Ser y saber ser...
Por: Cristina Padín
Por Cristina Padin · 05/10/2016 00:00
El niño, adolescente ya, se llamaba Carlos, y el suyo era un nombre que le agradaba. También le gustaba ir a la Maestranza en las cálidas noches de julio, el ambiente de las novilladas le encantaba!
Estaba sentado aquella tarde en el pabellòn, su amiga Paloma jugaba un partido de baloncesto y había acudido a animarla... le acompañaba un gran amigo, un hombre mayor compañero de aventuras de su abuelo...
De repente llegaron dos muchachos y tomaron asiento cerca. Carlos les conocía del colegio pero no se trataban de amigos. Se saludaron sin más... y muy pronto fue imposible escuchar los sonidos del partido...
...los dos chiquillos no dejaban de parlotear...
-Dice mi madre que es un músico famoso el hombre que vive en el sitio del torreòn, que es multimillonario y que colecciona cuadros o relojes, y que se la encontrò en Triana y le dijo "guapa" y "reguapa"...- decía uno...
-Pues dice la mía que a ella le dijo "guapísima" y "reguapísima", se cruzaron en el parque de María Luisa, dice que el hombre ese ha alquilado el castillo, que en verdad es muy presumido...- decía el otro...
El partido estaba muy emocionante!
-Decidle a vuestras madres que el castillo es mío, herencia de mi abuelo, que músico sí soy, no sé si famoso o no, que gracias a Dios hay personas que me dicen que mi música les hace sonreír, y que ojalá pudiera ver su belleza para piropearlas, soy ciego!
Y al final ganò el otro equipo, pero Paloma disfrutò mucho!
Dedicado a la gente de verdad
Dedicado a los novilleros
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