Maduro y Cilia Flores niegan cargos por tortura ante la justicia de Estados Unidos
El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, se declararon no culpables este jueves 15 de octubre ante un tribunal federal de Nueva York, luego de que la Fiscalía de Estados Unidos presentara nuevos cargos en su contra por presunta conspiración para cometer torturas contra opositores políticos y otros detenidos durante su permanencia en el poder.
La comparecencia se llevó a cabo ante el juez federal Alvin Hellerstein, quien supervisa el proceso judicial contra la pareja, detenida en territorio estadounidense desde enero de 2026, cuando ambos fueron capturados durante una operación militar estadounidense en Caracas.
Las nuevas acusaciones, presentadas formalmente el pasado 8 de octubre, amplían el expediente judicial que inicialmente vinculaba a Maduro con delitos relacionados con el narcotráfico, el narcoterrorismo y el uso de armas. La Fiscalía también incorporó a Cilia Flores en la imputación por conspiración para cometer narcoterrorismo, un cargo que anteriormente recaía únicamente sobre su esposo.
De acuerdo con el Departamento de Justicia estadounidense, Maduro y Flores habrían participado durante años en una estructura de represión destinada a mantener el control político en Venezuela mediante amenazas, detenciones arbitrarias y actos de violencia contra personas consideradas opositoras al gobierno.
La acusación sostiene que las presuntas prácticas de tortura incluyeron descargas eléctricas, asfixia, agresiones sexuales, privación de alimentos, aislamiento prolongado y amenazas contra familiares de las víctimas. Entre los afectados se encontrarían ciudadanos estadounidenses que permanecieron detenidos bajo custodia de las autoridades venezolanas.
Los fiscales estadounidenses señalan que Maduro habría tenido conocimiento directo de estas acciones e incluso habría autorizado procedimientos utilizados contra determinados prisioneros. Por su parte, Flores es acusada de haber participado en decisiones relacionadas con la represión y de ordenar presuntos actos de tortura.
Durante la audiencia, ambos rechazaron las imputaciones. Maduro cuestionó la veracidad de las acusaciones presentadas por las autoridades estadounidenses, mientras que sus representantes legales han sostenido que el exmandatario y su esposa deberían contar con protección jurídica derivada de los cargos oficiales que desempeñaron en Venezuela.
El proceso judicial también contempla acusaciones por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con la posesión y utilización de armamento. Según la legislación estadounidense, el cargo de conspiración para cometer torturas contempla una pena máxima de 20 años de prisión, mientras que otros delitos incluidos en el expediente podrían derivar en condenas de cadena perpetua.
La situación legal de Maduro se ha complicado desde su captura en enero, que puso fin a su permanencia en el poder y abrió una nueva etapa política en Venezuela. Desde entonces, el exmandatario y su esposa permanecen recluidos en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, mientras sus abogados preparan la defensa frente a las acusaciones federales.
El juicio, cuya fecha ha sido modificada durante el desarrollo del proceso, está previsto para junio de 2027. La Fiscalía buscará demostrar la presunta responsabilidad de ambos en una estructura de represión política que, según sus investigaciones, operó durante años con la participación de funcionarios de alto nivel del gobierno venezolano.
La nueva comparecencia representa otro capítulo en el proceso judicial contra Maduro y Flores, quienes continúan rechazando los señalamientos en su contra. Por el momento, las imputaciones constituyen acusaciones que deberán demostrarse ante los tribunales, por lo que ambos mantienen su presunción de inocencia hasta que exista una sentencia.