Retiro de sargazo acelera la erosión y provoca pérdida de arena en playas de Quintana Roo
La llegada masiva de sargazo a las costas de Quintana Roo no sólo representa un desafío para la imagen turística del Caribe mexicano, sino que también está generando consecuencias sobre el equilibrio de las playas. Especialistas advierten que las labores mecanizadas para retirar la macroalga están contribuyendo a acelerar la erosión y la pérdida de arena en diferentes puntos del litoral.
Durante las últimas semanas se ha registrado una reducción considerable en el volumen de arena en zonas costeras de Cancún y otros puntos de Quintana Roo. Habitantes y prestadores de servicios turísticos han reportado que algunos sectores presentan pérdidas cercanas a medio metro de profundidad en comparación con temporadas anteriores.
Esteban Amaro Mauricio, hidrobiólogo y coordinador del Centro de Monitoreo Ambiental y de Sargazo de Quintana Roo, señaló que el problema no se limita a la entidad, pues también se presenta en otras zonas de la Península de Yucatán.
“La llegada del sargazo es uno de los grandes retos climáticos a los que se enfrenta México en este momento”, afirmó el especialista.
De acuerdo con Amaro Mauricio, las playas registran normalmente un promedio anual de erosión cercano a 1.5 metros. Sin embargo, durante 2026 la situación se ha intensificado y en determinadas zonas la pérdida podría alcanzar hasta tres metros, en parte por el uso de maquinaria pesada para retirar el sargazo acumulado en la costa.
Uno de los principales problemas es que, al recoger grandes cantidades de la macroalga, también se retira arena adherida a ella. Este material deja de formar parte del ciclo natural de la playa y termina trasladado a los sitios donde se deposita el sargazo.
Un estudio sobre la pérdida de sedimento relacionada con la retirada de depósitos de sargazo en playas del Caribe analizó muestras obtenidas en Tulum, Cancún y República Dominicana. La investigación contabilizó 18 mil 987.3 metros cúbicos de material retirado y determinó que 61.23 por ciento correspondía a arena adherida al sargazo.
Según los resultados citados, el proceso representó la extracción de aproximadamente 9 mil 872 toneladas de arena que ya no regresaron a la costa para contribuir a la formación y conservación de las dunas.
La problemática también ha generado preocupación por el impacto que podría tener sobre infraestructura, desarrollos urbanos y actividades turísticas cercanas al litoral. Guillermo Garduño Cruz, topógrafo adscrito a la Dirección de Zona Federal Marítimo Terrestre y Ambientes Costeros de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, destacó la importancia de mantener actualizado el registro de ocupación de las zonas costeras y verificar que los proyectos cuenten con las autorizaciones ambientales correspondientes.
La temporada de sargazo de 2026 ha obligado a mantener operativos constantes de limpieza en Quintana Roo. No obstante, especialistas consideran necesario revisar los métodos empleados para evitar que las acciones destinadas a proteger las playas terminen acelerando la pérdida del mismo recurso natural que buscan conservar.