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Gobierno de Sheinbaum reduce 86% la zona de protección de la vaquita marina

Por La Revista Peninsular · 15/10/2026 09:56
Gobierno de Sheinbaum reduce 86% la zona de protección de la vaquita marina

El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum redujo aproximadamente un 86% la superficie del Alto Golfo de California donde estaba prohibido utilizar redes de enmalle y agalleras, una medida que modifica las restricciones establecidas para proteger a la vaquita marina, uno de los mamíferos marinos más amenazados del planeta.

La decisión quedó formalizada mediante un acuerdo publicado el miércoles 14 de octubre en el Diario Oficial de la Federación (DOF), con el que se modifica la regulación pesquera vigente desde septiembre de 2020. Con esta disposición, el polígono donde se prohíbe el uso de dichas redes pasó de 11 mil 106 kilómetros cuadrados a únicamente mil 562, lo que representa una reducción de 9 mil 544 kilómetros cuadrados.

El cambio permitirá ampliar las actividades pesqueras en una extensa región del Golfo de California, donde numerosas familias dependen económicamente de la captura de especies marinas. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre las consecuencias que podría tener para la supervivencia de la vaquita marina, cuya población se encuentra en niveles críticos.

Las redes de enmalle representan una de las principales amenazas para esta especie, debido a que los ejemplares pueden quedar atrapados accidentalmente y morir por ahogamiento. Este problema ha sido especialmente grave por la pesca ilegal de totoaba, un pez cuya vejiga natatoria alcanza elevados precios en el mercado negro internacional.

A pesar de la reducción del polígono restringido, las autoridades federales mantuvieron la denominada Zona de Tolerancia Cero, un espacio de aproximadamente 225 kilómetros cuadrados donde continúan vigentes las medidas más estrictas de protección de la especie.

El gobierno federal argumentó que la modificación responde a un análisis sobre la distribución de los ejemplares, los registros de avistamientos y las necesidades económicas de las comunidades pesqueras. De acuerdo con las autoridades, el objetivo es concentrar las acciones de conservación en las zonas de mayor presencia de la vaquita marina y, simultáneamente, permitir el aprovechamiento de recursos pesqueros en otras áreas.

La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, celebró la decisión al considerar que representa una oportunidad para fortalecer la actividad pesquera y mejorar los ingresos de las familias que dependen de este sector.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la modificación durante su conferencia matutina del 15 de octubre y explicó que las restricciones anteriores habían generado dificultades económicas para pescadores de San Felipe, Baja California.

La mandataria afirmó que se realizó un estudio para buscar un equilibrio entre la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las comunidades dedicadas a la pesca. Asimismo, señaló que las autoridades ambientales han mantenido comunicación con los trabajadores del sector para atender sus solicitudes.

La decisión ocurre en un contexto especialmente delicado para la conservación de la vaquita marina, especie endémica del Alto Golfo de California que no habita de manera natural en ninguna otra región del mundo. Su población ha disminuido drásticamente durante las últimas décadas, principalmente como consecuencia de la captura incidental en redes pesqueras.

México también ha enfrentado presiones internacionales para fortalecer la vigilancia marítima, combatir la pesca ilegal de totoaba y garantizar la recuperación de esta especie, considerada un símbolo de la crisis de biodiversidad que enfrentan los ecosistemas marinos.

Aunque el gobierno sostiene que las nuevas disposiciones permitirán mejorar las condiciones económicas de las comunidades y concentrar los esfuerzos de protección, la ampliación de las zonas donde podrán utilizarse determinadas redes pesqueras plantea un desafío para las políticas de conservación.

El futuro de la vaquita marina dependerá, en buena medida, de la efectividad de los operativos de vigilancia, del cumplimiento de las restricciones que permanecen vigentes y de la implementación de métodos de pesca que reduzcan el riesgo de captura accidental.

Con esta modificación, el gobierno federal busca conciliar dos objetivos que históricamente han generado tensiones en el Alto Golfo de California: preservar una especie al borde de la extinción y garantizar el sustento económico de las comunidades pesqueras. Sin embargo, el impacto ambiental de la medida será determinante para evaluar si ambas prioridades pueden coexistir sin comprometer la supervivencia de la vaquita marina.

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