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Israel Vs Palestina, un conflicto milenario

Editorial

Por Editorial La Revista Peninsular · 21/05/2021 00:00
Israel Vs Palestina, un conflicto milenario

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El conflicto entre Israel y Palestina llegó a un punto crítico en los últimos días. Las fuerzas armadas israelíes y las milicias palestinas se han lazado miles de misiles que han tomado más de 200 vidas. La comunidad internacional externó su preocupación por lo ocurrido y pidió cesar el fuego. Aunque parecía que el conflicto se extendería, el jueves 20 de mayo se confirmó una tregua entre ambas partes la cual dio fin a esta disputa, al menos por ahora.

Antes de comenzar a hablar de lo que sucede en la actualidad, es prudente señalar algunos datos históricos para comprender el contexto en el cual se desarrollan los hechos.

Tras la caída del Imperio Otomano hace casi un siglo, Reino Unido tomó control de la región en la que hoy se asienta Israel y Palestina. Esta zona estaba habitada principalmente por árabes (en su mayoría musulmanes) y una minoría de judíos. Debido a movimientos migratorios de judíos perseguidos en Europa, así como acciones para promover la migración judía por parte de Reino Unido, los judíos dejaron de ser minoría en la región.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido y la comunidad judía dispusieron crear el Estado de Israel, lo que disgustó a la población árabe e inició un conflicto armado al cual se sumaron naciones vecinas. Cuando cesó el fuego, Israel ya ocupaba la mayor parte del territorio mientras que Palestina únicamente tenía en su poder algunas zonas separadas por la gran masa de territorio israelí. Miles de palestinos tuvieron que huir de sus hogares o fueron desalojados con severa represión; sin embargo, se mantuvieron algunos barrios palestinos en las nuevas zonas israelíes. También hubo barrios judíos en las zonas palestinas, aunque fueron menos.

En años más recientes, las tensiones han ido en aumento porque Israel ha ordenado la creación de asentamientos en territorio palestino, lo cual ha sido reprochado por diversas naciones pues atenta en contra de la legislación internacional. En el 2014 el conflicto alcanzó un nivel crítico ya que, tras el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelitas, ambas naciones intercambiaron fuego hasta que intervino Egipto y logró un acuerdo de tregua. De acuerdo a información de la ONU, por esta disputa murieron más de 2,200 palestinos y poco más de 70 israelíes.

La zona del conflicto es de suma importancia para judíos y musulmanes, así como para católicos, pues alberga sitios sagrados de estas religiones, específicamente en la ciudad de Jerusalén. En esta antigua ciudad se encuentra el Muro de los Lamentos, lugar más sagrado del judaísmo. Asimismo, está erigida la mezquita Al-Aqsa, tercer sitio sagrado de mayor importancia para el islam. Finalmente, aunque no estén activos en el conflicto, para los cristianos este es un lugar significativo ya que en Jerusalén se pueden encontrar sitios tan emblemáticos como el Monte de los Olivos o el Santo Sepulcro.

La religión es el punto clave para explicar la complejidad de esta situación pues los judíos se consideran dueños de la zona por derecho divino de acuerdo a sus escrituras, mientras que los árabes también se dicen legítimos dueños de la tierra por sus concepciones religiosas. Esto significa que el conflicto adquiere antecedentes milenarios.

Ahora bien, para entender lo que sucede actualmente es necesario identificar dos situaciones. La primera es que el gobierno de Israel anunció el plan de desalojar a las familias del barrio palestino Sheij Yarrah ubicado en Jerusalén. La segunda refiere a las medidas impuestas por el gobierno israelí debido a la pandemia, las cuales implicaron presencia militar en la mezquita Al-Aqsa así como restricciones de ingreso. Ambas situaciones se complicaron en extremo pues abril fue el mes del Ramadán, celebración sagrada del islam.

Por las pretensiones de desalojo y restricción al sitio de oración, comenzaron a surgir manifestaciones en distintas partes de Israel, las cuales se tornaron violentas rápidamente. El 10 de mayo el conflicto escaló a un nivel no visto desde el 2014 pues, después de un choque entre manifestantes árabes y policías de Israel que dejó un saldo de 300 heridos, la milicia palestina disparó misiles en contra del territorio israelí.

De esta manera se reavivó el conflicto armado entre Israel y Palestina, y se han lanzado miles de misiles que han cobrado la vida de más de 200 personas, decenas de ellas infantes. Si bien, el poder militar de Israel le ha permitido generar más daños físicos que las milicias palestinas, la disputa ha provocado inestabilidad interna en Israel por manifestaciones y su imagen se ha visto dañada ante la comunidad internacional.

Ante las presiones de la comunidad internacional y gracias a la labor diplomática de Egipto, el 20 de mayo Israel y la milicia palestina “Hamas”, la cual inició los bombardeos tras las manifestaciones del 10 de mayo, accedieron a cesar el fuego. Esto ha sido considerado por muchos como una victoria para Hamas y una derrota para el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.

Existen escépticos los cuales sostienen que, mientras Hamas tenga capacidades armamentísticas el conflicto seguirá. El tiempo será quien confirme esta hipótesis, por lo pronto podemos celebrar que el diálogo se haya impuesto a la guerra.

En alguna ocasión escuché a un catedrático decir que quien estudia el conflicto entre Israel y Palestina por unos días concluye que Palestina tiene la razón, quien lo estudia por un par de años concluye que Israel está en lo correcto y quien lo estudia toda la vida piensa que es un problema sin solución. En este espacio no pretendemos tomar partido por alguna de las partes pues sería irresponsable emitir una opinión sobre un tema tan complejo con un trasfondo histórico milenario. No obstante, sí podemos afirmar que este conflicto cobró más vidas palestinas que israelíes por la superioridad armamentística de Israel, así como que en el mundo han aumentaron las demostraciones antisemitas, las cuales atentan injustamente en contra de la integridad de judíos.

Dada la violencia extrema que ha generó esta disputa, celebramos la intervención de Egipto y las presiones de la comunidad internacional que lograron la paz. Siempre respetaremos la soberanía de las naciones, pero este es un caso excepcional pues su trasfondo religioso, social y político lo dota de una complejidad sin precedente. Con convicción decimos que, si existe solución a este conflicto, no será por medio de las armas, necesariamente será mediante el diálogo.


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