Irán acusa a Estados Unidos de bloquear la vía diplomática
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, aseguró que la falta de mediadores no representa el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos. De acuerdo con el diplomático, las dificultades se encuentran en la posición adoptada por Washington y en su negativa a reconocer los intereses de la nación iraní.
Las declaraciones se produjeron después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmara desde Manila que Teherán se encuentra cada vez más aislado y recurre constantemente a otros países para transmitir mensajes a Washington.
Rubio sostuvo que Irán “suplica todos los días” para alcanzar un acuerdo y aseguró que el gobierno iraní se está quedando sin naciones dispuestas a actuar como intermediarias. También acusó a la República Islámica de incumplir o intentar modificar los compromisos alcanzados durante negociaciones anteriores.
Araqchí rechazó esa interpretación y afirmó que existen “múltiples personas” capaces de desempeñar un papel de mediación. El canciller iraní explicó que su país no se opone al intercambio de mensajes por medio de terceros, siempre que las conversaciones se desarrollen bajo condiciones de respeto.
“El problema real” es el “enfoque irracional, excesivo y autoritario” de Estados Unidos, declaró el ministro, quien advirtió que no será posible concretar un acuerdo mientras Washington no garantice el respeto a los derechos y los intereses de la población iraní.
El pronunciamiento tuvo lugar durante la visita a Teherán del primer ministro de Irak, Ali al Zaidi, quien días antes sostuvo un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. Araqchí consideró natural que el jefe del gobierno iraquí compartiera con las autoridades iraníes sus impresiones sobre la reunión celebrada en Washington.
Al Zaidi fue recibido por el presidente iraní, Masud Pezeshkian, en el Palacio de Sa’dabad. También mantuvo reuniones con Araqchí y otros funcionarios de alto nivel, lo que reforzó las versiones sobre una posible participación de Irak como intermediario entre ambos gobiernos.
Sin embargo, la visita se produjo en medio de una nueva escalada de tensiones en Medio Oriente. Las autoridades iraquíes han condenado los ataques iraníes contra países del golfo Pérsico y Jordania, al tiempo que enfrentan las consecuencias de las operaciones contra grupos opositores kurdoiraníes ubicados en la región semiautónoma del Kurdistán, en el norte de Irak.
Las declaraciones de Rubio y Araqchí muestran que, más allá de la existencia de canales de comunicación, persiste una profunda desconfianza entre Washington y Teherán. Mientras Estados Unidos acusa a Irán de incumplir sus compromisos y prolongar el conflicto, el gobierno iraní sostiene que no aceptará negociar bajo amenazas ni condiciones consideradas abusivas.
La posibilidad de alcanzar un acuerdo dependerá, por tanto, no solamente de la participación de países mediadores, sino de que ambas partes reduzcan la confrontación pública y establezcan condiciones mínimas para retomar el diálogo. Por ahora, el intercambio de acusaciones mantiene distante cualquier solución diplomática y aumenta la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre ambos países.