Internacional

Greenock busca inmigrantes africanos para frenar la fuga de habitantes en Escocia

La región de Inverclyde ha perdido 22 mil residentes desde 1981 y proyecta una caída adicional del 16% en dos décadas

Por La Revista Peninsular · 26/08/2026 23:00
Greenock busca inmigrantes africanos para frenar la fuga de habitantes en Escocia

En mayo abrió sus puertas Anik African Store en la principal calle de Greenock, una ciudad del oeste de Escocia donde hasta hace cinco años era raro ver a una persona negra. Hoy, cientos de africanos y refugiados se han mudado a la zona, y esta tienda de ñame, plátano macho, okra y bagre ya tiene competencia a pocos metros de distancia.

El cambio no es casual: el ayuntamiento de Inverclyde, la región donde se ubica Greenock, diseñó un plan para atraer más población como respuesta a una crisis demográfica sin precedentes en Escocia. La zona tiene hoy 78 mil habitantes, 22 mil menos que en 1981, y las proyecciones anticipan una caída adicional del 16% en los próximos veinte años.

Christianah Omilana, dueña de Anik y quien llegó al Reino Unido en 2021, describe a los escoceses como hospitalarios y asegura que los inmigrantes llegarán en la medida en que haya empleo. La mayoría de los africanos que se han instalado en Greenock trabajan o estudian en Glasgow o Paisley y eligieron la ciudad por su vivienda asequible; muchos llegaron con visados de trabajo cualificado que refuerzan al sector sanitario y asistencial, como el Hospital Real de Inverclyde.

Pero la falta de empleo, precisamente, es la raíz del problema que el plan busca resolver. En el siglo XIX, Greenock fue apodada 'Sugaropolis' por ser un centro mundial de refinación de azúcar, y durante casi 300 años sus astilleros construyeron miles de barcos. Más recientemente, IBM llegó a emplear a más de 5 mil personas en un campus cercano, pero cerró definitivamente en 2016.

En los últimos cuatro años se perdieron otros 1,500 empleos, con la salida de empresas como Amazon y EE. Esta semana, el astillero local anunció el recorte de aproximadamente una cuarta parte de su plantilla, mientras los aficionados del equipo de fútbol Greenock Morton organizan colectas para evitar la quiebra del club. El primer ministro escocés, John Swinney, visitará la ciudad este mes para constatar la situación.

Residentes como Tiffany, de 29 años, describen a Greenock como 'un pueblo fantasma' sin tiendas ni trabajo, y contemplan mudarse a Paisley en busca de mejores oportunidades. En el Lyle Gateway Community Cafe, un grupo de adultos mayores recuerda una ciudad más vibrante y se muestra escéptico sobre si la llegada de nuevos residentes bastará para revertir la tendencia, aunque reconocen que valoran la presencia de los inmigrantes.

El plan de repoblación de Inverclyde apuesta ahora por consolidar a los trabajadores extranjeros que ya llegaron y atraer a más inmigrantes legales y refugiados. El desafío de fondo, coinciden autoridades y residentes, seguirá siendo el mismo: sin empleo suficiente, ninguna estrategia demográfica logrará que la gente se quede.

Ver en La Revista Peninsular →
© 2026 La Revista Peninsular