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Hong Myung-bo renuncia como entrenador de Corea del Sur tras el fracaso en el Mundial 2026

La participación de la selección de Corea del Sur en la Copa Mundial de la FIFA 2026 llegó a un final mucho antes de lo esperado.

Por La Revista Peninsular · 29/6/2026 09:54
Hong Myung-bo renuncia como entrenador de Corea del Sur tras el fracaso en el Mundial 2026

La participación de la selección de Corea del Sur en la Copa Mundial de la FIFA 2026 llegó a un final mucho antes de lo esperado. Luego de una campaña decepcionante que culminó con la eliminación en la fase de grupos, el director técnico Hong Myung-bo presentó su renuncia al cargo, asumiendo la responsabilidad por el fracaso deportivo de una de las selecciones más importantes del fútbol asiático.

De acuerdo con medios de comunicación surcoreanos y la agencia de noticias Yonhap, el estratega de 57 años decidió dar un paso al costado apenas unos días después de consumarse la eliminación, poniendo fin a una segunda etapa al frente del combinado nacional que, al igual que la primera, terminó con una amarga despedida en una Copa del Mundo.

Un Mundial que comenzó con ilusión

Corea del Sur inició su camino en el Grupo A del Mundial 2026 con una actuación que parecía marcar un rumbo positivo. En su debut, el conjunto asiático derrotó 2-1 a República Checa, resultado que alimentó las expectativas de avanzar a la siguiente ronda.

Sin embargo, la ilusión se fue desvaneciendo rápidamente. En su segundo compromiso, los Guerreros de Taeguk fueron superados por México con marcador de 1-0, en un encuentro donde la escuadra asiática mostró dificultades para generar oportunidades claras de gol y terminó cediendo tres puntos fundamentales.

La situación se complicó aún más en la última jornada de la fase de grupos. Obligada a conseguir un resultado positivo para mantener vivas sus aspiraciones, Corea del Sur volvió a caer por 1-0, esta vez frente a Sudáfrica, consumando así una eliminación inesperada.

Con apenas tres unidades obtenidas en tres partidos, el conjunto dirigido por Hong Myung-bo no logró clasificarse ni siquiera como uno de los ocho mejores terceros lugares, despidiéndose del torneo en la primera ronda.

Hong Myung-bo asume la responsabilidad

Lejos de buscar excusas, Hong Myung-bo decidió asumir completamente la responsabilidad por el rendimiento del equipo durante la Copa del Mundo.

Según informó la agencia Yonhap, el técnico presentó su renuncia este domingo, poniendo fin a su segunda gestión como seleccionador nacional.

Su salida refleja el alto nivel de exigencia que existe en el fútbol surcoreano, donde la eliminación temprana fue considerada un resultado muy por debajo de las expectativas generadas antes del torneo.

Aunque la federación aún deberá iniciar el proceso para elegir a su sucesor, la renuncia del entrenador abre una nueva etapa para una selección que buscará reconstruirse de cara a los próximos compromisos internacionales.

Un segundo intento que tampoco dio resultados

La historia parece repetirse para Hong Myung-bo.

Esta fue su segunda experiencia al frente de la selección absoluta de Corea del Sur, después de haber dirigido al equipo durante la Copa Mundial de Brasil 2014.

En aquella ocasión, el conjunto asiático tampoco logró superar la fase de grupos. Corea del Sur empató 1-1 frente a Rusia en su debut, posteriormente sufrió una dura derrota por 4-2 ante Argelia y cerró su participación perdiendo 1-0 contra Bélgica.

Aquel desempeño provocó numerosas críticas y significó el final de su primera etapa como seleccionador.

Doce años después, el desenlace volvió a ser similar, confirmando que el legendario exdefensor no logró trasladar al banquillo el enorme éxito que tuvo durante su carrera como futbolista.

Una leyenda del fútbol asiático

Más allá de los resultados obtenidos como entrenador, Hong Myung-bo ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol de Corea del Sur y del continente asiático.

Considerado uno de los mejores futbolistas que ha dado el país, fue un defensor con gran liderazgo, excelente lectura táctica y una notable capacidad para organizar a sus equipos desde la última línea.

Su trayectoria internacional es histórica. Se convirtió en el primer futbolista asiático en disputar cuatro Copas del Mundo consecutivas, participando en Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea del Sur-Japón 2002.

Su momento más brillante llegó precisamente en el Mundial organizado conjuntamente por Corea del Sur y Japón.

El héroe del histórico Mundial de 2002

La Copa del Mundo de 2002 marcó un antes y un después para el fútbol surcoreano.

Bajo la dirección técnica del neerlandés Guus Hiddink, Corea del Sur protagonizó una de las campañas más memorables en la historia de los Mundiales, alcanzando por primera vez las semifinales.

Hong Myung-bo fue uno de los grandes líderes de aquella generación dorada. Su experiencia, liderazgo y capacidad defensiva resultaron fundamentales para que los Guerreros de Taeguk eliminaran a selecciones de enorme prestigio internacional y lograran el mejor resultado obtenido por un país asiático en la historia de la Copa del Mundo.

Como reconocimiento a su extraordinario rendimiento, Hong fue distinguido con el Balón de Bronce, premio otorgado al tercer mejor jugador del torneo, un logro reservado para muy pocos futbolistas y que consolidó definitivamente su legado.

Un futuro incierto para Corea del Sur

Con la renuncia de Hong Myung-bo comienza un nuevo proceso para el fútbol surcoreano.

La federación deberá analizar las causas de una eliminación que sorprendió tanto a la afición como a los especialistas, especialmente considerando la calidad de varios de sus futbolistas y las expectativas generadas antes del torneo.

El próximo entrenador tendrá la misión de recuperar la competitividad del equipo, fortalecer el proyecto deportivo y devolver a Corea del Sur al protagonismo internacional que ha construido durante las últimas décadas.

Mientras tanto, Hong Myung-bo deja el cargo con la tranquilidad de haber asumido la responsabilidad por los resultados, aunque también con el reconocimiento eterno de millones de aficionados que lo consideran uno de los mayores ídolos en la historia del fútbol surcoreano.

Su legado como jugador permanecerá intacto, aun cuando su etapa como entrenador nacional termine marcada por dos eliminaciones consecutivas en la primera ronda de una Copa del Mundo.

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