Percepción de los presidenciables
Sic Sac.
Sic Sac, por: M.A. Elda Clemente Reyes.
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Desde hace varios meses la percepción del electorado respecto a los candidatos presidenciables gira en torno a los punteros Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya y José Antonio Meade. Según las encuestas sigue posicionado el candidato de MORENA. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que los estudios de medición no sustituyen el resultado del día de la elección.
Lo he comentado varias veces y mi respuesta siempre ha sido la misma, una cosa, es lo que los sondeos previos emiten y otra, el conteo final de votos.
Hoy, los medios de comunicación se convierten en el instrumento factible de precisión que transporta información clave de los aspirantes que de otra manera no habría forma de difundirla a los electores. Lo que vemos y escuchamos entre la gente, es la opinión de ciudadanos valorando por quién piensan votar aunado al ruido mediático que genera el golpeteo frontal entre los candidatos, ni que decir, del 90 por ciento de la basura que se publica en la red.
Indudablemente medios de comunicación y redes sociales son dos herramientas capaces de influir en la apreciación de la gente. Recientemente, el Instituto Federal de Telecomunicaciones reveló que un 88 por ciento de los jóvenes mexicanos entre 18 y 24 años de edad, usa internet para acceder a redes sociales, y la Revista Forbes ubicó a México con un alcance de 98.2 por encima de Rusia, Turquía, Perú y Chile.
Lo anterior, arroja una idea del nivel de influencia de las redes sociales entre los mexicanos en edad de votar y al mismo tiempo, nos permite deducir la probabilidad del impacto capaz de poner en duda al elector hasta llevarlo a un replanteamiento de su simpatía. Incluso, no hay que olvidar que las tendencias emitidas durante varios meses suelen quedar desfasadas el día de la elección.
Buena parte de una campaña radica en el manejo preciso de ambas herramientas según el contexto social y político. Sin embargo, el activo principal radica en sus estructuras territoriales, mismas que les garantizan a los partidos el margen real de preferencia entre los votantes.
El candidato que tenga una estructura territorial sólida que lo respalde, que opere bien la estrategia mediática, cuente con un ejército humano que vigile el conteo en las urnas, oriente al candidato en las necesidades de cada distrito o Estado y cuente con un buen número de legisladores locales y federales en el país, se coloca en la antesala del triunfo. El ejemplo más reciente lo tenemos en el Estado de México.
De esta manera, la percepción actual favorable para algún aspirante puede no reflejarse en votos en el último momento y peor aún, la coyuntura y crisis mal atendidas puede llevarlo a una derrota inminente, resultado de encabezar un proyecto político inmediato de corta duración y no de largo alcance.
No se trata de subestimar el poder de la percepción sino de emitir una opinión que se aproxime a los posibles escenarios que se confrontan con la realidad actual. Las especulaciones y suposiciones que rondan por doquier, encuentran su mayor trascendencia en las decisiones propias de los candidatos que logran generar el efecto deseado o contraproducente.
Por ello, el reto para los institutos políticos consiste en consolidar sus estructuras, unificarlas y emplear el poder de persuasión, convencimiento y el manejo cuidadoso de los factores externos que pueden cambiar rápidamente las tendencias a fin de garantizar a sus militantes, pero, sobre todo, a sus candidatos, un triunfo avasallador.