James Comey, despedido, pero no arruinado
Como ejecutivo de nivel dos, la Oficina de Administración de Personal de los Estados Unidos estima que el salario de Comey será de 187.000 dólares en
Puede ayer fuera el último día de James Comey como director del FBI, pero lo cierto es que parece que no irá a pedir el desempleo en breve.
En un informe para el Senado publicado justo antes de que Obama lo contratara en 2013, el exfiscal acusó un valor neto de 11 millones de dólares. Esa cifra aumentó casi inmediatamente después de su confirmación, al mismo tiempo que recibió una paga de reparto de beneficios de más de 3 millones de dólares procedente de Bridgewater Asociados, el fondo de protección donde trabajó previamente como abogado.
En el momento de su confirmación, Comey y su mujer poseían alrededor de 5 millones de dólares en acciones, incluyendo inversiones en empresas como Exxon Mobil, Pepsico, Berkshire Hathaway y Verizon Communications, entre otras. Tres años antes de trabajar como director del FBI, compró una finca en el estado de Westport, Connecticut, que, aproximadamente, tenía un valor de más de 3 millones de dólares.
Como ejecutivo de nivel dos, la Oficina de Administración de Personal de los Estados Unidos estima que el salario de Comey será de 187.000 dólares en 2017.
Si hubiera completado su periodo estimado de 10 años en el cargo, Comey habría ganado más de 1,8 millones de dólares como director del FBI. Para hacernos una idea, el ingreso medio de las familias estadounidenses es de solo 52.000 dólares, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos.
Casi dos semanas después de que se celebrara el día número 100 de Trump al frente de la Casa Blanca, el de Comey se convertía en el último nombre en sumarse a la lista de oficiales que recientemente perdían su trabajo.
Antes de él, fueron tres más de la etapa Obama: la ex Fiscal General en funciones, Sally Yates; el Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, Preet Bharara y la exmayordomo de la Casa Blanca, Angella Reid.
También está en la lista el exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn, a quien Trump despidió a los 24 días de acceder al cargo.
Trump exigió "lealtad" al exdirector del FBI y éste le ofreció "honestidad"
El presidente de EEUU, Donald Trump , le exigió al exdirector del FBI James Comey "lealtad" cuando llegó en enero a la Casa Blanca, pero éste tan solo le ofreció "honestidad", algo que podría haberle costado el cargo este martes, según publicó este viernes el periódico The New York Times.
Sucedió durante una cena privada una semana después de la toma de posesión del 20 de enero, según explicó Comey a algunos de sus colegas, que tras su despido hablaron bajo condición de anonimato con el rotativo neoyorquino.
En un punto de la conversación, después de que Trump alardease de su victoria en las elecciones y de las "multitudes" que reunía en sus mítines, el presidente le pidió a Comey que le "jurase lealtad".
Éste rechazó esa petición y, en su lugar, le prometió que siempre sería "honesto" con él, pero insistió en que no sería "de fiar" en el sentido político del término.
Insatisfecho con la respuesta, Trump le instó hasta dos veces más a jurarle lealtad, pero Comey no cedió, siempre según la versión del exdirector del FBI. Comey cree ahora que esa cena fue "un presagio de su caída", según el The New York Times.
Una portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, dijo al rotativo neoyorquino que la versión del exdirector del FBI no es un "relato preciso" de lo que sucedió en la cena y que el presidente nunca le exigiría "lealtad personal", sino lealtad al pueblo y a la patria.
Trump despidió este martes a Comey alegando su supuesto mal manejo de la investigación contra Hillary Clinton por el uso de cuentas privadas de correo electrónico cuando era secretaria de Estado para comunicaciones con información confidencial.
No obstante, el despido ha generado una gran controversia, dado que Comey era el encargado de liderar la investigación sobre la supuesta interferencia de Moscú en las elecciones de noviembre y la relación entre funcionarios rusos y miembros de la campaña electoral de Trump .
Este jueves, en una entrevista con la cadena NBC, Trump dijo que Comey "es un fanfarrón" y que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) era "un descontrol" desde hacía tiempo.
El precio que puede pagar Donald Trump por haber despedido al director del FBI
Donald Trump se volvió una estrella mediática despidiendo gente en un show de telerrealidad, pero como presidente de Estados Unidos acaba de ordenar un despido que puede costarle bastante más que prestigio personal.
Se trata de James Comey, a quien Trump cesó repentinamente el martes de su cargo de director del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés).
Comey supervisaba una investigación sobre eventuales nexos entre la campaña electoral de Trump y Rusia, el país que según agencias de inteligencia locales intentó interferir en los comicios estadounidenses de 2016.
La Casa Blanca ha negado que el despido de Comey busque influir o detener esas averiguaciones. Y aunque este fuera el propósito, su efecto práctico está siendo exactamente inverso.
En Washington se han multiplicado los reclamos para que la investigación sobre Rusia se realice de modo independiente y el director interino del FBI dijo este jueves que avisaría al Congreso si la Casa Blanca intenta interferir.
Además, el enrarecimiento del clima político ahora amenaza la agenda de gobierno de Trump, quien según analistas parece haberse dado un tiro en su propio pie con el cese de Comey.
El resultado "podría ser contraproducente" para Trump, señala Lynn Ross, una profesora de ciencia política en la Universidad de Georgetown, en Washington, que trabajó años en puestos de gobierno, incluida la Oficina Ejecutiva del presidente.
"Esto luce muy mal", asegura Ross a BBC Mundo.
Contradicciones
Lejos de apaciguar la controversia, Trump la agitó intentando justificar su decisión de echar a Comey.
En una entrevista con la cadena NBC News este jueves, afirmó que iba a hacerlo "independientemente de la recomendación" que le dieran al respecto el fiscal general y su adjunto.
Esto arrojó dudas sobre la información que ofreció la Casa Blanca el martes, que decía que Trump removió a Comey siguiendo el consejo de esos dos funcionarios del Departamento de Justicia.
La versión oficial también indicó que el despido se debía al manejo que el director del FBI había hecho de una investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton, quien disputó los comicios de 2016 con el actual presidente.
Pero esto tampoco convenció a la oposición demócrata ni a analistas independientes, sobre todo después que algunos medios informaran que, días antes de ser cesado, Comey había pedido al Departamento de Justicia un aumento importante de los recursos para indagar la influencia rusa en las elecciones.
Esta investigación es "muy significativa", dijo este jueves Andrew McCabe, director interino del FBI tras la salida de Comey, ante el comité de inteligencia del Senado.
De ese modo, contradijo otra afirmación previa de un portavoz de Trump que había dicho que lo de Rusia es "probablemente una de las cosas más pequeñas" que el FBI está indagando.
McCabe refutó el argumento de la Casa Blanca de que Comey había perdido apoyo en las filas del FBI, al sostener que el exdirector "gozó de amplio apoyo" dentro del Buró "y todavía lo hace hasta el día de hoy".
Además, descartó que haya esfuerzos para impedir la investigación en curso: "En pocas palabras, no puedes detener a los hombres y mujeres del FBI que hacen lo correcto".
Una agenda en riesgo
La catarata de dichos y contradichos abrió nuevos cuestionamientos a la credibilidad de Trump, quien el miércoles mantuvo un extraño encuentro con el canciller ruso, Sergey Lavrov, a puertas cerradas en la Casa Blanca.
La oposición demócrata ha insistido en reclamar que se designe un fiscal especial para encabezar la investigación sobre posible nexos de colaboradores de Trump con Rusia.
La mayoría de los republicanos ha rechazado esos pedidos hasta ahora, pero algunos congresistas de partido de Trump ya han manifestado públicamente inquietud por el despido de Comey.
Así, manejar a discreción el ritmo de las investigaciones que el Congreso realiza por su cuenta sobre Rusia parece una tarea cada vez más difícil para los republicanos.
El Comité de Inteligencia del Senado exigió al exconsejero de seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, que entregue los registros que tenga de vínculos con rusos, desde llamadas telefónicas hasta transacciones financieras.
Este anuncio ocurrió el miércoles y fue visto como otro revés para el presidente horas después del despido de Comey.
Con semejante ambiente de intriga en el Congreso, y la perspectiva de otra batalla política para designar al próximo director del FBI, el gobierno puede sufrir atrasos en temas sensibles de su agenda como la reforma tributaria o el presupuesto, pese a tener mayoría en ambas cámaras.
De hecho, parece que hubiera pasado un siglo desde que Trump lograra la semana pasada su mayor victoria legislativa hasta ahora, con la aprobación en la Cámara de Representantes de un proyecto de ley para revocar la reforma de salud del expresidente Barack Obama, denominada Obamacare.
La iniciativa todavía tiene que pasar por el tamiz del Senado y nada indica que su sanción definitiva sea segura.
A través de su cuenta de Twitter, Trump acusó a los demócratas de ser "hipócritas" al criticarlo por el despido de Comey, cuando ellos mismos se quejaron durante meses del director del FBI.
Pero algunos analistas creen que el problema para el presidente está cada vez más en su propio partido, donde esta polémica pone una vez más a prueba la lealtad republicana hacia Trump.
"Hay gente que no quiere cometer suicidio político, ya sea saltando del barco muy pronto o quedándose hasta demasiado. Todavía no llegamos a un punto en que grandes cantidades abandonan la Casa Blanca abiertamente", señala Bruce Oppenheimer, profesor de ciencia política en la Universidad de Vanderbilt, a BBC Mundo.
"Pero", agrega, "aun para gente que quizá comparte los objetivos políticos (de Trump), esto comienza a plantear la pregunta sobre si puede manejar la presidencia de forma competente".
La carta del exdirector del FBI, James Comey, en la que defiende la independencia de la agencia tras ser despedido por Donald Trump
Un día después de ser despedido de su puesto como director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) por el presidente Donald Trump, James Comey escribió una emotiva carta de despedida a los empleados de la agencia con un mensaje muy claro.
En la nota, hecha pública en la noche de este miércoles, Comey prefirió no polemizar sobre la forma y las razones que tuvo el presidente de Estados Unidos para despedirlo.
Pero sí reivindica tres rasgos que él considera importantes para el futuro del FBI.
"Yo les dije antes que, en tiempos turbulentos, los estadounidenses deberían ver al FBI como una roca de capacidad, honestidad e independencia", escribe el exdirector.
"Es muy difícil dejar un grupo de personas que están comprometidos a hacer sólo lo correcto", añade.
El anuncio del retiro de Comey, el martes 9 de mayo, sacudió el corazón político de Estados Unidos.
La salida sucede en medio de una investigación del FBI sobre la presunta interferencia de Rusia en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU.
La pesquisa también indaga sobre si existieron contactos entre miembros de la campaña de Trump y funcionarios rusos.
La despedida
"Lo que hace duro dejar el FBI es la naturaleza y la calidad de su gente", señaló Comey.
El exdirector de la entidad estadounidense añade que tiene la esperanza de que el personal del FBI mantenga su misión de proteger a Estados Unidos y defender la Constitución de su país.
Comey cierra su carta agradeciendo al personal del Buró.
"Trabajar con ustedes ha sido una de las alegrías más grandes de mi vida. Gracias por ese regalo".
Críticas
Trump indicó que el despido de Comey se hacía siguiendo un consejo del Departamento de Justicia y para recuperar la "confianza del público" en el FBI.
"Si bien aprecio enormemente que me informara, en tres ocasiones separadas, de que no estoy siendo investigado, de todos modos concuerdo con el Departamento de Justicia en que usted no es capaz de liderar de forma efectiva al Buró", señalaba la carta de Trump enviada el martes.
Pese a los argumentos de Trump, políticos estadounidenses cuestionaron casi de inmediato la decisión.
Buena parte de las sospechas de los detractores del presidente de EE.UU. parten de las investigaciones que llevaba adelante el FBI y que podían afectar a Trump.
Por su parte, grupos antifascistas protestaron en las oficinas del FBI en Los Ángeles por el despido de Comey.
En Washington también se realizaron manifestaciones en las que acusaron a Trump de ser un títere del presidente de Rusia, Vladimir Putin.