Patria
En la pantalla.
En la pantalla, por: David Moreno.
La ficción es un buen instrumento para abordar historias tomadas de la realidad, historias que han dejado heridas cuyo proceso de cicatrización ha sido largo y doloroso. Es el caso de las fracturas que en España provocó el terrible actuar del nacionalismo al extremo en el País Vasco representado en por la banda terrorista ETA. Desde 1958 hasta 2018, año en el que anuncia su disolución definitiva, ETA acabó con la vida de más de 800 personas. Atrás quedaron familias destrozadas, hombres, mujeres, que lo perdieron absolutamente todo por la sin razón que acompaña a la siembra del terror a través de la violencia. Cuando la banda anunció que cesaba sus hostilidades comenzó el complicado proceso de cambiar de página, de la búsqueda de una reconciliación entre los beligerantes y quienes les apoyaban y aquellos que fueron víctimas del conflicto.
Patria es una serie que abordará ese proceso. Tiene como base a la exitosa novela homónima de Fernando Aramburu la cual ha sido llevada a la televisión por Aitor Gabilondo, creador de, entre otras series, de la estupenda Vivir Sin Permiso. Patria está ubicada en un pequeño pueblo cercano a San Sebastián. Un sitio tradicionalmente vasco, de esos lugares en los que todos se conocen y en los que los habitante desarrollan profundas y longevas relaciones sociales las cuales serán trastornadas por la irrupción de ETA y por el largo conflicto en el País Vasco. Dos de las familias residentes en el poblado serán las protagonistas de la trama. Bittori (Elena Irureta) y Miren (Ane Gabarin) mantienen una intensa y entrañable amistad. Sus maridos Txato (José Ramón Soroiz) y Joxian (Mikel Lascurain) también son inseparables. Todo cambiará cuando el hijo de Miren y Joxian, Joxe Mari (Jon Olivares) se radicaliza e ingresa a la organización terrorista. Se convierte en un activo de la misma, justo cuanto Txato comienza a ser extorsionado por el grupo armado que solía meterse con empresarios vascos para sacarles dinero y así poder tener financiamiento para sus actividades delictivas. Txato aguanta la presión, pero llegará un momento en el que a pesar de ser un hombre de negocios de relativo éxito ya no puede afrontar las cantidades de dinero que los etarras le piden. Ello implica que la banda cumpla con la amenaza de terminar con su vida, en un incidente en el que Joxe Mari estará presuntamente involucrado. A partir de entonces las relaciones entre Bittori y Miren van a cambiar intempestivamente. El terrorismo creará entre ellas un abismo que termina por tragarse todo el cariño que se tenían, dando lugar a años de separación que cultivarán el rencor y la desconfianza y provocarán el exilio de Bittori a Donosti. Todo hasta que ETA anuncia su disolución y Bittori decide regresar al pueblo para tratar de encontrar una respuesta, una explicación al irracional acto que cegó la vida de su marido. Un regreso que será visto con recelo por Miren y por muchos de los habitantes que prefieren enterrar el pasado antes de enfrentarse con las consecuencias que éste tiene para su presente.
Patria indagará en las consecuencias del terrorismo. Su gran mérito reside en no tomar partido, sino en ahondar en el fenómeno desde el punto de vista de todos aquellos que lo padecieron. De alguna forma todos terminan siendo víctimas de la sin razón, tanto aquellos que estuvieron involucrados directa o indirectamente con la banda como los familiares de quienes cayeron a manos de ETA. Esa visión resulta innovadora y al mismo tiempo contribuye a entender mejor al fenómeno, a comprender de mejor manera que éste no se termina con el cese al fuego sino que la dimensión de los daños causados en las personas provocará un proceso lento, complejo, en el que es necesario hacer preguntas dolorosas para encontrar respuestas que podrían serlo aún más. Lo hará en medio de una fotografía con tonos grises, sepias, fríos, los cuales funcionan perfectamente para contextualizar una historia fundamentada en actuaciones de personajes contenidos por el dolor y la duda. Es una serie cuya intensidad está marcada por las emociones, por la confrontación con un pasado que atormenta y cuya explicación quizá no tenga mayor sentido que el de encontrar la redención, la paz que trae consigo la irremediable verdad.
Patria supone un ejercicio de instrospección, de una profunda reflexión sobre un tiempo en el que el miedo era una constante y las secuelas que esos días dejaron en personas que merecían otro destino. Gente sencilla que tuvo que enfrentarse a situaciones extraordinarias provocadas por sentimientos patrioteros y ultra nacionalistas que estuvieron presentes, lo siguen estando, en bandos enfrentados en el nombre de un país, de una bandera, de símbolos que representan pertenencia y que históricamente también han sido motivo de las más profundas y dolorosas divisiones.
Patria se transmite por HBO.