Gusano barrenador avanza en Campeche: ya suman más de mil 200 casos
El avance del gusano barrenador mantiene en alerta al sector ganadero de Campeche, donde ya se contabilizan mil 217 casos, mientras productores buscan evitar mayores pérdidas y confían en que las acciones implementadas para combatir la plaga permitan reducir su presencia durante los próximos meses.
De acuerdo con información reportada por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), del total de casos registrados en Campeche, 693 corresponden a bovinos y 349 a perros. La situación preocupa principalmente a productores de comunidades rurales, quienes han tenido que incrementar la vigilancia de sus animales y atender de inmediato cualquier herida que pueda facilitar una infestación.
El gusano barrenador afecta a animales de sangre caliente cuando la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas. Posteriormente, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones que pueden agravarse rápidamente si no reciben tratamiento.
Ganaderos campechanos aseguran que, dentro de sus unidades de producción, la vigilancia constante y el uso oportuno de medicamentos han permitido contener algunos de los casos. Sin embargo, consideran que uno de los principales problemas se encuentra fuera de los ranchos, particularmente en animales que viven en calles, ejidos o zonas selváticas y que pueden permanecer sin atención.
La gravedad del problema ya ha ocasionado pérdidas económicas para pequeños productores. Marcelino Pech Tun, campesino de El Quetzal Edzná, relató que perdió una cerda de aproximadamente 200 kilogramos después de que una herida cercana a la oreja fuera infestada.
“A mí se me infectó una puerca de 200 kilos. No nos habíamos percatado de que, por una herida en la cabeza, cerca de la oreja, la mosca la infectó hasta producirle gusanos que le llegaron hasta el cerebro”, explicó el productor.
El caso muestra el riesgo que representa la enfermedad cuando no es identificada a tiempo, sobre todo entre pequeños productores que cuentan con menos recursos o información para detectar los primeros síntomas.
Por su parte, ganaderos con mayor experiencia aseguran que permanecen atentos a cualquier señal de infestación para aplicar tratamientos inmediatamente y evitar que el problema avance.
“Nosotros lo tenemos controlado, contamos con medicamento en frasco. Cuando vemos que el ganado o algún cochino está infectado del gusano barrenador, se lo aplicamos”, señaló Crescencio Benavides, ganadero de la comunidad Alfredo V. Bonfil.
Además de las medidas aplicadas directamente por los productores, las autoridades federales mantienen una estrategia para frenar la propagación del gusano barrenador en México. Una de las principales herramientas es la liberación de moscas estériles, técnica utilizada para reducir progresivamente la reproducción de la población silvestre.
En junio de este año comenzó a operar en Metapa de Domínguez, Chiapas, una planta destinada a producir moscas estériles como parte de la estrategia conjunta entre México y Estados Unidos para controlar y eventualmente erradicar la plaga. Senasica también ha reforzado la inspección de ganado, la instalación de trampas y la vigilancia sanitaria en diferentes puntos del país.
Los productores campechanos esperan que estas acciones comiencen a reflejarse en una disminución más clara de los casos, especialmente en el sur del país, donde la presencia del gusano barrenador continúa generando preocupación.
Mientras avanzan las medidas de control, la vigilancia diaria se ha convertido en una tarea indispensable para los ganaderos. Revisar heridas, detectar cambios en el comportamiento de los animales y actuar rápidamente ante cualquier señal de infestación puede significar la diferencia entre salvar un ejemplar o enfrentar una pérdida económica considerable.
El aumento de casos en Campeche mantiene encendidas las alertas en el sector pecuario y obliga a productores y autoridades a reforzar las medidas preventivas para impedir que la plaga continúe afectando al ganado y a otros animales en las comunidades rurales del estado.