Internacional

Lo que la crisis de Hong Kong revela sobre China y el nuevo orden mundial

Mientras Reino Unido abre sus puertas a tres millones de residentes de Hong Kong y China

Por LaRevistaP · 03/07/2020 00:00

Mientras Reino Unido abre sus puertas a tres millones de residentes de Hong Kong y China amenaza con medidas graves en retaliación por lo que considera como una intrusión en sus asuntos internos, la crisis en esa región se está convirtiendo en una prueba diplomática en tiempo real en un mundo distraído por la pandemia de covid-19.

Pero ¿qué nos dice este drama acerca del lugar emergente de China en el nuevo orden mundial?

¿Cuáles son las luces que arroja sobre los problemas muy particulares post-Brexit que enfrenta el gobierno británico en sus esfuerzos de desplegar una diplomacia nueva y optimista bajo la bandera de la "Global Britain"?

En primer lugar, ¿era esta crisis inevitable? Las cosas pudieron haber sido muy distintas.

Durante más de dos décadas, la mayor parte de los gobierno en Occidente tuvieron la esperanza de que la irrupción de China en la escena internacional ocurriría de una forma muy específica.

China, se decía, se convertiría en un "accionista responsable" en la comunidad internacional.

En otras palabras, cumpliría con los acuerdos y normas internacionales porque, como parte del sistema, se beneficiaba tanto de estas como el resto de países.

Quizá en ese tipo de mundo, el acuerdo suscrito entre los gobiernos de Reino Unido y de China sobre el futuro de Hong Kong habría sobrevivido.

Pero las cosas no resultaron así.

Potencias distraídas

El ascenso de China fue rápido y decidido. Se convirtió en una superpotencia militar, al menos en su propia región donde incluso los poderosos Estados Unidos tendrían dificultades para enfrentar.

Pero su emergencia ocurrió en un momento en el cual Occidente, en general, y Estados Unidos, en particular, estaban distraídos.

Había una guerra contra el terrorismo y una crisis en Siria. Europa tenía la distracción del Brexit.

Y entonces estaba el gobierno de Trump en Estados Unidos que, de hecho, apenas ha sido consistente en su política sobre China y al que le ha faltado un sentido estratégico en toda su política exterior.

El ascenso de China durante los últimos cinco años no solamente ha coincidido con un declive relativo de la posición de Washington en el mundo, sino con un deterioro absoluto que ha hundido en una crisis el sistema de alianzas de EE.UU. en Asia, Europa y Medio Oriente.

Mientras crecía el número de problemas entre China y Occidente, no había una respuesta integral que viera todos estos elementos -tensiones comerciales, rivalidades tecnológicas, asuntos estratégicos, etc.- como parte de un "problema chino" mayor que requería una respuesta coordinada y concertada.

Ese era el mundo al borde de la crisis por la pandemia de covid-19, un drama que tuvo su origen en China a la que inicialmente causó muchos problemas, pero que Pekín está claramente decidido a utilizar a su favor.

No es por accidente que el resultado ha sido un tono más estridente en la política china que va desde las tensiones con Estados Unidos y Australia hasta las rivalidades con la India por la frontera común, para terminar con la decisión de Pekín de anular los fundamentos de su acuerdo con Reino Unido sobre Hong Kong.

De hecho, la crisis de la pandemia le dio a Pekín la oportunidad de poner fin a la crisis en Hong Kong.

Independientemente de cuánto dure la pandemia, hay una consecuencia clara: la trayectoria de la política más asertiva de Pekín probablemente no cambiará a menos que se concrete una presión real y concertada.

Y, pese a todas las condenas públicas en contra de la actitud de China hacia las libertades del pueblo de Hong Kong, es difícil ver que eso ocurrirá.

Una prueba para Reino Unido
Esto coloca al gobierno de Reino Unido en una situación difícil.

Atascado en medio de la pandemia, por cuyo manejo ha sido muy criticado el gobierno del primer ministro Boris Johnson, esta es la primera gran prueba para la nueva y optimista política exterior británica rebautizada con el nombre de "Global Britain".

Nadie sabe realmente qué significa "Global Britain". "Sacar lo mejor de una mala situación", es lo que quizá dirían cínicamente los opositores al Brexit.

Para ser justos, con la pandemia ocupando una parte tan grande del tiempo del gobierno, simplemente es demasiado pronto para emitir cualquier tipo de juicio sobre "Global Britain" tomando como base lo que está ocurriendo en Hong Kong.

Lo que sí hace esta disputa con China es destacar las fortalezas y debilidades de la actual posición diplomática de Reino Unido. Es importante dejar de lado la retórica de alto vuelo y observar la cruda realidad.

Hong Kong es parte de China. Reino Unido es la antigua potencia colonial que no tiene mucho peso en Pekín.

Ver en La Revista Peninsular →
© 2026 La Revista Peninsular