Jerry Jones no se arrepiente: defiende el polémico canje de Micah Parsons
A casi un año de una de las decisiones más controvertidas de los Dallas Cowboys en los últimos tiempos, Jerry Jones aseguró que no se arrepiente de haber enviado a Micah Parsons a los Green Bay Packers. El propietario y gerente general de la franquicia considera que el movimiento permitió transformar la defensa del equipo y brindó mayor flexibilidad para realizar otras operaciones importantes.
Dallas traspasó a Parsons durante la pretemporada de 2025 a cambio del tackle defensivo Kenny Clark y selecciones de primera ronda de los drafts de 2026 y 2027. Desde entonces, los Cowboys aprovecharon esos recursos para reforzar distintas zonas de su defensiva.
La selección de primera ronda de 2027, acompañada por una elección de segunda ronda de 2026, fue utilizada para adquirir a Quinnen Williams de los New York Jets durante la fecha límite de traspasos de la temporada pasada. Por su parte, con la selección de primera ronda de 2026 obtenida de Green Bay, Dallas eligió al ala defensiva Malachi Lawrence con el turno número 23 del draft celebrado en abril.
“Aunque Micah es un talento excepcional que cualquiera desearía tener, la conclusión es que me gusta el resultado final del traspaso tal como están las cosas hoy”, declaró Jones.
El directivo incluso comparó el impacto de la operación con el histórico traspaso de Herschel Walker a los Minnesota Vikings en 1989. Aquel movimiento entregó a Dallas una importante cantidad de selecciones y jugadores que terminaron siendo fundamentales para la construcción del equipo que conquistó tres títulos de Super Bowl durante la década de 1990.
Jones explicó que, más allá de los jugadores obtenidos, aquel intercambio modificó la forma en la que la organización afrontaba sus decisiones.
“Se podría decir que esas selecciones nos consiguieron jugadores clave, pero lo más importante que logró el traspaso de Herschel Walker fue impulsarme a ser más agresivo y llevarnos a asumir más riesgos —por así decirlo— gracias a que contábamos con más selecciones”, señaló.
Para ilustrarlo, el propietario de los Cowboys utilizó una particular comparación con los juegos de azar.
“Es como ir a Las Vegas con dinero extra en el bolsillo o ir con el dinero destinado a los zapatos nuevos del bebé y a su leche de fórmula. No puedes jugar a los dados con la misma soltura cuando te estás jugando el dinero de los zapatos nuevos del bebé en cada lanzamiento”, comentó.
De acuerdo con Jones, el intercambio de Parsons produjo una situación similar al darle a Dallas mayores recursos para modificar su plantilla y asumir riesgos que de otra manera habrían sido más difíciles de justificar.
“Esto generó una mentalidad distinta en nosotros —y en mi propio papel— para dar el paso, realizar movimientos y asumir los riesgos necesarios para llegar a donde estamos hoy: con una defensa totalmente renovada”, afirmó.
Pese a defender la decisión, Jones reconoció la capacidad de Parsons y destacó que precisamente su calidad permitió a los Cowboys obtener una compensación de semejante magnitud.
“De lo contrario, no habríamos tenido la oportunidad de realizar un traspaso de esa magnitud. Por eso funcionó”, explicó.
El objetivo de Dallas después del movimiento fue modificar la estructura de su defensiva, especialmente en el interior de la línea. Jones aseguró que la organización buscó generar mayor presión por el centro y mejorar su capacidad para detener el juego terrestre.
“No es casualidad. Eso es precisamente lo que se ve en el campo por parte de los jugadores del interior”, destacó.
El beneficio del intercambio tampoco se limitó a las selecciones del draft. La salida de Parsons permitió a los Cowboys ganar margen dentro del tope salarial para concretar otras operaciones durante la temporada baja.
Entre ellas estuvieron la contratación del safety Jalen Thompson, la adquisición mediante intercambio de Rashan Gary y la renovación de Quinnen Williams, quien acordó una extensión de tres años y 105.9 millones de dólares.
Con ese contrato, Dallas cuenta actualmente con seis jugadores que reciben al menos 20 millones de dólares por temporada: Williams, Dak Prescott, CeeDee Lamb, George Pickens, Tyler Smith y DaRon Bland.
Jones considera que contratos de semejante tamaño deben reservarse únicamente para jugadores capaces de producir dentro del campo y representar los valores que busca la organización.
“En el caso de Quinnen, bajo nuestras reglas de tope salarial, solo puedes permitirte algo así unas seis o siete veces. Así que hay que ser muy prudentes y asegurarse de que esos recursos se destinen a personas realmente sólidas, tanto física como deportivamente, pero que también sean grandes personas”, sostuvo.
Williams también dejó claro su deseo de permanecer en Dallas. El tackle defensivo aseguró que, desde su llegada mediante intercambio, encontró una organización en la que le gustaría finalizar su carrera.
“Supe que, desde el momento en que me traspasaron aquí, quería quedarme el resto de mi carrera”, afirmó.
El defensivo, que comenzará su séptima temporada en la NFL, todavía busca disputar por primera vez los playoffs. Sin embargo, considera que el actual proyecto de los Cowboys le ofrece una de las mejores oportunidades de su trayectoria.
Para Williams, la diferencia radica en encontrar una organización en la que directivos, entrenadores y jugadores compartan el mismo objetivo.
“Tienes a alguien como Jerry Jones, que cree firmemente en ganar y en conquistar campeonatos. Tienes a jugadores como Dak Prescott y CeeDee Lamb. Tienes al cuerpo técnico. Todos comparten la misma mentalidad en cuanto a mejorar, ganar y hacer todo lo posible por lograr la victoria”, expresó.
Williams comparó esa sensación con la que experimentó durante su etapa universitaria en Alabama, donde la competencia interna y las aspiraciones de campeonato formaban parte de la cultura del programa.
Casi un año después del movimiento que separó a Micah Parsons de Dallas, el debate sobre la decisión continúa. Para Jerry Jones, sin embargo, la evaluación es clara: los Cowboys sacrificaron a una de las grandes figuras defensivas de la NFL, pero a cambio consiguieron los recursos necesarios para reconstruir buena parte de su defensa y modificar la estructura financiera del equipo.
Ahora, el verdadero juicio sobre la operación dependerá de los resultados. Si la renovada defensa de Dallas consigue llevar al equipo a competir seriamente por un campeonato, Jones tendrá argumentos para considerar el canje como otro de los movimientos decisivos de su gestión.