Las cortinas de humo del Presidente
Editorial La Revista Peninsular.
Editorial La Revista Peninsular
La relación México-España se encuentra en un momento delicado. El presidente López Obrador propuso pausar temporalmente los vínculos entre ambos países lo cual ha ocasionado confusión pues no está claro cuáles serían los alcances de ésta decisión. El gobierno español minimizó los señalamientos argumentando que fueron compartidos en un contexto informal, pero dejó en claro que no admitiría denostaciones en su contra ni en contra de sus nacionales. Ante la falta de explicaciones concretas por parte del gobierno mexicano, parece que lo ocurrido fue un desesperado intento por desviar la atención de la sociedad de los problemas que actualmente hay en México.
Durante la conferencia matutina de este miércoles 9 de febrero, Andrés Manuel López Obrador sorprendió a más de uno cuando planteó pausar las relaciones con el gobierno español hasta que terminara su sexenio. El presidente explicó que esto se debe a que existió contubernio entre las élites españolas y mexicanas, así como promiscuidad económica y política en la cúpula de ambos gobiernos, por tres sexenios seguidos. Entre los principales responsables de esto, señaló a las empresas españolas Iberdrola, Repsol y OHL.
Cuando los reporteros presentes en dicha mañanera cuestionaron al mandatario mexicano sobre si esto implicaría retirar a embajadores o presentar alguna petición formal a España, pareció que López Obrador se dio cuenta de las consecuencias de su propuesta y modificó su tono. El presidente negó que se fueran a tomar acciones concretas y sostuvo que solo fue un comentario que surgió en la plática.
Al día siguiente, el titular del ejecutivo federal insistió en que no trataba de romper relaciones ni afectar las inversiones, sino que era una respetuosa y fraterna protesta por el bien de los pueblos. Según explicó, un tiempo para serenar la relación permitiría que en España se den cuenta que las cosas cambiaron en México pues ya no hay corrupción, funcionarios sumisos ni saqueos.
El Canciller español, José Manuel Albares, habló de las declaraciones del presidente Andrés Manuel y compartió su extrañeza respecto al término “pausa en la relación” pues no existe en la diplomacia ni en el derecho internacional. Debido a lo anterior, comentó que es necesario preguntarle al mandatario mexicano qué quería decir con eso pues el gobierno español aún no recibía ningún comunicado oficial, pero también reconoció que no considera que las declaraciones constituyan una posición formal pues fueron dichas en un contexto de informalidad.
José Manuel Albares también afirmó que la relación México-España es una asociación estratégica que va más allá de declaraciones verbales súbitas, dijo que el gobierno español no había hecho nada que amerite los señalamientos en su contra y advirtió que defendería los intereses de España en cualquier circunstancia y ante cualquier país. Asimismo, compartió que los flujos de inversión entre ambos países crecen constantemente, entonces las relaciones deben fortalecerse para que los gobiernos puedan acompañar estas operaciones empresariales.
Horas después, el gobierno español emitió un comunicado en el cual rechazaba “tajantemente” los comentarios del presidente en contra de España y de empresas españolas. En el documento, igual se comentaba que ambos países están unidos por profundos lazos y que en México viven más de 175 mil españoles, mientras que 30 mil mexicanos viven en el país europeo. Aún más, recuerda que España es el segundo principal inversor en México y que 7 mil empresas españolas operan en territorio mexicano. Por último, el comunicado asegura que España siempre trabajará para mejorar las relaciones con México y desea que estén basadas en el respeto mutuo.
El Canciller Marcelo Ebrard no ha compartido opinión pública sobre los comentarios del presidente a pesar de que medios lo han cuestionado directamente. No obstante, trascendió en la prensa internacional que el jueves tuvo una llamada con su homólogo español para hablar de lo sucedido y, aunque no se compartieron detalles de esta llamada, se sabe que la charla fue cordial por la buena relación que tienen ambos diplomáticos.
De hecho, gracias a dicha relación, se pudo agilizar la aceptación de Quirino Ordaz como embajador de México ante España a finales de enero cuando ambos cancilleres coincidieron en la toma de protesta de la presidenta de Honduras.
El visto bueno de España tardó varios meses y se rumoraba que la demora se debía a molestias del gobierno español con Andrés Manuel por sus constantes ataques contra empresas energéticas españolas e incluso contra el rey Felipe VI, a quien le exigió perdón por los abusos cometidos durante la Conquista. Aún está por verse cómo afectarán los nuevos señalamientos de López Obrador al proceso de aceptación del nuevo embajador.
De igual manera, está por verse cómo afectarán los comentarios del presidente mexicano a la relación México-España pues éste ha evitado explicar concretamente en qué consistiría la pausa. Si bien, ya descartó expulsar embajadores y afectar inversiones, decir que la pausa es un acto de protesta no explica cómo se llevará a cabo.
Esta renuencia a explicar cómo funcionaría la pausa nos hace pensar en dos escenarios. El primero refiere a que fue una idea la cual se le ocurrió a López Obrador durante la mañanera y, después de compartirla, se dio cuenta de que no tenía justificación ni operatividad. El segundo escenario consistiría en que, desde el principio, el presidente tenía el objetivo de usar el comentario para desviar la atención de los ciudadanos y así lograr que no se fijen en los problemas del país.
El primer escenario es preocupante pues pondría en duda las capacidades del presidente para hablar ante el público y la continuidad de las mañaneras debido a que, por un presunto desliz, provocó serias tensiones en la relación México-España. Por otra parte, el segundo escenario igual es preocupante, pero parece ser más realista que el primero pues no depende de un error por parte del presidente, sino de la intención de crear una distracción para los ciudadanos; no sería la primera vez que López Obrador intenta crear escándalos desviar la atención de la sociedad hacia temas de su interés.
Es importante señalar que hay condiciones propicias para que se dé el segundo escenario puesto que actualmente existen varias situaciones que afectan la imagen del gobierno federal. La más importante parece ser la acusación en contra de José Ramón López Beltrán, hijo del presidente, por presunto tráfico de influencias y por contravenir el discurso de austeridad de su padre. Sin embargo, también le podría servir a López Obrador para desviar la atención de las personas de la situación económica del país, las quejas de Estados Unidos sobre la reforma eléctrica o el alto número de contagios por COVID-19.
Independientemente del desenlace, la propuesta del presidente López Obrador de hacer una pausa en la relación México-España constituye uno de los episodios más bochornosos del actual gobierno federal pues no pudo justificar ni explicar correctamente cómo funcionaría. La imagen de nuestro país, por lo menos del aparato gubernamental, se desgastó ante el mundo por ésta falta diplomática. Afortunadamente, ni España ni el mandatario mexicano parecen tener la intención de escalar éste conflicto; no obstante, esto podría cambiar para el segundo si crece el escándalo de su hijo pues ya corroboró que, en la relación con España, puede generar un conflicto el cual funcione de manera efectiva como cortina de humo.