Internacional

Incendios en Borneo envuelven al sudeste asiático en la peor crisis de neblina tóxica en una década

Más de 50.000 casos respiratorios en Indonesia entre julio y agosto; los niveles de contaminación superan 75 veces los límites de la OMS

Por La Revista Peninsular · 22/09/2026 04:41
Incendios en Borneo envuelven al sudeste asiático en la peor crisis de neblina tóxica en una década

Desde principios de julio, incendios forestales y de turbera han arrasado unas 200.000 hectáreas en la parte indonesia de Borneo y saturado de humo venenoso ciudades de cinco países del sudeste asiático, en lo que autoridades y científicos califican como la crisis de neblina transnacional más grave en más de una década.

La emergencia amenaza con consecuencias climáticas de alcance global: las turberas tropicales de Borneo, que abarcan 4,5 millones de hectáreas, son uno de los mayores reservorios naturales de carbono del planeta. Cuando arden, pueden liberar en poco tiempo el dióxido de carbono, monóxido de carbono y metano acumulados durante milenios, un fenómeno que los especialistas denominan «bomba de carbono».

El agravamiento de los incendios coincide con el llamado «super El Niño», que ha intensificado las condiciones de sequía en toda la región. Los niveles de contaminación atmosférica en Indonesia, Brunéi, Malasia, Singapur y Filipinas han alcanzado rangos considerados «insalubres», en algunos puntos casi 75 veces por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre julio y agosto, el Ministerio de Salud de Indonesia registró más de 50.000 casos de infecciones respiratorias vinculadas a los incendios; más de 12.000 de ellos correspondieron a niños menores de cinco años.

La doctora Nisa Novita, investigadora de la organización no gubernamental indonesia Yayasan Konservasi Alam Nusantara (YKAN), advirtió que una turbera profunda puede almacenar más de 6.000 toneladas de carbono por hectárea —equivalentes a las emisiones anuales de unos 4.800 automóviles— y que ese carbono puede liberarse «muy rápidamente» cuando el suelo se drena o se incendia. En Kalimantan, la sección indonesia de Borneo, se han detectado capas de turba que superan los 20 metros de profundidad. Susan Page, profesora de la Universidad de Leicester con tres décadas de investigación en turberas asiáticas, precisó que los incendios subterráneos emiten monóxido de carbono y partículas ultrafinas capaces de atravesar los alvéolos pulmonares, alcanzar el torrente sanguíneo y provocar daños cardíacos.

Miles de voluntarios, entre ellos integrantes de comunidades indígenas dayak y banjar, combaten los focos activos con herramientas manuales y bombas de agua portátiles. Dwi Sujatmoko, bombero voluntario de 35 años, lleva más de un mes en el frente: «Una vez que un incendio se descontrola, perjudica a muchas personas. No solo a los seres humanos, sino también a los animales y las plantas», declaró. Los incendios subterráneos de turba, que arden bajo la superficie y fuera de la vista, continúan activos y representan el mayor obstáculo para el control definitivo del siniestro.

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