Journal, analizó a exjugadores fallecidos entre 2016 y 2021

Por Zona NFL · 25/08/2026 06:00
Estudio revela que al menos el 25% de los jugadores de la NFL podría desarrollar CTE

Un nuevo estudio publicado este martes por el British Medical Journal encendió las alarmas dentro y fuera de los emparrillados: al menos una cuarta parte de los jugadores de la NFL que fallecieron entre 2016 y 2021 presentaba encefalopatía traumática crónica (CTE), la enfermedad neurodegenerativa asociada a los golpes repetidos en la cabeza.

La CTE solo puede diagnosticarse post mortem, mediante el análisis del tejido cerebral, lo que durante años ha dificultado dimensionar con precisión el alcance real del problema entre atletas de contacto. Que la cifra se ubique en al menos uno de cada cuatro exjugadores fallecidos en un periodo reciente confirma lo que múltiples investigaciones previas —incluidas las del propio cerebro de exestrellas donadas a la ciencia— ya venían advirtiendo: el riesgo no es marginal, sino estructural al deporte tal como se juega hoy.

Para la NFL, el hallazgo representa presión adicional en un frente que la liga ha intentado gestionar desde hace más de una década, con cambios de reglas para reducir golpes en la cabeza, protocolos de conmociones cerebrales y millonarios acuerdos legales con exjugadores. Sin embargo, un estudio publicado en una revista médica de este calibre refuerza el argumento de quienes sostienen que las medidas actuales, aunque útiles, no atacan la raíz del problema: la naturaleza misma de un deporte basado en colisiones constantes.

De cara a lo que sigue, es previsible que el estudio reavive el debate público sobre la seguridad a largo plazo de los jugadores, presione a la liga y al sindicato de jugadores (NFLPA) a revisar protocolos de contacto en entrenamientos y temporada regular, y alimente nuevamente la conversación sobre si el fútbol americano, en su forma actual, es sostenible para la salud cerebral de quienes lo practican profesionalmente.

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