Opiniones

Psicología de los alcaldes

Sic Sac.

Por Elda Clemente Reyes · 31/05/2021 00:00

Sic Sac, por: M.A. Elda Clemente Reyes.

En los últimos trienios hemos escuchado el anuncio de autoridades municipales convertido en queja, sobre la falta de recursos económicos para invertir y la necesidad de incrementar los impuestos, que hoy, nos cuestan más caros.

La forma como abordan el tema algunos presidentes municipales, revelan un escenario a punto del colapso, que no concuerda con sus aspiraciones políticas. Ningún funcionario municipal estaría soñando con obtener otro cargo público y más de uno, rechazaría ser alcalde, si realmente la economía de los ayuntamientos estuviera en quiebra.                

Es cierto que la situación económica en los municipios pasa por momentos complicados y han perdido su capacidad de respuesta frente a las demandas ciudadanas. Sin embargo, cuando se pierde de vista la forma como comunican el mensaje, se altera el nivel previsto de aceptación entre la población.

Según el investigador Ángel Rodríguez Kauth, autor del libro “La Caída del Pensamiento”, la psicología política, profundiza las relaciones existentes entre variables como la desesperanza, el papel del Estado, la influencia en los medios masivos de comunicación, la participación social, la tolerancia racial, religiosa, la corrupción, entre otras.

Un tema que muy pocos han leído y otros lo han mal focalizado, origina que a estas alturas los problemas sociales sean vistos como un hábito, una costumbre, y se estacione en su inconsciente la imagen de incapacidad, conformismo y baja moral.

Por más que algunos alcaldes del partido que sea, se la pasen quejándose de su estreches financiera, la gente no dejará de solicitar una mejor atención y calidad en los servicios. Por ello, deben preocuparse en conseguir el dinero que les permitan cumplir sus promesas de campaña, en lugar de estar lapidando la mente de los ciudadanos, con argumentos catastróficos, que psicológicamente golpean su estado anímico.

Por fortuna, no todos los presidentes municipales siguen esa misma estrategia equivocada y han convertido la gestión en su principal bandera.

Bien dicen que el talento, la capacidad y la inteligencia, van juntas y, en estos tiempos, se necesita suficiente raciocinio para reconocer el alcance de lo que se dice, se parafrasea y lo que se lee de manera generalizada, frente a una audiencia donde no todos, tienen la madurez y profundidad de análisis.

Un político no puede ignorar el papel que juega la psicología, los procesos mentales y el comportamiento de las personas, porque de estos elementos depende la actuación que realizan de manera individual y colectiva, que influye de manera directa o indirecta en el éxito o el fracaso de la corresponsabilidad social y de un plan de gobierno.

Una sociedad que además de cargar con sus problemas personales, escucha una y otra vez, un discurso cargado de pesadumbre económica que al parecer ni los superhéroes pueden salvarnos, lo único que provoca, es una percepción de desaliento multifactorial que programa la mente del receptor al desánimo.

En este contexto, cabe la pregunta ¿Es mejor tener un pueblo animoso con ganas de salir adelante porque la misma autoridad los motiva y los alienta o presidirlo con baja autoestima?

Presidenta de la asociación #SOYGENTEDELPUEBLO

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