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La reconstrucción del PRI en Morena

Claroscuro.

Por José Francisco Lopez Vargas · 07/06/2018 00:00
La reconstrucción del PRI en Morena

Claroscuro, por: Francisco López Vargas.

Esta semana circuló un meme de esos que no sólo hacen reflexionar sino que motivan a asombro no sólo porque es una realidad muy triste sino porque es tan cierto que a nadie pareciera importarle: los candidatos al Senado de Morena son en un 86 por ciento ex priistas. Sin embargo, cuando les dices a los seguidores de López que su mesías está reconstruyendo ese PRI al que se afilió en los 70´s, la gente se ofende, te agrede y descalifica.

Por cruel que parezca, si gana Andrés Manuel López Obrador, México viajará al pasado y antes de deshacernos del partido más odiado, sólo asistiremos a su refundación con el nombre de Morena instalado como un partido de Estado y hegemónico y en la persona de su candidato, que revivirá el presidencialismo a un grado que no conocimos.

De poco han servido las advertencias. Todos parecieran ya estar resignados y otros convencidos de que López será el “gran salvador” del país aunque algunos digan que ya le toca robar luego de tantos años de buscar la presidencia.

Vaya sorpresa la que se llevarán: Andrés no es un cambio de país, no es un cambio de régimen, no es una salvación y no será nada de lo que él mismo ofrece y si reinstalará en el gobierno a un partido, el suyo, que replicará la economía mixta, dictada desde Los Pinos; las concesiones no serán tocadas y ninguna de las reformas será movida porque su objetivo no es cambiar al país sino que lo adoren a él como el gran héroe nacional que aspira a ser. La reforma educativa será una de las víctimas porque un pueblo educado y con conocimiento nunca será manipulable además de que el magisterio como el de la CNTE siempre privilegiará su beneficio como organización que el de los educandos.

No puedo ver el futuro. Ciertamente no sé qué va a pasar el día de las elecciones, pero 35 años de ejercicio periodístico me fuerza a ver los hechos más que los discursos de los aspirantes a ser gobernantes: todos ofrecen más de lo que pueden hacer, más de lo que el presupuesto resiste y más de lo que la sociedad necesita. Sin embargo, el estilo de gobernar es la diferencia y mientras en el pasado hemos tenido un país de muchas desigualdades, hoy esas se acrecentarán de la mano de una élite nueva a la que tendremos que mantener desde el gobierno federal.

Desde esa visión de gobierno, la élite estará en ser parte de el, pero poco serán los seleccionados y de éstos muy pocos tendrán todos los privilegios. Sin embargo, las elecciones aún no han sido y, por lo tanto, las encuestas no deben ser vistas como pronósticos sino como una advertencia de lo que sucedería en el momento es que se levantan.

Encuestas como propaganda es lo que hoy hemos visto y nos hemos olvidado de los resultados que hubo en la elección presidencial pasada cunado todas fallaron, al extremo que los resultados no fueron precisamente los que vaticinaron.

Patadas de ahogado, me diría Uuc-kib Espadas ante un escenario que debo admitir no me gusta, pero insisto en que mi experiencia me dice que no hay que aventurar el resultado final.

En las elecciones de julio se decidirán, en Yucatán la gubernatura y las alcaldías. Como meridano tengo claro que Renán Barrera pareciera no tener opositor en Víctor Caballero. A Renán lo conozco, he platicado con él; a Caballero sólo lo he visto alguna vez, pero no hay trato.

En la gubernatura no tengo duda a quien debo darle mi voto. Es un tema de cercanía con su familia, con gente a la que conocí hace ya muchos años y gente a la que de alguna manera le tengo cariño.

También, debo decirlo, esa duda no existe porque aunque sólo he visto un par de veces a quien no tendrá mi voto, también lo conozco: es iracundo, grosero y hasta intimidador. No dudará en usar su cargo para someter a quien no haga lo que le parece y no duda en amenazar a quien no conoce, a quien no ha tratado, a quien se le ponga enfrente.

Lo sé: he padecido su carácter y su mal genio, pero sobre todo sus amenazas y su ira por temas que si bien lo vinculaban, nunca apareció su nombre en los escritos, en los reportajes, en los comentarios. No hubo ni habrá, me queda claro, una relación de respeto entre el gobernante y el periodista. Además, si la percepción no me falla, no ganará.

En Yucatán todos se esforzarán al máximo por ganar la capital y la entidad. Joaquín Díaz Mena dará una sorpresa quizá y pensará que es por él, pero la realidad es que sus votos serán por el efecto de López Obrador.

Ana Rosa ganó todas sus elecciones en el PAN, logró ser la mejor presidenta municipal de la capital, pero cuando renunció al PAN sólo logró un lejano tercer sitio por otro partido: Guacho vivirá algo similar, aunque será un crecimiento de un opositor distinto al PAN nunca antes visto. No creo haya sorpresas, pero en elecciones todo puede pasar.

Me resisto a regresar al pasado, me resisto a ver resurgir a un partido con otro nombre y los mismos vicios y la misma visión que repudiamos hace sexenios, pero la gente no lo ve. En fin, espero que no llevemos en el pecado la penitencia.

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