Moreno Cárdenas, priista aferrado al puesto
Editorial La Revista Peninsular
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Alejandro Moreno es uno de los políticos mexicanos que más controversia genera en la actualidad. En los últimos meses, el dirigente nacional del PRI ha recibido embates, tanto de su propio partido como de adversarios, que han deteriorado su imagen y credibilidad. A pesar de todo, se ha atrincherado en la presidencia del tricolor y parece no parece tener la intención de renunciar anticipadamente a su cargo.
A mediados de junio, “Alito” Moreno se reunió con un grupo de expresidentes nacionales del PRI (y el senador Miguel Ángel Osorio Chong) en lo que fue considerado una “encerrona” pues estos priistas de alto nivel le pidieron que renunciara a la presidencia de su partido. Los argumentos para solicitar su dimisión fueron los pésimos resultados electorales obtenidos durante su gestión, el acaparamiento de espacios en los órganos ejecutivos del partido con el aparente fin de excluir a otras líneas políticas y la mala percepción que la ciudadanía tiene sobre él por su conflicto con la gobernadora Layda Sansores, entre otros.
De hecho, la imagen y credibilidad de Moreno tambalearon después de que se hiciera evidente el nulo respaldo de los renombrados priistas hacia su dirigencia, pero cayeron por completo su imagen y credibilidad, justamente por la constante persecución política llevada a cabo por la gobernadora Sansores en su programa “Los Martes del Jaguar”.
Es cierto que la forma en la que ha actuado la mandataria campechana puede ser criticable por representar una plena persecución política. Sin embargo, no cabe duda de que expuso a Alejandro Moreno como un político que no merece participar en el ejercicio público por sus controversiales comentarios sobre la prensa crítica, las mujeres y los esquemas de corrupción que utiliza. Estos comentarios fueron dados a conocer gracias a que la gobernadora ha filtrado semana a semana conversaciones privadas del dirigente priista.
Debido a lo anterior, se extinguieron las posibilidades que Moreno tenía de ocupar la candidatura presidencial del tricolor, aunque parece ser que éste no era su verdadero objetivo por la poca viabilidad de su proyecto en comparación con el de otros personajes políticos. Según se rumora, le habrían ofrecido un espacio en el Senado, pero para ello debía mantener alianzas, acuerdos y, más importante, imponer a candidatos.
Por eso se ha atrincherado en la presidencia del PRI y no la soltará hasta que se la arranquen de las manos. Esto no será sencillo pues, como demostró en la “encerrona”, es un político con mucha habilidad que se valdrá de todo recurso a su disposición para mantenerse en el cargo. Además, parece haber protegido sus pretensiones, en caso de que se vea obligado a renunciar, al llenar los comités y órganos ejecutivos del PRI con gente de su confianza.
De acuerdo con los estatutos del Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno deberá dejar la dirigencia en agosto del 2013. En estos momentos, “Alito” no parece tener la intención de renunciar anticipadamente al cargo, aunque ésto podría cambiar de la noche a la mañana con, por ejemplo, una nueva “encerrona” con importantes liderazgos priistas, un ataque fulminante por parte de la gobernadora Sansores o una investigación judicial en su contra.