Fracasa la Gran Feria de Campeche: comerciantes denuncian desplome de ventas y altos costos
La Gran Feria de Campeche terminó entre inconformidades, pérdidas económicas y cuestionamientos a su organización. Comerciantes que participaron en las tradicionales festividades de San Román y San Francisco denunciaron una disminución de aproximadamente 30% en sus ventas, pese a haber pagado hasta 18 mil pesos por instalar sus puestos, una cantidad superior a la del año pasado.
El descontento se hizo evidente cuando los vendedores comenzaron a retirar sus establecimientos del área de Ah Kim Pech, donde fueron reubicadas las actividades comerciales debido al inicio de las obras del Foro. Además de los resultados económicos desfavorables, los locatarios reclamaron que el suministro eléctrico fue suspendido antes de lo acordado, dejándolos sin ventilación mientras realizaban las labores de desmontaje bajo las elevadas temperaturas de la capital campechana.
De acuerdo con testimonios recabados por el medio Por Esto!, el Ayuntamiento de Campeche cobró este año 18 mil pesos por espacio comercial, frente a los 16 mil pesos solicitados en 2025. El incremento de dos mil pesos habría influido en la decisión de 16 comerciantes de no participar en esta edición, mientras que aproximadamente 60 aceptaron instalar sus negocios en la nueva ubicación.
Los puestos fueron distribuidos sobre la avenida Fundadores, en el tramo comprendido entre la avenida Miguel Alemán y el malecón Pedro Sainz de Baranda. Sin embargo, las expectativas de recuperación económica no se cumplieron para varios de los participantes, quienes aseguraron haber vendido considerablemente menos mercancía que en ediciones anteriores.
Guillermina Pérez, una de las comerciantes afectadas, manifestó su molestia por las condiciones en las que concluyeron las actividades, particularmente por la interrupción anticipada del servicio eléctrico y el aumento de las tarifas.
“¿Qué ganas vamos a tener de regresar el próximo año si, además, vendimos un 30 por ciento menos y pagamos 18 mil pesos por el espacio?”, cuestionó la vendedora, quien también señaló las dificultades que enfrentaron adultos mayores y menores de edad al permanecer bajo los toldos sin ventilación.
La decepción también fue compartida por Susana Estebes, otra de las participantes, quien aseguró que los resultados obtenidos fueron inferiores a los registrados en otros eventos comerciales. Ante esta situación, algunos vendedores consideran trasladarse a festividades de estados vecinos, como Tabasco y Veracruz, donde esperan encontrar mejores oportunidades para comercializar sus productos.
Las críticas no se limitaron al sector comercial. Visitantes señalaron deficiencias en la organización, una oferta limitada de atracciones y precios elevados en los juegos mecánicos, factores que, desde su perspectiva, contribuyeron a disminuir el atractivo de la celebración.
Diego Ramírez, estudiante que acudió a la feria, consideró que esta edición tuvo menos entretenimiento que las anteriores y señaló que las dificultades económicas de numerosas familias también influyeron en la asistencia. Según su testimonio, la falta de empleo y el costo de las atracciones representan obstáculos para quienes desean disfrutar de estas festividades tradicionales.
Por su parte, la estudiante Mía Miss planteó la necesidad de recuperar espacios cercanos al barrio de San Román, fortalecer la participación de comerciantes locales e incorporar mejores atracciones y medidas de seguridad. Estas propuestas reflejan la preocupación de algunos asistentes por el futuro de celebraciones que forman parte de la identidad cultural de Campeche.
La situación ha generado cuestionamientos sobre la viabilidad comercial de las ferias tradicionales y la capacidad de sus organizadores para garantizar condiciones favorables tanto para vendedores como para visitantes. El incremento en los costos de participación, combinado con la disminución de ingresos, podría desincentivar la presencia de comerciantes en próximas ediciones.
Los locatarios esperan que las autoridades municipales revisen las tarifas de los espacios, respeten los acuerdos relacionados con los servicios básicos y desarrollen estrategias para atraer a un mayor número de visitantes.
Más allá de las pérdidas económicas reportadas, las inconformidades ponen sobre la mesa el desafío de conservar el atractivo de las ferias de San Román y San Francisco, dos celebraciones emblemáticas de la capital campechana cuyo futuro, advierten los participantes, dependerá de una mejor organización y de condiciones que permitan mantener viva la tradición.