Migración, prueba de fuego
Sic Sac.
Sic Sac, por: M.A. Elda Clemente Reyes.
Los migrantes en México han dividido la opinión entre los que están de acuerdo en impedir su ingreso al país y los que rechazan se les otorgue visa laboral.
La negativa de los que se oponen dar asilo a los indocumentados, no es ajeno a la situación que actualmente viven miles de connacionales por los niveles de inseguridad, falta de empleos y los cinturones de pobreza en las principales ciudades.
Mientras el gobierno estadounidense exige frenar la llegada de emigrantes a sus fronteras, la situación se complica para el sistema migratorio mexicano que en las últimas décadas los arropó sin control hasta convertirse en botín de traficantes de personas y bandas delincuenciales que los utilizan para expandirse.
La tradición de ser una patria que brinda refugio a quienes huyen de sus naciones por crisis alimentaria, situación de guerra o por gobernantes antidemocráticos, parece haber quedado en el olvido. Aunque más de 311 mil extranjeros, no significan un desafío insuperable para México, se vislumbra el éxodo de más caravanas de guatemaltecos, cubanos y haitianos, mientras no cambien las condiciones sociales y económicas del llamado Triángulo del Norte Centroamericano y la fobia en Washington hacia los refugiados.
Muchos van a quedar varados en México, al ver obstaculizado ir tras el sueño americano y ante el blindaje de la frontera por tropas estadounidenses, poniendo a prueba el sentimiento de tolerancia y obligará gestionar la emergencia humanitaria que garanticen la integridad y dignidad de los viajeros antes que emerjan células que endurezcan su descontento.
El tema no es nuevo, la situación se agrava conforme pasan los días por la exigencia de foráneos atrapados que piden documentos para regularizar su situación y poder trabajar en el país o continuar su viaje a Estados Unidos. Por ello, el presidente Andrés Manuel López Obrador, hizo un nuevo llamado al régimen norteamericano para que apoye sus programas sociales Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro en Centroamérica y así evitar que pobladores de Guatemala, Honduras, Haití y El Salvador, conviertan el territorio mexicano en un “campamento de migrantes”.
Frente a esta coyuntura, la 4T pone en riesgo la relación cordial con su homólogo de EU que no termina de enviar señales de colaborar para mitigar de raíz el problema, como lo hizo el presidente John F. Kennedy entre 1961 y 1970 después de la Segunda Guerra Mundial al poner en marcha la Alianza para el Progreso de América Latina, con la cual apoyó la reconstrucción a partir de ayuda económica, política y social para los pueblos pobres.
En Campeche la llegada de ciudadanos de otro país para establecerse temporalmente aumentó de 6,450 en 2010 a 8,000 en 2020 según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 del INEGI. El mayor flujo de migrantes proviene de Guatemala, Estados Unidos, Colombia, Cuba y Venezuela, y transitan principalmente en los municipios de Candelaria y Carmen, de donde posteriormente regresan a sus países de origen.
Sin embargo, el estado se ubica con mayor repunte en inmigración interna al contabilizarse 27,860 personas originarias de Tabasco, Veracruz, Chiapas, Yucatán, y Quintana Roo. Lo cual, no representa un problema migratorio.