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Dicen que dicen…

Por La Caminera · 21/10/2022 00:00
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Especial / La Revista 

A toda prisa el senador Jorge Carlos Ramírez reconstruye con mucho trabajo y dificultad, su alicaída imagen luego de empeñar su voto —y su reputación— a favor de Morena, partido al cual está deseando afiliarse sin salirse del PRI lo cual sin duda, no se puede en lo formal, menos en lo legal, aunque si en lo sentimental. Digamos que el priista quisiera que el partido del presidente lo apoye en sus planes de ser el candidato de una gran alianza contra el PAN, y por ello comenzó a mandar buenas señales que lea el tabasqueño allá en Palacio Nacional.

Y es que el político yucateco intenta recuperar un poco de la popularidad perdida luego que le llovió en todas las redes sociales y no pocos medios, donde literal, lo hicieron papilla… tunda con picahielo.

Es tal su desesperación que incluso se atrevió a distribuir por wasap un texto él mismo, que se denomina “los logros de Jorge Carlos” en alusión a su postura a favor de ampliar la presencia de los militares en las calles, disque porque pidió varias medidas a cambio. Solo él se lo cree. Aquí confirmaremos pronto que los militares no harán caso a las exigencias que según él, se les impuso.

Los piratas informáticos confirmaron que es inútil que le aprueben a la Sedena seguir en las calles, si no le permiten disparar un tiro contra los criminales. Y menos detenerlos. Los correos hackeados por el grupo Guacamayas confirman que los soldados se enteran de todo desde mucho antes que ocurran los crímenes, y no hacen nada. Saben con anticipación qué ocurrirá con los grupos criminales y aún así, ni se aparecen. Está claro que López Obrador ordenó que nadie se enfrente con los delincuentes. Por eso siguen las matanzas. Y seguirán….

“Los venados de Vila” debió ser el nombre de los nuevos emisarios —cuales siervos de AMLO— del gobernador que se anunciaron la semana pasada, como parte de una nueva estrategia de difusión de los programas del gobierno del Estado.

A más de un priísta, viejo priísta más bien, no le agradó para nada la nueva ocurrencia de Roger Torres —el cerebro que mueve al gobernador— de armar un ejército de promotores que denominaron “asistentes del pueblo” y que se supone tienen la función de llevar la voz del gobernador Vila hasta los lugares más apartados del estado. Lo malo es que lo hizo público.

Si lo hubiera hecho Rolando, seguramente estarían felices. Lo que más les enojó fue que el gobernador anunció algo que pudo haber ocultado tal y como ellos lo hubieran hecho. Con todo descaro los van a mandar vestidos de chaleco azul, para promover las funciones del gobierno, cuando vamos rumbo al cierre de la gestión.

La jauría que rodea al presidente según Tatiana Clouthier, le impide saber que su Ejército compró un software para espiar periodistas y activistas; que los sirvientes que hacen la limpieza de sus habitaciones son soldados y que otro grupo, custodia a su esposa —la no primera dama— cuando sale de viaje… con todo y familia, a la famosa casa de Houston. Son los mismos hombres que hacen refinerías, penetran la selva para poner rieles de ferrocarril, y terminaron la mitad de un aeropuerto a toda prisa, el cual, por cierto, no le conviene usar al peje.

Tan adictos al efectivo son que en el PRI tiene miedo, pánico al cash que les pueden querer cobrar sus nuevos amigos de Morena, ahora que se están pasando a ese partido en una operación hormiga. Sería el colmo que acostumbrados cómo están a no pagar sus cuotas, ahora tengan que conjuntar sus “aportaciones” para apoyar al presidente.

La fotografía de Panchito Torres supuesto líder del PRI yucateco con el dirigente del Verde, Harry Rodríguez, confirmó que ambos bandos son muy buenos para generar cualquier cantidad de chismes… sobretodo porque se sabe que son como el agua y el aceite y nadie se explica qué andan haciendo juntos. Ah bueno, si se explica: Ambos intentar sobrevivir.

Tremendo evento con cargo a las arcas —seguramente estatales— se estallaron los de la Armada, trayendo a los más altos mandos a disfrutar de nuestra ciudad en una convención que reunió a los almirantes y capitanes de todo el país. Se movían en elegantes y costosas camionetas, con vidrios polarizados, como esas Suburban que guardan en la SSP. Desde luego no eran narcos como en Sinaloa o Tamaulipas donde viajan convoyes iguales.

Pareciera que eso de poner la otra mejilla ya le gusto al presidente porque lograron sacarle al gobernador el pago de un hospital sin que los del gobierno federal pongan un quinto. No al menos proporcionalmente a cómo le correspondía aportar.

¿Será que ese apoyo fue a cambio de conseguir la firma del Secretario de Marina para el astillero italiano del puerto de altura?

Los consecuencias de que llegue un gobierno conformado por gente de Morena están a la vista: en Tabasco, como en Campeche están más que arrepentidos los propios morenistas; en Zacatecas, Guerrero y Sonora, los índices de delincuencia se han disparado y los gobernadores están rebasados; y por supuesto, del Ejército, ni sus luces. Queda claro que pesa más la orden del presidente de no molestar a los narcos que los muertos que tienen todos los días.

¿Quién habrá mandado a su Sobrino a meter las narices en la UADY autónoma?... ¿Rolando?

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