Palestinos salen a votar en Israel con un objetivo: sacar a Netanyahu del poder
La participación de los palestinos con ciudadanía israelí se perfila como uno de los factores decisivos en las elecciones parlamentarias que se celebran este martes 27 de octubre en Israel, donde el primer ministro, Benjamín Netanyahu, enfrenta una de las contiendas más importantes de su trayectoria política. La movilización de esta comunidad podría modificar el equilibrio de fuerzas en el Parlamento y abrir la posibilidad de un cambio de gobierno.
Desde las primeras horas de la jornada electoral, habitantes de distintas localidades árabes acudieron a los centros de votación con la intención de influir en el futuro político del país. La participación refleja el creciente descontento de una parte de la población palestina con las políticas del actual gobierno, especialmente después de tres años marcados por la guerra en Gaza y las tensiones sociales y políticas dentro de Israel.
Los palestinos con ciudadanía israelí representan aproximadamente el 20 % de la población nacional y cerca del 17 % del electorado. Aunque históricamente su participación electoral ha presentado variaciones, en esta ocasión distintos dirigentes políticos han impulsado una mayor movilización para fortalecer la representación de la comunidad y contribuir a la salida de Netanyahu del poder.
Las elecciones se desarrollan en un escenario de profunda polarización. El actual primer ministro, líder del partido Likud, busca mantenerse al frente del gobierno con el respaldo de agrupaciones ultranacionalistas y religiosas. Por su parte, la oposición, encabezada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, pretende construir una coalición que permita sustituir a la actual administración.
De acuerdo con las encuestas publicadas antes de los comicios, el bloque opositor podría obtener entre 52 y 56 escaños, mientras que los aliados de Netanyahu alcanzarían alrededor de 50. Sin embargo, ninguno de los dos grupos conseguiría por sí solo los 61 diputados necesarios para formar una mayoría en la Knéset, el Parlamento israelí, integrado por 120 representantes.
En este contexto, los partidos de representación árabe podrían adquirir una importancia determinante. Las proyecciones les atribuyen entre 14 y 16 escaños, una cifra que podría inclinar las negociaciones hacia un nuevo gobierno si las fuerzas opositoras logran establecer acuerdos políticos.
La Lista Conjunta y el partido Ra'am figuran entre las principales organizaciones que buscan canalizar el voto de los ciudadanos árabes. Sus dirigentes han insistido en la importancia de acudir a las urnas para ampliar su influencia política y exigir una mayor atención a los problemas que enfrenta su comunidad, entre ellos la discriminación, la inseguridad y las desigualdades sociales.
No obstante, la posibilidad de que estas agrupaciones participen en una futura coalición sigue siendo motivo de controversia. Algunos partidos de oposición han manifestado reservas sobre una alianza con las fuerzas árabes, lo que podría complicar la formación de un gobierno incluso si Netanyahu pierde su actual mayoría parlamentaria.
La jornada también está marcada por las consecuencias de los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza. El conflicto ha profundizado las diferencias entre los distintos sectores de la sociedad y ha colocado en el centro del debate cuestiones relacionadas con la seguridad, la responsabilidad gubernamental y el futuro de las relaciones entre israelíes y palestinos.
Además, organizaciones defensoras de los derechos civiles han expresado preocupación por la presencia de observadores vinculados con partidos de extrema derecha en centros de votación de comunidades árabes. Estas circunstancias han incrementado la atención sobre las condiciones en las que los ciudadanos palestinos ejercen su derecho al sufragio.
A diferencia de los palestinos que viven en Gaza, Cisjordania y la mayoría de los residentes palestinos de Jerusalén Este, quienes cuentan con ciudadanía israelí tienen derecho a participar en las elecciones legislativas del país. Esta condición convierte a su voto en una herramienta de representación política y, en esta ocasión, en un posible factor de cambio.
Aunque las primeras proyecciones permitirán conocer las tendencias electorales después del cierre de las urnas, la definición del próximo gobierno podría requerir varias semanas de negociaciones entre los partidos que obtengan representación parlamentaria.
Por ahora, la movilización de los votantes palestinos constituye uno de los elementos más relevantes de una elección que podría poner fin a la prolongada permanencia de Netanyahu en el poder. El resultado no solamente determinará quién encabezará el próximo gobierno israelí, sino también el peso político que tendrá una comunidad que busca hacer escuchar sus demandas a través de las urnas.