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Dicen... que dicen

Por La Caminera · 27/06/2022 00:00

Especial / La Revista

La pasarela morenista que presidió Adán Augusto López, secretario de Gobernación tuvo como testigo estrella al gobernador Mauricio Vila, a quien le sentaron sin razón pública válida, a los aspirantes a sucederlo en la silla de la 61. Allá se vio a Joaquín Díaz Mena, delegado especial de Bienestar, a la famosa senadora Verónica Camino alias Mocita, y al favorito de ese movimiento, Rogelio Castro, secretario general del Infonavit.

Atrás quedaron los reiterados ataques de la senadora Camino esgrimidos durante la campaña y en fechas posteriores contra el gobernador y el alcalde de Mérida, así como los cuestionamientos en corto que suele manejar en voz baja el buen Huacho... y la grilla de baja intensidad que hace Rogelio por todo el estado y desde todos los medios de comunicación, porque lo importante era salir en la fotografía con el notario tabasqueño del presidente, y su convidado de piedra.

Siguen empeñados en su realidad, nadie los saca de ahí ni nadie los convence. Están muy echados pa’delante con sus megaproyectos empresariales y con eso les basta. Creen allá en la 61 que la llegada de más empresas y la generación, por ende, de más empleos, en forma automática les harán ganar elecciones. ¡Bueno fuera!

La derrota del PAN luego de la bien trabajada administración de César Bojórquez, no solo fue por elegir malos candidatos sino por llevar al extremo aquella absurda creencia de que con cualquiera ganaban Mérida. Ahi quedó claro que no basta trabajar ni tener la ciudad atendida. Hay que hacer política y como hace el presidente, repetir el discurso de “primero los pobres”.

Hoy más que nunca los nuevos electores, el cansancio de las viejas fórmulas de atención al desarrollo urbano, el mal ejemplo que llega desde la metrópoli con grupos de presión, así como la moda de votar contra el PRIAN, van a confirmar que la política no se ejerce con inauguraciones ni con empleos: se hace con alianzas y con atención social.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Anoten esta fecha en la que desde aquí, vaticinamos la derrota del ego y de los aires de suficiencia. Al tiempo.

El apagón Peninsular que le atribuyó la CFE a un trabajador que hacía trabajos de mantenimiento, mostró quÉ tan vulnerable está la situación en esa empresa, que un solo hombre pudo dejar sin electricidad tres estados y afectar a millones de habitantes y de paso, apagar la telefonía celular, dejar fuera del aire toda clase de servicios como bancos, gasolineras y semáforos.

Si un accidente que dejó gravemente herido a un empleado fue capaz de generar semejante caída del sistema ¿que será cuando seamos presa de algún sabotaje como ha sucedido en otras localidades, con una falla intencional?

Llamó la atención que la empresa privada Teléfonos de México, asi como Radio Móvil Dipsa (telcel para los cuates) se hayan salido del servicio, apagándole la señal a millones de clientes. Realmente se creía que las antenas de telefonía celular y sus repetidores, contaban con baterías de respaldo o plantas de emergencia pero no, no tienen nada. El servicio se muere como la electricidad. Y hasta que no retorne, no se activan las redes. Esto es gravísimo pero… no le importa a nadie.

Y hablando de cosas que no le importan a nadie, no se sabe nada de las dos plantas de la Comisión Federal de electricidad que el presidente ofreció para Yucatán. Lo más nuevo es que el gobierno federal impidió que Iberdrola haga inversiones en el estado y que el gobernador ordenó que nadie hable del tema.

El presidente y su partido se siguen burlando del PRI, porque lo ven en el suelo y lo siguen pateando. Ahora van tras lo único que le queda, su escudo de identidad. Resulta que un tal Emmanuel Reyes Carmona, diputado federal de Morena, gestiona que no se puedan usar los colores de la Bandera Nacional en los logotipos de los partidos y organismos políticos.

El morenista argumentó que “partidos que están a nada de la extinción y listos para quedar en el basurero de la historia, por su misma trayectoria que está manchada por sus propias acciones, no merecen ni deben portar ningún símbolo a quien por supuesto no representan”. Reyes Carmona destacó que el fondo de esta iniciativa radica en que estas organizaciones políticas, que indiscriminadamente utilizan colores referentes a México, deben de dejar de valerse de esta “pobre estrategia” y obtener los pocos votos que ha demostrado que merece. Así de duro le dan al PRI. Parece que si no lo logra, tienen como alternativa el grupo de Morena cambiar los colores de la bandera a tres tonos de guinda. ¡Faltaba más! Para eso somos impunes!

La prudencia se impuso entre los altos mandos de la SSP al no tocarle un pelo al conflictivo pasante de derecho Andrés Nieves, quien como buen agitador, intentó en vano provocar a varios agentes y comandantes en el mismo edificio de esa corporación, con la excusa de reclamar la detención de su hijo por supuestamente tener documentos alterados para tramitar una licencia.

Vendedor de ataúdes, el asesor jurídico Nieves, estuvo ligado al lamentable asunto del joven Eduardo Ravelo en cuya funeraria se veló al difunto. Ahí dicen que se autocontrató como abogado de la madre del joven fallecido, situación que permitió confirmar que es conocido por sus escándalos y controversias pero más aún, por manipular a personas de escasos recursos a las que supuestamente asesora.

Conviene recordar que otro que se portó prudente luego de acercarse a Nieves en este asunto de Eduardo Ravelo, fue el senador Jorge Carlos Ramírez Marín quien muy a tiempo se deslindó de él. Entre abogansters te veas.

Tremendo golpe le asestaron al gobernador Mauricio Vila los que no pueden ver a Michelle Friedman con un incidente que se dio durante un concierto donde salió muy abucheada, donde cantaron, para variar, amigas de la funcionaria. Además de ese incidente, el gobernador pagó los platos rotos ya que salieron a relucir las ideas malinchistas que la mantienen en el puesto pese a los errores cometidos y su ya conocido antagonismo con los turisteros yucatecos.

Desde su llegada, no se le perdona no ser yucateca y se arguye que en realidad lo que ella hace es posicionar a Vila mediáticamente con sus amigas locutoras de varios medios de comunicación, para darlo a conocer por todo el país.

Y por eso se ha ganado el desprecio de otros medios nacionales, a los que seguramente ella no ha tomado en cuenta: en un programa de redes sociales llamado Altavoz Turismo, el articulista Carlos Velásquez fue entrevistado por el famoso conductor Edgar Morales, alias El Castor, que se define como consultor en turismo, para abordar el caso de la secretaria Friedman a quien literal, hicieron trizas por sus nexos y vínculos empresariales ligados a su puesto público.

Salió a relucir un texto que este escritor plasmó donde crítica a Michelle Friedman y explica sus vínculos con un ex cliente suyo al que metió con calzador a trabajar en la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV). Dijo que allí estará Eduardo Yarto, su ex cliente en Eme Media, la agencia de relaciones públicas que ella fundó y que él tenía contratada como secretario de Turismo de Zacatecas.

Lo peor del caso —dice Velásquez— es que ahora también se está abriendo una oficina de promoción turística municipal en Mérida, cuyos atractivos son el eje de difusión para el estado de Yucatán. “Allí también habrá duplicidad de esfuerzos, un desorden magistral diseñado por dos gobiernos panistas, cuyos funcionarios parecen empeñados en darle argumentos a Morena para que en las próximas elecciones salga con que la promoción turística es un “botín” para unos pocos ganadores”.

Ya entrados en gastos, el desfile gay o mejor dicho, de la diversidad sexual, que se hizo a lo largo del Paseo de Montejo el fin de semana pasado, atrajo a miles de participantes, lo cual nos confirma que ni Mérida es la misma ni parece que lo que funcionaba de alguna manera, lo seguirá haciendo por mucho tiempo más. Sin duda, entre los miles de meridanos y los no menos miles de personas que vienen de fuera, están dispuestos a poner la ciudad de cabeza, es decir, si está de una forma, ellos solitos la pueden voltear. ¿Quién quiere apostar?

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