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Opiniones

Siempre lo mejor para los que vienen

Reflexiones en voz alta.

Por Carlos Capetillo Campos · 29/06/2018 00:00

Reflexiones en voz alta, por: Carlos Capetillo Campos.

carlos_capetillo@hotmail.com / @capetillocampos

Me llegó un mensaje que me causó mucha reflexión.

Dice: que, en el Auditorio de una Universidad lleno de jóvenes, a excepción de una persona de edad avanzada, hacía uso de la palabra un joven engreído, que decía dirigiendo sus ademanes y su mirada al señor mayor ante las carcajadas de los demás: nosotros llegamos a la Luna, tenemos cohetes teledirigidos, televisión a colores, horno microondas, teléfonos celulares donde podemos ver programas visuales, internet. ¿Y ustedes que tenían? ¿En que se distraían? Todo esto ante las carcajadas de todos los jóvenes allí congregados.

El señor de edad se puso de pie, se abotonó el saco y con voz clara dijo: efectivamente, no teníamos nada de lo que tú mencionas, POR ESO LOS INVENTAMOS, PARA QUE USTEDES LO DISFRUTARAN. ¿Y ustedes que han inventado?

El auditorio primero quedó en silencio y luego estalló en aplausos para el señor de edad que había dicho una gran verdad.

Y los jóvenes de hoy entregarán mejores cuentas en todos los aspectos a los jóvenes de mañana y seguramente exigirán el mismo respeto que hoy otorgan a los jóvenes de ayer.

Soy creyente que los yucatecos de hoy son mejores que los de ayer, pero hay algunos aspectos que seguramente hay que ajustar.

Por ejemplo, que ha pasado que han aumentado temas muy delicados que agreden al ser humano, como el tema de la diabetes, la obesidad, la delincuencia, las adicciones a las drogas y al alcoholismo y que por favor no lo justifiquen con la muy simple explicación de que obedece al aumento de la población; hay países con una mayor población y no han aumentado sus males en este campo.

Hay explicaciones, como, por ejemplo, en el ayer, los niños estudiaban la primaria y la secundaria en la escuela más cercana a sus hogares. Entraban a clases a las 7 pero a las 6, aprovechando que el sol en Yucatán sale antes, llegábamos a jugar béisbol, muchas veces con pelotas de hilo y bates no siempre formales, pero jugábamos intensamente y no había gordos ni diabéticos como concepto general. Desde luego había como excepción.

Ya en la secundaria el béisbol y el basquetbol y el volibol ocupaban nuestro recreo y la distancia entre la escuela y el hogar la cubríamos muchas veces caminando, a veces porque no había para el camión porque lo perdíamos jugando los helados con “El Negro” que hacía el mejor helado de coco de la ciudad y otras veces porque en el trayecto nos divertíamos los que vivíamos como vecinos y estudiábamos en la misma escuela.

Por cierto, todos los niveles escolares empezaban el curso el 2 de septiembre y terminaban el 30 de junio y todas las familias preparaban sus vacaciones sin ninguna complicación.

Los que trabajamos en las vacaciones ya sea como mecanógrafos en edad más joven o en la coca cola ya en la secundaria, podíamos programarlo y el primer sábado de septiembre con lo ahorrado comprábamos lo que mamá decidía en materia de ropa y calzado y nadie sufría por usar camisetas Wabi y calzones hechos con sacos de purina y botas de Hunucmá con estoperoles que sonaban como caballos cuando caminábamos, pero así no se gastaba la suela.

Lo que quiero expresar que, si bien el aumento de edad del ser humano es una muestra del éxito de los médicos e investigadores en el campo de la salud, también debemos de reconocer que lo que funcionó mejor en el pasado no debe desecharse, si bien debe de fortalecerse, adecuarse, ajustar la tecnología actual al método y sistema de lo que refleja éxito. Cambiar por cambiar solo para justificar el hacer algo, solo conduce a peores escenarios.

Una noticia que refleja esto, es la continuidad en el campo de la seguridad pública, que tiene el aplauso de la sociedad y esto ha hecho que tanto como los que la dirigen con éxito, como el sistema, seguirán garantizando la seguridad de Yucatán y los yucatecos, pero se fortalecerá con más y mejor equipo y personal. Esto lo llamo “El Sentido Común”.

Y debo señalar el eficiente y rápido servicio del cuerpo de Bomberos, que a un llamado que hicimos, acudió a nuestro hogar para controlar dos avisperos que rompían la tranquilidad hogareña.

Nuestra felicitación a este fenomenal equipo de protectores de bienes y personas, con sus participaciones en apagar incendios de casas y vehículos, usando las quijadas de vida para rescatar personas atrapadas y muchas cosas más.

Te saludo cordialmente.

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