Maduro y Cilia Flores, nuevamente ante la justicia de EU: ahora enfrentan cargos por tortura
El proceso judicial contra el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, sumará un nuevo capítulo este jueves 15 de octubre, cuando ambos comparezcan ante un tribunal federal de Nueva York para responder a los recientes cargos de conspiración para cometer torturas presentados por la Fiscalía de Estados Unidos.
El juez federal Alvin Hellerstein ordenó este miércoles 14 de octubre la comparecencia de la pareja, programada para las 11:00 horas, tiempo local de Nueva York. Durante la audiencia se realizará la lectura formal de las nuevas imputaciones, tras lo cual los acusados tendrán la oportunidad de declararse culpables o inocentes.
Las nuevas acusaciones fueron presentadas el pasado 8 de octubre por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y señalan a Maduro y Flores como presuntos responsables de participar en una estructura de represión que habría recurrido sistemáticamente a la tortura para mantener el control político en Venezuela.
De acuerdo con los documentos judiciales, las autoridades estadounidenses sostienen que ambos participaron en una estrategia de persecución contra opositores políticos, militares y otras personas detenidas, incluidos ciudadanos estadounidenses. Entre las prácticas denunciadas figuran golpes, descargas eléctricas, asfixia, aislamiento prolongado y amenazas contra familiares de las víctimas.
La acusación también atribuye a Maduro un papel directo en determinadas decisiones relacionadas con la detención y el presunto maltrato de prisioneros, mientras que Flores habría colaborado en el desarrollo y funcionamiento de la estructura represiva.
Además de los señalamientos por tortura, la Fiscalía estadounidense amplió contra Cilia Flores la acusación de conspiración para cometer narcoterrorismo, un delito que anteriormente se imputaba únicamente a su esposo. Con esta modificación, ambos enfrentan cargos relacionados con una presunta conspiración para distribuir cocaína con el propósito de proporcionar recursos a organizaciones terroristas.
Las nuevas imputaciones se suman a los procedimientos que ya enfrentaban por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, así como por delitos relacionados con la posesión y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos.
Maduro, de 63 años, y Flores, de 69, permanecen bajo custodia de las autoridades estadounidenses desde el pasado 3 de enero, cuando fueron capturados durante una operación militar de Estados Unidos en Caracas y trasladados posteriormente a Nueva York para enfrentar diversos cargos federales.
En medio del proceso, la defensa de Flores también ha intentado obtener su traslado a arresto domiciliario por motivos de salud. Sus abogados argumentaron que la ex primera dama presenta problemas médicos que se han agravado durante su estancia en prisión. Sin embargo, el juez Hellerstein rechazó la petición al considerar que existe un riesgo considerable de fuga, aunque dejó abierta la posibilidad de revisar nuevamente su situación si su estado de salud empeora.
Por su parte, Maduro ha rechazado las acusaciones en su contra y ha cuestionado la legalidad de su captura. La defensa de la pareja también ha planteado argumentos relacionados con la inmunidad presidencial para intentar impugnar el proceso judicial.
La audiencia de este jueves representa un nuevo paso en un caso que ha adquirido una dimensión internacional por la gravedad de los delitos denunciados y las circunstancias en las que se produjo la detención del exmandatario venezolano.
Aunque las acusaciones describen presuntos actos de violencia y persecución cometidos durante varios años, corresponderá al tribunal estadounidense determinar la responsabilidad penal de los implicados a partir de las pruebas y los testimonios presentados durante el proceso.
Con el juicio previsto para junio de 2027, la incorporación de nuevas imputaciones amplía el alcance del procedimiento contra Maduro y Flores, quienes ahora deberán responder no solo por presuntas actividades vinculadas con el narcotráfico y el narcoterrorismo, sino también por su supuesta participación en actos sistemáticos de tortura y represión política en Venezuela.