La demanda de jícaras se duplica en Tizimín por las celebraciones de Hanal Pixán
Las piezas pequeñas suben de 15 a 30 pesos y las grandes alcanzan hasta 70 pesos en los mercados
La venta de jícaras aumenta en los mercados y establecimientos comerciales de Tizimín de cara a las celebraciones de Hanal Pixán, que las familias yucatecas realizan el primero y el dos de noviembre. Los comerciantes reportan mayor demanda de estos recipientes tradicionales, que forman parte indispensable de los altares dedicados a los difuntos.
El incremento en el precio afecta directamente a las familias que preparan sus ofrendas, pues la jícara no es un adorno sustituible: según la tradición heredada de los abuelos, ningún otro recipiente cumple la misma función ritual. Fuera de temporada, estas piezas cuestan entre 15 y 50 pesos según su tamaño, pero con la cercanía del Hanal Pixán los precios pueden duplicarse.
Una jícara pequeña llega a venderse en 30 pesos, mientras que las de mayor tamaño se ofrecen entre 50 y 70 pesos, de acuerdo con comerciantes de la zona. A este gasto se suma la compra del bejuco, la base circular que sostiene la jícara y evita que se voltee, cuyo costo ronda los 10 pesos por pieza.
La tradición indica que no deben usarse vasos de cristal para servir bebidas destinadas a los difuntos. Entre los abuelos se sostiene que estos recipientes pueden reflejar a las ánimas e impedirles disfrutar de los alimentos colocados en el altar, de manera que la jícara funciona como el único recipiente apropiado para presentar bebidas y platillos tradicionales.
El uso de la jícara trasciende el ámbito doméstico: en los concursos de altares y en las muestras de Hanal Pixán que organizan escuelas y centros de trabajo en Tizimín, su presencia es obligatoria. Los organizadores la exigen junto con la cruz verde y las velas como elementos básicos que no pueden faltar en ninguna ofrenda.