Santo Domingo, la comunidad de Quintana Roo donde solo queda una familia
Lo que alguna vez fue una comunidad habitada por alrededor de 20 familias se encuentra actualmente al borde de desaparecer. En Santo Domingo, una pequeña localidad perteneciente al municipio de José María Morelos, solamente permanece una familia dedicada al cultivo de la tierra.
Concepción Yam es uno de los últimos habitantes del poblado. Llegó a la comunidad cuando tenía 17 años, acompañado de su padre, quien le enseñó a trabajar el campo. Desde entonces, la agricultura se convirtió en su principal actividad y en la razón por la que decidió permanecer en el lugar, incluso después de que sus vecinos comenzaran a emigrar.
Durante varios años, Santo Domingo contó con suficientes habitantes para que las autoridades construyeran la escuela primaria Pípila, donde los niños de la localidad podían recibir educación sin trasladarse a otras comunidades. Sin embargo, el plantel cerró alrededor de 2012 debido a la falta de estudiantes.
La mayoría de las familias abandonó el poblado para establecerse en la cabecera municipal de José María Morelos, donde existen mayores oportunidades laborales, educativas y de acceso a servicios. Concepción Yam, por el contrario, continuó trabajando las tierras de Santo Domingo junto con sus hijos.
En sus terrenos ha cultivado productos como sandía, plátano, maíz, chile verde y cilantro, además de diferentes árboles frutales. Con el paso del tiempo también aprendió a comercializar sus cosechas, una actividad indispensable para obtener ingresos y mantener la producción agrícola.
A pesar del aislamiento de la comunidad, la familia procuró que sus integrantes continuaran estudiando. Debido al cierre de la escuela y a la ausencia de otros planteles cercanos, Yam tuvo que trasladar diariamente a sus hijos hasta la cabecera municipal para que cursaran la secundaria, el bachillerato y posteriormente la universidad. Una de sus hijas logró obtener una maestría en desarrollo ecológico.
Las dificultades para quienes todavía viven en Santo Domingo también se reflejan en las condiciones del camino de acceso. La vía fue construida hace más de 40 años y no ha recibido una rehabilitación integral desde entonces. Los últimos trabajos de mantenimiento se realizaron durante la administración municipal de Otto Ventura, entre 2008 y 2011.
El deterioro del camino complica el traslado de personas y productos agrícolas. Sin embargo, la reducida cantidad de habitantes ha provocado que las autoridades consideren poco viable destinar recursos públicos para mejorar la infraestructura de la comunidad.
Santo Domingo está reconocido como pueblo indígena, por lo que puede acceder a recursos federales destinados al mejoramiento de comunidades originarias. De acuerdo con Concepción Yam, durante 2025 se informó que la localidad recibiría aproximadamente 80 mil pesos, pero el dinero no fue entregado. Hasta ahora, se desconoce si durante este año será asignado un nuevo presupuesto.
La localidad se encuentra aproximadamente a ocho kilómetros de la cabecera municipal de José María Morelos. Para llegar es necesario tomar una desviación de la Carretera Federal 184, a la altura del kilómetro 136, y recorrer cerca de cuatro kilómetros por un camino de terracería que bordea la laguna Chichankanaab.
El caso de Santo Domingo refleja el abandono que enfrentan diversas comunidades rurales, donde la falta de empleo, servicios públicos, infraestructura y espacios educativos obliga a sus habitantes a trasladarse hacia poblaciones más grandes.
Mientras las antiguas viviendas y la escuela cerrada permanecen como testigos de una comunidad que alguna vez tuvo vida cotidiana, la familia de Concepción Yam continúa cultivando la tierra y manteniendo habitado un poblado que corre el riesgo de desaparecer.