Expertos urgen a México a reforzar las políticas públicas contra la obesidad
Especialistas internacionales hicieron un llamado a México y a otros países para fortalecer las políticas públicas destinadas a prevenir y atender la obesidad, al considerar que este problema de salud no puede explicarse únicamente por las decisiones personales de quienes lo padecen.
Durante el Congreso Internacional sobre Obesidad 2026, celebrado por primera vez en la Ciudad de México, investigadores, profesionales de la salud y responsables de políticas públicas analizaron la influencia que ejercen la industria alimentaria, la publicidad y las estrategias de mercadotecnia sobre los hábitos de consumo de la población. El encuentro se realiza del 15 al 17 de julio en el World Trade Center y reúne a especialistas de distintas disciplinas y países.
Los participantes señalaron que el entorno en el que vive la ciudadanía desempeña un papel determinante en la alimentación. La amplia disponibilidad de productos ultraprocesados, la promoción constante de bebidas azucaradas y la dificultad para acceder a alimentos saludables pueden condicionar las decisiones de las familias, especialmente de aquellas que enfrentan limitaciones económicas.
En ese sentido, los expertos rechazaron la idea de que la obesidad sea solamente consecuencia de la falta de voluntad o disciplina. Durante las discusiones se advirtió que “no es simplemente una elección personal”, debido a que las prácticas comerciales y los entornos alimentarios influyen directamente en lo que las personas compran y consumen.
La doctora Vanessa Garcia-Larsen defendió la necesidad de “convertir las opciones saludables en las opciones fáciles”, mediante acciones que permitan a los consumidores identificar con claridad los productos con cantidades excesivas de azúcar, grasas, sodio o calorías. Entre las herramientas mencionadas se encuentra el etiquetado frontal de advertencia, diseñado para facilitar decisiones informadas al momento de realizar una compra.
Los especialistas también consideraron indispensable establecer límites más estrictos a la publicidad de productos poco saludables, particularmente aquella dirigida a niñas, niños y adolescentes. Además, plantearon la necesidad de garantizar alimentos nutritivos en las escuelas, mejorar el acceso al agua potable, fomentar la actividad física y evitar que los intereses comerciales interfieran en el diseño de las políticas sanitarias.
El exministro de Salud de Perú, Víctor Zamora, reconoció que regular a una industria con gran capacidad económica representa un desafío para los gobiernos. También calificó la obesidad como un “problema silenciado”, debido a que, pese a su impacto sanitario y económico, con frecuencia queda fuera de las prioridades políticas y electorales.
La dimensión mundial del problema aumenta la urgencia de estas medidas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de mil millones de personas vivían con obesidad en 2022, lo que equivale aproximadamente a una de cada ocho personas en el planeta. Desde 1990, la obesidad entre los adultos se ha más que duplicado, mientras que entre niñas, niños y adolescentes se ha cuadruplicado.
Ese mismo año, más de 390 millones de menores de entre cinco y 19 años presentaban sobrepeso y cerca de 160 millones vivían con obesidad. La OMS advierte que quienes desarrollan esta condición durante la infancia tienen mayores probabilidades de mantenerla en la vida adulta y de padecer enfermedades como diabetes y problemas cardiovasculares a edades más tempranas.
México enfrenta un panorama especialmente preocupante. Los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2020-2023 indican que aproximadamente el 37.1 % de los adultos mexicanos vive con obesidad. Entre la población escolar y adolescente, la prevalencia aumentó alrededor de ocho puntos porcentuales durante los últimos 15 años.
El problema también se extiende al resto de América Latina y el Caribe. UNICEF calcula que más de cuatro millones de menores de cinco años presentan sobrepeso en la región, mientras que cerca de 50 millones de niñas, niños y adolescentes de entre cinco y 19 años viven con exceso de peso.
Aunque México ha implementado medidas como el impuesto a las bebidas azucaradas, el etiquetado frontal y las restricciones para la venta de productos ultraprocesados en las escuelas, los especialistas consideran que estas acciones deben mantenerse, evaluarse y complementarse con políticas de mayor alcance.
La atención médica y los tratamientos farmacológicos pueden ser útiles para determinados pacientes, pero deben formar parte de una estrategia integral que incluya acompañamiento profesional, educación nutricional, modificación de hábitos y mejores condiciones sociales. La obesidad es un fenómeno multifactorial y, por lo tanto, no puede resolverse mediante una sola intervención.
El llamado de los expertos consiste en dejar de responsabilizar exclusivamente a las personas y comenzar a transformar los entornos que favorecen el consumo de productos poco saludables. Para avanzar, México necesitará coordinación entre autoridades sanitarias, instituciones educativas, legisladores, especialistas y comunidades, así como políticas capaces de proteger la salud pública frente a los intereses económicos de la industria alimentaria.