Muere Ismael Laguna, leyenda del boxeo panameño, a los 83 años
Ismael Laguna, considerado una de las máximas figuras en la historia del boxeo panameño, falleció a los 83 años, informó el Instituto Panameño de Deportes. El excampeón mundial ligero dejó una trayectoria que marcó el crecimiento del pugilismo de Panamá y sirvió de inspiración para generaciones posteriores, entre ellas la encabezada por Roberto “Manos de Piedra” Durán.
La institución deportiva confirmó el fallecimiento del exboxeador mediante sus redes sociales con el mensaje: “El boxeo panameño está de luto”. Hasta el momento no se han dado a conocer oficialmente las causas de su muerte, aunque Laguna había permanecido hospitalizado durante los últimos días.
Conocido como “El Tigre de Colón”, Laguna terminó su carrera profesional con un récord de 65 victorias, nueve derrotas y un empate, incluyendo 37 triunfos por nocaut. Su trayectoria le permitió convertirse en uno de los cinco boxeadores panameños que forman parte del Salón de la Fama del Boxeo.
Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó el 10 de abril de 1965, cuando derrotó al puertorriqueño Carlos Ortiz por decisión después de 15 asaltos y conquistó el campeonato mundial de peso ligero frente al público panameño.
Laguna perdió la corona ante el propio Ortiz siete meses después, durante la revancha. Ambos volvieron a encontrarse en agosto de 1967, cuando Ortiz se impuso nuevamente por decisión en el tercer enfrentamiento entre ambos.
Cinco años después de haber conquistado su primer campeonato, Laguna consiguió regresar a la cima. En 1970 derrotó al estadounidense Mando Ramos por nocaut en el noveno asalto y recuperó el cinturón mundial de peso ligero.
Su segundo reinado tampoco sería prolongado. Cinco meses más tarde perdió el título ante el escocés Ken Buchanan. Laguna volvió a enfrentarlo el 13 de septiembre de 1971, pero cayó nuevamente por decisión. Aquel combate se convirtió en el último de su trayectoria profesional y se retiró del boxeo con apenas 28 años.
Su éxito fue considerado uno de los antecedentes del periodo dorado que posteriormente viviría el boxeo panameño durante la década de 1970, cuando el país consiguió múltiples campeonatos mundiales con figuras como Roberto Durán y Eusebio Pedroza.
Durán reaccionó al fallecimiento de Laguna y recordó la influencia que tuvo en su carrera desde que era niño.
“Desde que yo era un pelao, el campeón Laguna siempre ha sido mi ídolo y mi inspiración. Yo quería ser campeón mundial como él”, expresó “Manos de Piedra” en redes sociales.
Durán destacó que el éxito de Laguna le permitió creer que un boxeador panameño podía competir y triunfar en los escenarios más importantes del mundo. También recordó que con el paso de los años tuvo la oportunidad de conocerlo personalmente y expresarle la admiración que sentía por él.
“Gracias, campeón, por abrir el camino y por inspirar a aquel pelao del Chorrillo que soñaba con ser campeón mundial”, agregó Durán.
Antes de consolidarse en el profesionalismo, Laguna disputó seis combates como amateur. A comienzos de la década de 1960 dio el salto al terreno profesional y consiguió una impresionante racha inicial de 27 victorias, resultado que le permitió escalar rápidamente en las clasificaciones internacionales.
Durante sus primeros años buscó oportunidades en las divisiones gallo y pluma, aunque no logró concretar peleas por el campeonato ante figuras como el brasileño Éder Jofre y el cubano Ultiminio Ramos. Finalmente encontró su gran oportunidad en peso ligero, división en la que construiría su legado.
Laguna forma parte del selecto grupo de panameños incluidos en el Salón de la Fama del Boxeo junto con Alfonso “Panamá” Al Brown, Roberto Durán, Eusebio Pedroza e Hilario Zapata.
Su fallecimiento representa la pérdida de una de las figuras que ayudaron a transformar a Panamá en una potencia histórica del boxeo latinoamericano. Más de cinco décadas después de su retiro, “El Tigre de Colón” permanece como uno de los grandes referentes del deporte panameño y como el campeón que abrió el camino para muchas de las estrellas que llegaron después.