Milán despide a Franco Baresi en un multitudinario funeral
El fútbol italiano se reunió este martes para despedir a Franco Baresi, histórico defensor y excapitán del AC Milan, quien falleció días atrás a los 66 años. La ceremonia religiosa se realizó en la Basílica de Sant’Ambrogio, en Milán, donde una multitud se congregó para rendir homenaje a una de las figuras más importantes en la historia del club.
El funeral contó con la presencia de destacados exfutbolistas, entrenadores, directivos y jugadores en activo. Entre los asistentes estuvieron Paolo Maldini, Roberto Baggio, Dida, Daniele Massaro y Dejan Savicevic, quienes acompañaron a los familiares y seres queridos del antiguo defensor durante la ceremonia.
También asistió Claudio Ranieri, nuevo director técnico de la selección italiana. A pesar de que el Milan se encuentra realizando una gira de pretemporada con compromisos programados en Australia e Indonesia, Christian Pulisic y Santiago Giménez viajaron a la ciudad para participar en el último adiós al vicepresidente honorario del conjunto rossonero.
Baresi desarrolló toda su carrera profesional con el Milan. Durante 20 temporadas disputó 719 partidos y se convirtió en uno de los principales referentes deportivos e institucionales del equipo. Su liderazgo, capacidad defensiva y compromiso con la camiseta lo llevaron a ser reconocido como uno de los mejores defensores de la historia del fútbol.
Con el conjunto italiano conquistó seis campeonatos de la Serie A, tres Copas de Europa, dos Copas Intercontinentales y cuatro Supercopas de Italia. Su última temporada como futbolista profesional fue la 1996-1997 y, como reconocimiento a su trayectoria, el Milan retiró la camiseta número 6.
La carrera de Baresi también estuvo estrechamente vinculada con la selección de Italia. Disputó 81 encuentros internacionales y formó parte del plantel que conquistó la Copa del Mundo de 1982. Doce años después, fue integrante del equipo que llegó a la final del Mundial de Estados Unidos 1994, en la que Italia perdió ante Brasil en la tanda de penales.
Después de su retiro, permaneció ligado al Milan y ocupó el cargo de vicepresidente honorario. Su legado trascendió los títulos y las estadísticas, pues representó durante décadas los valores, la identidad y la historia de uno de los clubes más importantes del fútbol europeo.
La multitud reunida en la Basílica de Sant’Ambrogio y la presencia de futbolistas de distintas generaciones reflejaron la dimensión de su figura. Milán despidió no solamente a uno de sus grandes capitanes, sino también a un símbolo que dedicó su carrera y gran parte de su vida al club rossonero.