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Opiniones

La política del hormiguero

"Participar en la política no sirve para nada".

Por Alonso Ronald Ortiz Garcia · 18/05/2018 00:00
La política del hormiguero

Por: Alonso Ronald Ortiz García / @ronaldortizg

"Participar en la política no sirve para nada", "todos los políticos son iguales", "de todas formas todo seguirá igual... o peor"

En nuestro día a día escuchamos expresiones de desencanto de la política. Y sin embargo, estamos -de manera natural- llamados al quehacer político. Aristóteles lo señalaba al definirnos como zoon politikón- animales tanto políticos como sociales- o mejor aún, constructores de la sociedad a través de la política. Es decir, si atendemos a la política como la convivencia social organizada podemos distinguir cuatro espacios de ejercicio:

1) La política como espacio de andamiaje social que implica la dirección del Estado. En este espacio se decide, planifica y programa lo que hay que hacer, ejerciéndose desde el poder y enfatizando la relación gobernantes- gobernados.

2) La política como espacio agonal creado a partir de la lucha por el poder. En este espacio quien tiene el poder busca retenerlo, conservarlo y ampliarlo mientras que quien no lo tiene busca conquistarlo.

3) La política como espacio plenario donde el diálogo de gobernante y gobernados se expresa como intereses que se combinan y entremezclan hasta crear consenso social, y

4) La política como espacio del hormiguero posible: un quehacer mancomunado, solidario y compartido que termina construyendo futuros, haciendo posibles nuevas realidades.

Podemos hacer política en cualquiera de los cuatro espacios. Si pensamos en el primero será necesario evaluar de manera informada las acciones del gobierno, fiscalizar los recursos, las políticas y sus resultados. Señalar firmemente las inconsistencias que podamos encontrar.

En el segundo espacio podemos participar de la lucha, implicándonos en algún partido político o asumiendo causas ciudadanas. Sin embargo, lo mínimo cotidiano del espacio agonal será evaluar a nuestros futuros gobernantes al contrastar perfiles y propuestas y elegir en consecuencia.

En el tercer espacio tendremos que retomar la esencia de la representatividad del diputado o del regidor para hacer llegar nuestras voces a todos los niveles de gobierno…mientras que, en el hormiguero- ese espacio de trabajo colaborativo- podemos hacer pequeñas grandes cosas.

El hormiguero representa el espacio del cambio modesto, de las cosas cotidianas que se convierten en extraordinarias. Es el espacio al alcance de todos, un espacio del devenir.

Hacerse de una causa social -sólo de una pero que valga la pena- y no soltarla. Invitar a los familiares, a los amigos y a los vecinos, a sumar esfuerzos y no soltarlos. Participar en los comités, velar por la seguridad común. Dedicar horas libres, fines de semana, noches, a la organización para la acción comunitaria. Sembrar, limpiar, hacer. Aprender a trabajar juntos: es la política del hormiguero.

Y para hacerlo más claro. Hacemos política en el hormiguero cuando:

·         Vivimos bajo los valores de la solidaridad, la tolerancia, el diálogo, el respeto a la diversidad y la participación;

·         No somos indiferentes, individualistas ni ajenos a la comunidad. No somos tampoco ciudadanos ingenuos o conformistas con todo lo que tenemos y vemos, y, por lo tanto,

·         Somos actores, no espectadores. Participamos en este espacio donde son necesarias tantas trasformaciones. No sólo exigimos si no que actuamos.

Le llaman ciudadanía activa, construcción del tejido social, democracia participativa. Implica crear desde la base pequeños núcleos, tejer una red de ciudadanos con fines comunes, ejercer poder desde abajo. Funciona pero lleva tiempo.

Hoy se vuelve indispensable repensar el hormiguero. Recordar que más allá de nuestras preferencias, de nuestro voto, de nuestra posición e incluso de quien pueda gobernarnos, lo que nos une es ese futuro común con el que todas las hormigas soñamos. Se trata de tomarnos de la mano y no soltarnos. (Para mis alumnos, inquietos constructores del hormiguero).

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